
Durante años, la renta variable europea ha vivido a la sombra de otros mercados. Castigada por el bajo crecimiento y por una constante infraasignación, Europa parecía condenada a un segundo plano. Pero algo está cambiando.
No solo vuelve el interés, sino que también se redefine el foco: ya no se trata de si invertir en Europa, sino de cómo hacerlo. Y en esa nueva conversación, las pequeñas compañías empiezan a hablar más alto que las grandes.
2026, EL AÑO EN QUE TODO EMPIEZA A ENCAJAR
Para Hywel Franklin, director de Renta Variable Europea en Mirabaud Asset Management, el contexto es especialmente favorable. “Ahora tenemos todos los ingredientes necesarios para una recuperación”, explica. Valoraciones atractivas, bajas expectativas empresariales y un entorno de apoyo monetario y fiscal configuran un escenario poco habitual.
El punto clave es psicológico. “Las expectativas son tan reducidas que las compañías solo necesitan mostrar una ligera mejora para sorprender”, señala Franklin. Ese listón bajo convierte a Europa en un terreno fértil para el inversor paciente, especialmente en un momento en el que otros mercados parecen ya descontar demasiadas buenas noticias.
POR QUÉ LAS SMALL CAPS PUEDEN HACERLO MEJOR
Cuando los flujos regresan a Europa, lo habitual es que empiecen por las grandes capitalizaciones. Son más líquidas, más conocidas y más fáciles de ejecutar. Pero Franklin lo tiene claro: “A partir de ahora serán las empresas de pequeña capitalización las que más brillen”.
La razón es sencilla. Las 'small caps' europeas parten de mejores valoraciones relativas y tienen una mayor sensibilidad al ciclo económico. “A medida que mejora el entorno, deberían responder con más fuerza que las grandes”, apunta. En otras palabras, el mismo viento de cola puede impulsar mucho más a los barcos pequeños que a los grandes transatlánticos.
PAÍSES Y SECTORES DONDE MIRAR
Mirabaud ve oportunidades claras en mercados como Italia, Alemania o Noruega, donde mantiene una sobreponderación. Pero más allá del mapa, el enfoque es quirúrgico. “Para nosotros lo importante es ser muy activos y muy selectivos”, subraya Franklin.
Los sectores financiero y de consumo concentran buena parte del interés, especialmente en compañías poco seguidas, infravaloradas y con capitalizaciones inferiores a los 2.000 millones de euros. Es ahí donde la ineficiencia del mercado es mayor y donde el análisis fundamental puede marcar la diferencia.
EL PAPEL DISTORSIONADOR DE LOS FLUJOS PASIVOS
Uno de los elementos más críticos del análisis es el impacto de la inversión pasiva. “Los flujos pasivos han impulsado de forma significativa a las grandes compañías”, reconoce Franklin, pero eso tiene un reverso incómodo. “Algunas valoraciones se están adelantando a la realidad”.
El riesgo no es menor. Si esos flujos se revierten, las grandes capitalizadas podrían mostrar una volatilidad inesperada. “Podríamos descubrir que son más vulnerables de lo que han sido en el pasado”, advierte. En el extremo opuesto, las 'small caps' están menos expuestas a compras automáticas que ignoran fundamentos y valoración, lo que las hace, paradójicamente, más robustas en determinados escenarios.
RIESGOS: DÓNDE ESTÁ LA VERDADERA FRAGILIDAD
Franklin no niega los riesgos. Una recesión o un error grave de política económica podrían retrasar la recuperación. Pero el estratega pone el foco en otro punto más delicado: la concentración extrema en algunas áreas del mercado global.
“Hay zonas que parecen mucho más vulnerables”, señala, en referencia a Estados Unidos, las grandes tecnológicas y las compañías expuestas a la inteligencia artificial. Si esa narrativa se pone en duda, las caídas podrían ser más abruptas que en segmentos olvidados como las 'small caps' europeas.
TRES IDEAS CON NOMBRE Y APELLIDOS
Como ejemplo de este enfoque, Franklin pone nombre y apellidos a tres compañías que, a su juicio, representan bien el potencial oculto de las 'small caps' europeas. En Italia destaca Credito Emiliano, una entidad financiera que combina su negocio bancario tradicional con una división de gestión de activos en expansión, un factor diferencial que le está permitiendo ganar cuota de mercado de forma progresiva en un entorno todavía exigente para el sector.
En Alemania, el foco se sitúa en Norma Group, una compañía industrial con fuerte exposición al ámbito automovilístico, un segmento que genera escepticismo entre los inversores pero donde Mirabaud identifica valor latente tras un prolongado castigo bursátil. “Es un sector poco querido por el mercado, pero precisamente por eso ofrece oportunidades interesantes”, subraya Franklin.
La tercera idea llega desde Suecia con AcadeMedia, una empresa del sector educativo que aporta visibilidad, recurrencia y generación de caja, tres atributos especialmente apreciados en fases de transición del ciclo. “Es un negocio con flujos de efectivo sólidos y predecibles”, destaca el gestor, que ve en este tipo de modelos defensivos un complemento idóneo dentro de una cartera de pequeñas capitalizaciones europeas.
CONCLUSIÓN
Europa vuelve a escena y lo hace por una puerta distinta. No liderada por gigantes, sino por compañías pequeñas, infravaloradas y poco frecuentadas. En un mercado donde la narrativa empieza a cambiar, las 'small caps' europeas no solo reclaman atención: reclaman protagonismo.
Y si 2026 acaba siendo el año del giro europeo, es muy probable que sean ellas las que marquen el ritmo.

