ep una persona utilizando ozempic a 2 de noviembre de 2023 en madrid espana
Una persona utilizando Ozempic.Ricardo Rubio - Europa Press

Los medicamentos para combatir la obesidad siguen ganando popularidad. Compañías como Novo Nordisk (Ozempic, Wegovy) o Eli Lilly (Mounjaro) han surfeado esta ola de elevadas expectativas, impulsadas por una adopción creciente en todo el mundo, la cual está reforzando todavía más el potencial de mercado de estos fármacos.

Morgan Stanley Research estima que el mercado global de medicamentos para perder peso podría alcanzar los 150.000 millones de dólares en su punto álgido en 2035. Esta cifra revisada ha sido revisada al alza desde el anterior cálculo de la firma estadounidense, que pronosticaba unas ventas globales de 105.000 millones de dólares. En 2024, este mercado registró alrededor de 15.000 millones en ventas.

"Creemos que estamos en un punto de inflexión en cuanto a la expansión del uso de estos medicamentos, que se extenderá más allá de EEUU a un número mucho mayor de pacientes a nivel global", afirma Terence Flynn, analista de renta variable en Morgan Stanley.

Según las nuevas estimaciones, alrededor del 11% de la población global elegible —unos 1.300 millones de personas— podría estar utilizando medicamentos contra la obesidad, incluyendo el 20% de los pacientes elegibles en EEUU y el 10% en otros países. Actualmente, señala la entidad norteamericana, la tasa de adopción es de alrededor del 3% en EEUU y solo del 1% en otras naciones.

Para Morgan Stanley Research, la adopción de estos medicamentos probablemente se acelerará de forma similar a los cambios estructurales del ciclo tecnológico, como lo fue la introducción de los teléfonos inteligentes.

"El uso por parte de los pacientes aumentará a medida que se familiaricen y se sientan más cómodos con los nuevos productos y a medida que los fabricantes resuelvan los obstáculos relacionados con producción, distribución y regulación", agregan estos analistas.

CINCO FACTORES

En su análisis, Morgan Stanley Research encuentra al menos cinco catalizadores potenciales para este segmento de mercado.

En primer lugar, estos estrategas señalan la mayor oferta disponible tras un período de escasez. Según la firma, las empresas productoras han señalado que las limitaciones han mejorado y están realizando inversiones sustanciales para incrementar la producción de esta clase de fármacos.

Asimismo, estos estrategas señalan los beneficios clínicos de estos medicamentos para el tratamiento de otras enfermedades como cardiopatías coronarias, accidentes cerebrovasculares, hipertensión, enfermedades renales y apnea del sueño. "Hay estudios clínicos que indican un posible uso en el tratamiento del Alzheimer, enfermedades neuropsiquiátricas y cáncer. A medida que estos fármacos comiencen a usarse en más enfermedades, el volumen de ventas aumentará", destacan.

Por otro lado, Morgan Stanley Research opina que la cobertura de seguros "probablemente se ampliará" a medida que se aprueben estos fármacos para tratar nuevas enfermedades, bajen los precios con el tiempo y lleguen nuevas opciones terapéuticas al mercado.

También llaman la atención sobre el desarrollo de versiones orales de estos medicamentos como alternativas a las inyecciones. Compañías como Eli Lilly vienen haciendo grandes progresos con estas píldoras dirigidas a pacientes que buscan una pérdida de peso más moderada o para uso en fases de mantenimiento. A la firma estadounidense le gusta la mayor facilidad de administración de las píldoras, así como su capacidad de alcanzar una escala global más fácilmente.

Por último, Morgan Stanley Research señala que las empresas están desarrollando innovaciones para mejorar la forma en que se toman los medicamentos, como esquemas de dosificación menos frecuentes, pasando de dosis semanales a mensuales o incluso con menor frecuencia.

CRECIMIENTO Y "EFECTO DOMINÓ"

Todos estos factores, señalan estos analistas, pueden hacer que las cifras de usuarios de estos fármacos se multipliquen de forma exponencial. Por ejemplo, Morgan Stanley Research calcula que, en EEUU, el mayor mercado del mundo, ocho millones de pacientes utilizan estos medicamentos. Para 2035, esta cifra podría aumentar a 30 millones —entre el 20% y el 25% de la población con obesidad—, para un mercado potencial de 80.000 millones de dólares.

"Para que el producto alcance niveles altos de penetración, creemos que los médicos de atención primaria tendrán que convertirse en prescriptores más frecuentes. Esto tomará tiempo, ya que históricamente estos médicos no han manejado medicamentos que requieren ajustes frecuentes de dosis y chequeos constantes, hasta que se alcanza la dosis completa. Sin embargo, creemos que esto se podrá resolver en los próximos años", apunta Flynn.

Para el resto del mundo, las perspectivas de crecimiento son incluso mejores. Se estima que la tasa de penetración de estos medicamentos saltará del 1% actual al 10% de la población con obesidad en los próximos 10 años, alcanzando un mercado total de 70.000 millones de dólares. En Brasil e India, por ejemplo, la adopción ha sido rápida, a pesar de que muchos pacientes cubren los costes por su cuenta.

"Anticipamos que los fabricantes aumentarán su enfoque en el mercado de obesidad de Asia, especialmente en China y Japón, donde la penetración es baja y la innovación sigue en expansión,” afirma Thibault Boutherin, analista de renta variable de Morgan Stanley.

Asimismo, el crecimiento en el uso de medicamentos contra la obesidad tiene implicaciones más allá de la industria farmacéutica. Una encuesta de AlphaWise de Morgan Stanley, realizada entre febrero y marzo de 2025 a 280 personas en EEUU que toman estos medicamentos, muestra que los pacientes experimentan cambios significativos en sus hábitos alimenticios y preferencias.

Esto, señala la firma estadounidense, podría impactar a las industrias de alimentos procesados, bebidas, restaurantes y supermercados. En contraste, la pérdida de peso resultante podría beneficiar al sector de la moda.

"Los pacientes que usan estos medicamentos siguen reportando que comen alimentos más saludables, gastan menos en comestibles o reducen sus gastos en restaurantes. Además, casi dos tercios de los usuarios encuestados renovaron su vestuario en los últimos seis meses. Dado el impacto en el apetito, esto podría impulsar un cambio de comportamiento amplio y duradero en un grupo demográfico significativo que representa una parte desproporcionada del consumo de alimentos y bebidas", señala Boutherin.

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