
Los minerales críticos han vuelto a escena después de los últimos movimientos que ha hecho EEUU. Por un lado, la Administración de Donald Trump está preparando la puesta en marcha de una reserva estratégica con fines no militares de este tipo de minerales por valor de 12.000 millones de dólares, todo con el objetivo de reducir la dependencia de China. Y por el otro, Estados Unidos, la Unión Europea (UE) y Japón han formado una alianza estratégica para reforzar las cadenas de suministro de minerales críticos. La lucha por las tierras raras marcará el devenir de los mercados este año.
Así lo cree Thomas Mucha, estratega geopolítico en Wellington Management, que a raíz de la noticia sobre la reserva estadounidense para fines civiles, denominada Proyecto Bóveda (Project Vault), ha reflexionado acerca de la importancia de los minerales críticos y también sobre el punto en el que se encuentra la particular batalla por la hegemonía que libran EEUU y China.
Según dice, los mercados están pasando por alto varias cuestiones en referencia a los minerales críticos. "Las materias primas están siendo el motor de los grandes cambios del mercado en lo que llevamos de año, influidas por factores como la inestabilidad geopolítica. Sin embargo, más allá del oro, la plata, el cobre... los mercados financieros tienden a olvidarse de los minerales críticos, aquellos llamados a propiciar la forma en que operan las economías del siglo XXI", destaca.
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¿A qué se refiere? Pues a que los inversores no están teniendo realmente en cuenta la profundidad de la lucha que mantienen chinos y estadounidenses por el control de las tierras raras y los minerales críticos. Las implicaciones de estos materiales son enormes, explica Mucha, y de ahí que Trump esté trabajando a contrarreloj para reducir la dependencia de China a toda costa y para "aumentar la seguridad económica y nacional mediante el fortalecimiento conjunto de la resiliencia en las cadenas de suministro de minerales críticos", según aparece recogido en el acuerdo con la UE y Japón.
Y es que Pekín controla hoy en día casi todo el mercado de los minerales críticos y las tierras raras, que son un "factor decisivo en la evolución del actual orden geopolítico". Tal y como dice el experto de Wellington Management, "el acceso a los minerales críticos y su control podrían determinar la evolución de los mercados internacionales, los flujos comerciales, las cadenas de suministro, las políticas de seguridad nacionales y otros aspectos macroeconómicos, como la inflación, los tipos de interés y la futura política monetaria".
Sobre todo, remarca, porque "sin estos minerales críticos concretos no es posible producir automóviles (en particular, los eléctricos), aviones, semiconductores, turbinas eólicas, paneles solares y baterías". Y eso "por no hablar de sistemas militares y armamentísticos tan vitales como los satélites de comunicación, los drones de combate y vigilancia, los sistemas de guiado de precisión para misiles, los radares de alta frecuencia y muchísimas otras aplicaciones más".
LA HEGEMONÍA CHINA
Mucha recuerda que "durante décadas, los líderes chinos previeron y planificaron este trascendental cuello de botella industrial", y por eso ahora Pekín ocupa una "posición dominante" en lo que a minerales críticos se refiere.
El Gobierno chino ha llegado a este punto después de haber puesto en marcha una serie de planes quinquenales para el sector, que iban desde la toma de participaciones mayoritarias respaldadas por el Estado en minas de África, Sudamérica y el Sudeste Asiático, hasta grandes inversiones en la fase intermedia de la transformación de los minerales.
"Los planes han funcionado, y hoy China ostenta un control cuasi monopolístico del mercado de minerales críticos. De hecho, Pekín acapara alrededor del 70% de la oferta global de minerales críticos, con un porcentaje aún mayor en el procesamiento y refinado", destaca el estratega.
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Y este dominio del mercado "resulta muy problemático para la seguridad nacional de Estados Unidos", que reconoció en su Ley de Energía de 2020 que los minerales críticos son esenciales para la seguridad económica y nacional del país. "Sencillamente, es imposible contar con un ejército moderno sin esos minerales críticos", y eso es algo que no ha pasado desapercibido para el Pentágono, que "se siente peligrosamente vulnerable a los problemas de la cadena de suministro del sector, en particular por lo que respecta a los sistemas esenciales de todas las fuerzas militares del país".
De ahí que EEUU ya haya creado su propia reserva de este tipo de minerales para uso militar, y ahora esté preparando todo para crear otra para uso civil, además de llegar a acuerdos con otros países para asegurar el suministro de este tipo de materias primas. Y más teniendo en cuenta los últimos movimientos de Pekín, que ha reforzado el control sobre el suministro de minerales críticos.
"China controla abundantes reservas de estos minerales, así como los procesos de transformación para poder utilizarlos, y Estados Unidos no. Por tanto, la decisión de China de obstaculizar el acceso del país norteamericano tiene un valor estratégico", comenta Mucha.
Y añade que "en la medida en que afectaban a la seguridad y la economía nacionales, esas decisiones molestaron a la Administración Trump, que no tardó en amenazar con reabrir la guerra comercial". En su opinión, todo esto demuestra que los minerales críticos "configurarán la rivalidad EEUU-China en los próximos meses y años en los ámbitos económico, diplomático y, sobre todo, militar".
IMPLICACIONES PARA LA INVERSIÓN
Ante esta situación, y dada la magnitud de lo que está en juego, la situación en torno a los minerales críticos "dará paso a un nuevo equilibrio entre riesgos y oportunidades para los inversores", explica el estratega de Wellington Management.
Cree que "es probable que las últimas exigencias de China sirvan de incentivo para que Estados Unidos y sus aliados (Canadá, Australia y otros países) pisen el acelerador en la mejora de sus propias capacidades de producción y procesamiento de minerales críticos".
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Pero, advierte, esto es "un proyecto a largo plazo y supondrá un considerable gasto de capital y recursos políticos nacionales". Entretanto, expone, "no cabe duda de que Pekín buscará constantemente oportunidades para alterar su relación con Washington de forma que sea más favorable a China".
Además, dice Mucha, a corto y medio plazo también "parece probable que la ventaja del Gobierno chino haga avanzar a marchas forzadas la política exterior estadounidense hacia un planteamiento más transaccional, que reconfigurará las cadenas de suministro en todo el mundo al tiempo que producirá continuas fricciones con Pekín".
"Debemos esperar, por lo tanto, un mayor proteccionismo político y promoción de este sector vital en paralelo a los esfuerzos continuos en materia de semiconductores, biotecnología, robótica y automatización, inteligencia artificial (IA) y computación cuántica", asevera este experto.
También considera que es de esperar que esta transformación "produzca ganadores y perdedores en el mercado a escala regional, nacional, industrial y corporativa". Como afirma, "esto puede suponer una ventaja para las estrategias de gestión activa, en particular las long/short".
Aunque señala que la nueva dinámica "también podría brindar oportunidades en los mercados privados, sobre todo porque en este ámbito existen muchas empresas tecnológicas emergentes".
Por último, desde la perspectiva de la asignación de activos, el estratega comenta que "el creciente protagonismo de los minerales críticos en los escenarios macroeconómico y geopolítico debería actuar como un catalizador a largo plazo para varias materias primas y temas de descarbonización".
"Cabe la posibilidad, asimismo, de que, desde la política, se creen revulsivos para prestar apoyo a los temas tradicionales de defensa, innovaciones militares y resiliencia frente al clima, a medida que la seguridad nacional se convierta en una variable aún más importante en el panorama de la inversión mundial", concluye.