img 20260107c

La ciberseguridad ya no es un lujo tecnológico ni una moda pasajera: es el cinturón de seguridad de la economía digital. Tras un 2025 especialmente sólido para el sector, muchos inversores se preguntan si queda recorrido o si lo mejor ya está descontado en precios.

  • 332,750$
  • -0,58%
  • 117,810$
  • 4,23%

Para los analistas de Oppenheimer, la respuesta es clara: el interés no se apaga, pero cambia de tono. Menos fuegos artificiales, más ingresos recurrentes. Y, sobre todo, más disciplina.

SIN EUFORIA, PERO CON DEMANDA FIRME

El arranque de 2026 encuentra a las compañías de datos y seguridad en una posición peculiar. No hay pánico por una desaceleración brusca, pero tampoco expectativas de crecimiento desbocado. "Tras el brillante comportamiento de 2025, el sector entra en una fase de demanda estable", señalan desde la entidad.

El uso de la nube sigue aumentando, las herramientas de inteligencia artificial se integran poco a poco en los flujos de trabajo y las grandes empresas buscan simplificar proveedores: menos vendedores, más plataformas.

Esta combinación favorece a compañías con productos críticos, difíciles de sustituir y con capacidad para vender más dentro de sus propios clientes. En otras palabras, negocios que no dependen tanto de captar nuevos logos como de profundizar en los existentes.

DATOS: EL COMBUSTIBLE DE LA IA

Uno de los nombres destacados por Oppenheimer es MongoDB. Su propuesta de bases de datos flexibles encaja bien con aplicaciones modernas y con cargas de trabajo de IA cada vez más complejas. "La capacidad de manejar distintos tipos de datos se vuelve clave a medida que la IA gana sofisticación", apuntan los analistas.

Además, la firma está orientando su estrategia comercial hacia grandes clientes y contratos de largo plazo, al tiempo que facilita la migración desde sistemas antiguos. El resultado: crecimiento que se mantiene y un potencial de mejora de márgenes conforme el gasto se vuelve más selectivo.

IDENTIDAD DIGITAL: LA PUERTA DE ENTRADA

En el ámbito de la seguridad pura, Okta ocupa un lugar central. Tras un periodo de ajustes internos, la ejecución comercial se ha estabilizado y la rotación de personal se ha reducido. "Vemos a Okta ampliando su alcance más allá del control de accesos básico hacia una plataforma de identidad más completa", explican desde Oppenheimer.

Ese movimiento abre la puerta a ventas adicionales dentro de la base de clientes y, además, a un nuevo frente: la protección de agentes de IA. Un mercado incipiente, pero con un atractivo evidente para empresas que empiezan a experimentar con estos sistemas.

LA CAPA CENTRAL DEL ECOSISTEMA

Otro de los títulos en el radar es Snowflake, situada en el corazón del almacenamiento y análisis de datos en la nube. El consumo por cliente sigue creciendo y, a la vez, la compañía gana tracción con herramientas de ingeniería de datos e IA que se apoyan en la misma plataforma.

"Aunque los márgenes se han resentido por el aumento de inversiones, esperamos una mejora progresiva a medida que el crecimiento escale y el gasto se modere", señalan los analistas. La clave, de nuevo, es la recurrencia y la profundidad del uso.

SEGURIDAD EN LA NUBE, CON NUEVAS PALANCAS

La cuarta apuesta es Zscaler, especializada en acceso seguro y protección en la nube. Su negocio principal sigue siendo relevante, pero el crecimiento empieza a venir de áreas como la seguridad de datos y la supervisión de sistemas de IA. Un nuevo modelo contractual basado en consumo reduce fricciones y facilita acuerdos de mayor tamaño.

"Con una valoración inferior a la de muchos competidores, vemos margen de revalorización si la ejecución se mantiene sólida", apuntan desde Oppenheimer, cuyos expertos destacan la expansión de la compañía hacia operaciones de seguridad más amplias.

UNA MISMA PARTITURA

Aunque MongoDB, Okta, Snowflake y Zscaler cubren necesidades distintas, comparten un mismo guion: la IA aún es una palanca temprana de ingresos, los clientes prefieren plataformas integradas y el mercado empieza a premiar la eficiencia tanto como el crecimiento.

"La disciplina comercial y la mejora de márgenes ganan peso frente a la expansión pura", resumen los analistas.

CONCLUSIÓN: CRECER SIN HACER RUIDO

La ciberseguridad y el software de datos quizá no prometan emociones fuertes en 2026, pero sí algo muy apreciado en bolsa: visibilidad.

Para los inversores que buscan equilibrio entre crecimiento y estabilidad, el mensaje de Oppenheimer es nítido. El potencial sigue ahí, siempre que se apueste por compañías capaces de convertir tecnología crítica en ingresos recurrentes. Menos 'hype', más caja. Y, a largo plazo, eso suele ser una buena defensa.

Noticias relacionadas

contador