Nordea AM ve oportunidades en el sector defensa europeo "más allá de los nombres más conocidos"

El Viejo Continente está movilizando inversiones a una escala "sin precedentes"

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En un contexto de inestabilidad en Oriente Medio y de renovadas tensiones geopolíticas, la seguridad ya no es una medida puntual, sino una realidad permanente del panorama político y económico europeo. Con este telón de fondo, la inversión en defensa se sitúa en el centro de la nueva agenda estratégica de Europa. Por ello, desde Nordea AM aconsejan aprovechar las oportunidades que brinda el sector y que van "más allá de los nombres más conocidos".

Y es que las prioridades políticas del Viejo Continente se traducen en proyectos económicos concretos en los ámbitos de la defensa, la ciberseguridad, la capacidad industrial y las infraestructuras.

"A medida que los gobiernos y las instituciones aumentan la inversión para reforzar la seguridad y la capacidad estratégica, el capital fluye no solo hacia los grandes grupos de defensa, sino también hacia el ecosistema más amplio de empresas que proporcionan tecnologías habilitadoras, componentes especializados, sistemas seguros y servicios esenciales. Todo ello está ampliando el abanico de oportunidades en el mercado europeo", señala Rene M. Petersen, gestor jefe de la cartera de la estrategia Empower Europe de la firma.

Esto incluye empresas de pequeña y mediana capitalización, proveedores de tecnología especializada y operadores de infraestructuras que desempeñan un papel importante a la hora de convertir las ambiciones políticas en resultados concretos.

"Su implicación en las cadenas de suministro locales, sus capacidades especializadas y los programas de inversión nacionales las sitúan en el centro de la agenda de seguridad europea, en constante evolución. Debido a que muchas de estas empresas siguen teniendo una menor presencia en los índices generales del mercado, la oportunidad va más allá de los nombres más conocidos del sector de la defensa", añade el experto.

Al mismo tiempo, desde Nordea AM ponen el foco en que el panorama geopolítico sigue siendo impredecible y la política comercial, las relaciones internacionales y las interdependencias transfronterizas continúan determinando el riesgo económico.

Ante este escenario, para Petersen ofrecen una "clara ventaja estratégica" aquellas empresas con operaciones en Europa, presencia productiva local y fuentes de ingresos vinculadas a los ciclos de inversión nacionales. "Para los inversores, la oportunidad reside en identificar aquellas empresas que están en condiciones de beneficiarse del compromiso de Europa con la seguridad, la resiliencia y la autosuficiencia industrial".

INVERSIONES "SIN PRECEDENTES"

Todo ello a medida que el escenario de seguridad en Europa está cambiando de forma significativa. Es más, lo que antes eran amenazas esporádicas —ya fueran territoriales o digitales— se han transformado en retos estructurales que afectan a la toma de decisiones políticas, la asignación de capital y la estrategia a largo plazo.

"Como respuesta, los gobiernos y las instituciones europeas han comenzado a movilizar inversiones a una escala sin precedentes. Esto incluye los sistemas militares, el sector aeroespacial, las infraestructuras críticas, la protección de datos y las comunicaciones seguras", dice el analista.

De hecho, las políticas públicas se han convertido en un potente catalizador que acelera la inversión a una escala que no se veía en décadas. Para muestra un botón: el Plan 'ReArm Europe'/'Readiness 2030' de la Unión Europea (UE), que está diseñado para movilizar hasta 800.000 millones de euros en inversión en defensa, incluyendo alrededor de 650.000 millones de euros de margen fiscal adicional y hasta 150.000 millones de euros a través del instrumento de préstamo SAFE, junto con el apoyo de las instituciones financieras europeas y el capital privado.

"El objetivo es claro: reforzar el control de Europa sobre las capacidades críticas en materia de defensa y ciberseguridad, reduciendo la dependencia de socios externos. No se trata de un cambio cíclico, sino de una demanda duradera y recurrente que seguirá marcando el rumbo de la industria europea en los próximos años", afirma Petersen.

AUTONOMÍA ESTRATÉGICA

Así, desde Nordea AM tienen claro que el impulso de Europa hacia la autonomía estratégica está creando una perspectiva de inversión "muy atractiva a largo plazo" para las empresas del sector de la defensa, la ciberseguridad y las infraestructuras críticas.

"Se trata de una oportunidad estructural, más que de una meramente cíclica. Aunque su aplicación variará según los países y los sectores, la tendencia es clara y se sustenta en con el respaldo de las prioridades políticas, las necesidades de seguridad en constante evolución y la creciente importancia de cadenas de suministro nacionales resilientes".

Para los inversores, por lo tanto, "no se trata de aprovechar el impulso del mercado a corto plazo, sino de posicionarse en áreas de gasto que cobran cada vez más importancia en la agenda estratégica a largo plazo de Europa", concluye Petersen.

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