
Alivio de las sanciones y fin inmediato de la guerra en Ucrania. ¿Pueden ser las conclusiones que saquen de su encuentro este viernes el presidente de Rusia, Vladimir Putin, y su homólogo en EEUU, Donald Trump? Los analistas de RBC lo ven como "poco probable".
"Creemos que existe una gran posibilidad de que las conversaciones den lugar a frases breves que indiquen progreso diplomático en lugar de detalles concretos del acuerdo". Si bien Trump podría suspender la amenaza arancelaria secundaria a las importaciones de energía, "es poco probable que conduzca a un desmantelamiento significativo de las sanciones, y mucho menos a un fin inmediato de los combates".
Así lo señalan los analistas, que creen que las conversaciones entre ambos mandatarios esta semana han generado expectativas de un gran avance diplomático.
Aunque el alivio de las sanciones "será inevitablemente" parte de la conversación entre Moscú y Washington, sostienen que existen límites a lo que se puede hacer sin la aceptación de Europa, que, junto con Ucrania, no tiene cabida en la mesa del viernes.
"La Unión Europea (UE) ha impuesto la mayor parte de las sanciones dirigidas a las exportaciones energéticas rusas, comenzando con el sexto paquete de sanciones de junio de 2022, que prohibió las importaciones marítimas de petróleo ruso, así como la prestación de servicios que transportaban dichos barriles a terceros mercados. Las medidas recientes de la UE han dado pasos adicionales para lograr el objetivo declarado de acabar con toda dependencia de la energía rusa, incluyendo la propuesta de eliminar gradualmente todas las importaciones de gas ruso a partir de enero de 2026", indica.
Por ello, consideran que no hay indicios claros de que Europa vaya a aceptar concesiones territoriales significativas, "ya que muchos líderes siguen mostrando su determinación de apoyar a Ucrania y proporcionar un reabastecimiento de armas en caso de que Washington reduzca drásticamente los envíos de armas a Kiev".
Además, sospechan que varios líderes europeos se mostrarán escépticos ante la posibilidad de que Putin abandone sus ambiciones expansionistas, dados los avances militares de Rusia desde la primavera. "También podrían creer que Putin aprovecharía una pausa en los combates como una oportunidad para reagruparse y rearmarse", dicen.
También prevén que Trump se enfrentará a la oposición de algunos miembros del Congreso ante cualquier acuerdo que permita a Rusia mantener el control sobre amplias zonas del este de Ucrania.
"La desvinculación de las sanciones estadounidenses no sería un proceso sencillo. El presidente Trump, de hecho, tendría la autoridad para anular las sanciones y órdenes ejecutivas de la OFAC, así como para rescindir los aranceles secundarios anunciados contra India por las continuas importaciones de energía rusa. Sin embargo, no puede obligar fácilmente al Congreso a derogar las numerosas medidas que han afectado a la economía rusa desde 2014, tras la invasión de Crimea", comentan.
A todo esto se suma otro factor que complica la situación: la política comercial Trump, que prioriza el acceso al mercado para las exportaciones energéticas estadounidenses.
"El acuerdo comercial entre la UE y EEUU parece diseñado para consolidar la pérdida de cuota de mercado rusa en Europa. Si bien el acuerdo de la UE para comprar 750.000 millones de dólares en energía estadounidense durante los próximos tres años parece demasiado ambicioso, el crecimiento previsto de las exportaciones estadounidenses parecería frenar los flujos rusos restantes, en particular los volúmenes de GNL", afirman.
De hecho, consideran la diplomacia energética estadounidense como "un obstáculo para una solución a corto plazo de la guerra entre Rusia y Ucrania, ya que no estamos seguros de que Putin acepte ningún acuerdo que no implique una vía para recuperar el acceso al que había sido el mercado de exportación más valioso del país", aseguran.

