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El oro está en su mejor momento. Tras coronar 60 nuevos máximos históricos en 2025, el rally parece no tener fin. Y es que la incertidumbre geopolítica y los movimientos que está realizando el presidente de EEUU, Donald Trump, con la Reserva Federal (el Departamento de Justicia ha abierto una investigación contra Jerome Powell, lo que ha provocado dudas sobre la independencia del banco central), han impulsado aún más al metal precioso hasta niveles nunca vistos. Ya ha superado la barrera de los 4.600 dólares la onza, y ahora tiene la mira puesta en su próximo objetivo: los 5.000 dólares.

"El precio del oro en este momento ya está muy por encima de cualquier modelo fundamental, y está probando nuevos territorios de forma regular", comenta Regina Hammerschmid, gestora de Vontobel. En opinión de esta experta, "el próximo objetivo es, sin duda, los 5.000 dólares, barrera que creemos que se superará durante 2026".

Y dice que aunque "es posible que el oro se mantenga estable durante un par de meses", alcanzará nuevos niveles "tan pronto como surja un nuevo catalizador, como una bajada de los tipos de interés, un nuevo riesgo geopolítico o una debilidad macroeconómica".

El oro, remarca Hammerschmid, ha alcanzado un nuevo récord "ante las dudas sobre la independencia de la Reserva Federal", después de que el presidente del banco central, Jerome Powell, haya recibido una citación del gran jurado del Departamento de Justicia, que amenaza con una acusación penal por la renovación de la sede de la Fed en Washington.

"Otro factor favorable son los recurrentes acontecimientos geopolíticos, desde el cambio de régimen en Venezuela hasta las continuas protestas en Irán y el conflicto entre Rusia y Ucrania, que intensifican la demanda de oro como valor refugio", añade la gestora.

Sin olvidar que "el dólar estadounidense se encuentra en una senda de depreciación, debido a la volátil trayectoria política de Trump, que cuestiona la credibilidad de Estados Unidos, lo que favorece al oro". Además, "en términos más generales, los bancos centrales siguen aumentando su exposición al oro y ahora poseen más oro que bonos del Tesoro".

Y las entradas en los ETF también han empujado el precio del oro al alza. "Siguen aumentando, pero aún no han alcanzado los niveles máximos de 2020, por lo que hay más margen para una mayor demanda de oro por parte del sector minorista", explica la experta de Vontobel.

"El oro ha subido mucho, superando todas las previsiones recientes sobre su precio. Aún así, vemos que la demanda muy saludable genera un mayor potencial alcista, mientras que no vemos vendedores importantes", indica Hammerschmid, que dice que desde el punto de vista del riesgo-rentabilidad, "una proporción objetivo del 5% es una participación saludable del oro en una cartera multiactivos, que no solo ofrece una cobertura contra la inflación, sino que hoy en día también es una cobertura geopolítica y del dólar estadounidense muy valiosa".

TRES RAZONES PARA MANTENER EL ORO EN LAS CARTERAS

Por su parte, Nanette Abuhoff Jacobson, estratega de inversión global y multiactivos en Wellington Management, ve tres razones por las que el metal precioso podría seguir desempeñando un papel útil en las carteras durante los próximos años:

1. Históricamente, la evolución del oro solía estar ligada a factores como la demanda de activos 'refugio' en periodos de volatilidad económica o geopolítica, o a la búsqueda de activos 'reserva de valor' ante el riesgo de devaluación de las divisas o el repunte de la inflación. "En la actualidad, sin embargo, considero que la subida del oro responde a un conjunto de factores que podrían acompañarnos durante algún tiempo".

La experta se refiere a la preocupación por un escenario de estanflación (crecimiento débil e inflación elevada), el aumento de la deuda pública como porcentaje del PIB, la devaluación del dólar estadounidense y las amenazas a la independencia de los bancos centrales.

2. La demanda de oro por parte de los bancos centrales es cada vez mayor. "Tras las sanciones impuestas por Estados Unidos sobre los activos rusos denominados en dólares, muchos bancos centrales -en especial de mercados emergentes- decidieron diversificar sus reservas de divisas y reducir su dependencia del dólar estadounidense", recuerda la experta de Wellington.

Además, apunta que la demanda minorista en China "también ha sido un factor clave tras el estallido de la burbuja inmobiliaria del país", y más recientemente se ha producido un repunte de la demanda en Estados Unidos y Europa, "reflejado en el aumento de las posiciones en fondos cotizados (ETF)".

3. Por último, comenta que la incorporación de oro a una cartera "podría mejorar su perfil de riesgo-rentabilidad", y es que el metal precioso "suele presentar una correlación reducida con los activos de riesgo y una volatilidad más baja".

"El oro puede ser una cobertura eficaz en múltiples escenarios bajistas", detalla esta analista, que cree que "además de compensar potencialmente el riesgo bajista de la renta variable, el oro puede contribuir a cubrir otros riesgos, como la inflación y la depreciación de la moneda".

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