
JP Morgan lo tiene claro a la hora de invertir en bolsa. Aunque reconoce que "probablemente aún no hemos salido completamente del problema en lo que respecta a la geopolítica", en referencia al conflicto de Oriente Medio, lo que significa que los mercados "podrían mostrar más debilidad ante una nueva escalada" de las tensiones entre EEUU e Irán, lo mejor es configurar las carteras con un horizonte largo (a 3/6/12 meses), porque entonces está más claro cómo hay que actuar. Según sus palabras, ahora es momento de "aprovechar la debilidad para comprar".
Según afirman los analistas del banco estadounidense, los conflictos militares como el actual "suelen presentar distribuciones de riesgo con 'colas gruesas' y generan una volatilidad elevada", pero ellos se oponen a "adoptar posturas bajistas".
¿Por qué? Pues porque, como dicen, "el riesgo de sufrir movimientos bruscos y contradictorios (whipsaw) aumenta significativamente". "Buscamos comprar en las caídas del mercado después de que la fase inicial de reducción impulsiva del riesgo y cierre de posiciones estuviera avanzada", añaden.
De hecho, es una postura que llevan defendiendo desde el pasado mes de marzo, cuando el sentimiento entre la mayoría de analistas, que era constructivo en los primeros días del conflicto, empezó a cambiar "hacia una postura bajista tras dos o tres semanas de escalada".
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"La opinión predominante pasó a ser que la situación empeoraría, que el precio del petróleo inevitablemente subiría mucho más, que se había abierto la 'caja de Pandora', etc.", y al mismo tiempo "la reducción de riesgo por parte de los inversores se intensificaba y empezaban a aparecer señales de sobreventa".
Pero entonces estos analistas ya sugerían "empezar a asumir más riesgo". "Seguimos creyendo que el entorno actual es muy distinto al de 2022 en términos de presiones inflacionarias, capacidad de fijación de precios de las empresas, tipos reales y condiciones del mercado laboral, entre otros factores, y reiteramos la recomendación de apostar por duración, independientemente de cómo evolucione el conflicto a partir de aquí", confirman los expertos de JP Morgan.
Para estos analistas, la gran cuestión en la que deben centrarse ahora los inversores es si los mercados pueden o no volver al patrón de negociación vigente antes del conflicto, es decir, el que se produjo en enero-febrero, "caracterizado por el mejor comportamiento de las acciones internacionales, mercados emergentes frente a desarrollados, pequeñas capitalizaciones y valores 'value' frente a 'growth'".
En JP Morgan creen que "en gran medida sí" será posible volver a él. "El entorno macro antes del conflicto era favorable tanto desde el punto de vista del crecimiento como de la inflación, y no creemos que haya cambiado de forma significativa", aseveran los estrategas del banco estadounidense.
Es más, inciden en que las previsiones de beneficios "siguen revisándose al alza y ampliándose, y es poco probable que esto se detenga". "Curiosamente", remarcan, el beneficio por acción (BPA) del S&P 500 para 2026 "ha seguido aumentando", lo que consideran como un apoyo a su planteamiento.
"Sí, la inflación probablemente aumente alrededor de un 1,5% interanual, pero los bancos centrales deberían mirar más allá de esto", sobre todo porque "el crecimiento salarial sigue moderándose y es poco probable que las expectativas de inflación se desanclen", comentan.
Tal y como recuerdan, antes del conflicto el resto del mundo (excluyendo EEUU) acumulaba una subida del 11% en el año, frente al 0% de EEUU. "Parte de esto se revirtió en las primeras fases de reducción de riesgo, pero se estabilizó rápidamente después", dicen.
Los analistas de JP Morgan prevén que "el rendimiento relativo debería alcanzar nuevos máximos en la segunda mitad del año", algo que ocurrirá "cuando el dólar pierda su condición de refugio seguro tras una desescalada del conflicto y ante un posible cambio en la función de reacción de la Fed bajo un nuevo liderazgo en la segunda mitad del año".
"Los mercados emergentes comenzaron el año infraponderados, con fuertes entradas de capital", que se han frenado durante el conflicto, "pero creemos que se reanudarán, y destacamos un sólido flujo de datos desde China a comienzos del año", concluyen.

