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Ursula von der Leyen, presidenta electa de la Comisión EuropeaJulien Mattia/Le Pictorium Agenc / DPA

Los líderes de la Unión Europea han certificado este viernes que las negociaciones sobre el próximo presupuesto de la UE, que cubrirá el periodo 2021-2027, se encuentran atascadas e incluso incumplirán el objetivo que ellos mismos se habían marcado, según el cual deben conseguir un acuerdo a finales de este año.

El debate de los jefes de Estado y de Gobierno sobre el marco financiero plurianual (MFF, por sus siglas en inglés) ha ocupado la mayor parte de la agenda del día, pero se ha limitado a un intercambio de posiciones ya conocidas entre las capitales, sin lograr avances concretos.

"Todos repitieron las posiciones que ya sabíamos. Así que no hay nuevos elementos, no hay directrices, nada", ha asegurado en una rueda de prensa el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. "No creo que haya una decisión en diciembre", ha subrayado.

El luxemburgués, además, ha destacado que los líderes "tienen la obligación de llegar a un acuerdo lo antes posible" y ha defendido que si se acumulan más retrasos se "perderían años" durante los cuales "los investigadores no podrán investigar y los jóvenes no podrán ir de Erasmus".

El documento que han aprobado durante la segunda jornada de cumbre sólo incluye un párrafo sobre el presupuesto de la UE en el que se limitan explicar que los Veintiocho han intercambiado sus opiniones sobre su tamaño, los volúmenes de sus políticas, su financiación y sus fuentes de ingresos.

También han pedido a Finlandia, que hasta final de año ostenta la presidencia de turno de la UE, que prepare "un marco de negociación con cifras" para que sea debatido en la cumbre de diciembre de este año.

Finlandia ya había preparado un documento preliminar que no contaba con el apoyo de la mayoría de las capitales, aunque por razones diferentes. Los contribuyentes netos como Alemania, Países Bajos o los países nórdicos prefieren mantener su nivel actual y revisar las políticas tradicionales, algo que contrasta con la posición, por ejemplo de España y Francia, quienes apuestan por mantener al menos los fondos europeos para la agricultura.

Helsinki apostaba por un presupuesto equivalente al 1,03%-1,08% del PIB europeo, lo que resultaría en unos 1,1 billones de euros. Esto supondría un marco financiero plurianual incluso de menor envergadura que el planteado hace más de un año por la Comisión Europea, que ascendía a 1,135 billones e incluía recortes del 5% para los fondos agrícolas y del 7% para los fondos regionales.

POSICIÓN DE ESPAÑA

El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, ha criticado que incluso con la propuesta de Bruselas ya "es difícil lograr todos los objetivos" que se ha marcado la Unión para encarar los nuevos desafíos "de envergadura" como la descarbonización y la digitalización y ha reclamado "un presupuesto ambicioso".

Así, ha vuelto a dejar claro que el presupuesto propuesto por la Comisión para la Política Agrícola Común (PAC) es "insuficiente" para España dada la importancia del sector agrícola y ganadores español y "el papel fundamental" que debe jugar la PAC para apoyar la transición económica de las explotaciones agrarias.

"No podemos permitir que nuestros campos se sigan vaciando", ha subrayado, para justificar la necesidad de "mantener" el presupuesto actual para la PAC, así como en el caso de los fondos de cohesión para regiones en transición como Extremadura, Galicia, Canarias, Andalucía y Castilla-La-Mancha y reforzar la garantía juvenil.

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