
La inteligencia artificial (IA) sigue copando titulares en los mercados. La que antes se había convertido en la fuerza motriz detrás del rally alcista, ahora protagoniza los mayores miedos de los inversores y las compañías. El temor a no rentabilizar las gigantescas inversiones de las 'big tech', a los acuerdos entrelazados entre los principales nombres o la disrupción que puede provocar esta tecnología siguen más presentes que nunca, y ahora atenazan a las compañías de software.
En las últimas semanas, anuncios protagonizados por una serie de empresas —especialmente Anthropic— han provocado desplomes bursátiles de calado en valores tan diversos como IBM, Blue Owl y algunas numerosas compañías el sector asegurador. El motivo es claro: los inversores temen que la IA deje obsoletos sus modelos de negocio, además de destruir miles de empleos, así como sus potenciales ramificaciones.
No obstante, Goldman Sachs Research cree que estos miedos son exagerados. Si bien estos expertos tienen claro que las recientes ventas reflejan la expectativa de que las ganancias y los ingresos del software podrían crecer más lentamente, también consideran que los inversores "podrían estar aplicando estas preocupaciones de manera demasiado generalizada".
¿MIEDO EXCESIVO?
Para Matthew Martino, analista de la entidad neoyorquina, los inversores están planteando las "preguntas correctas", pero también considera que los fundamentos de las compañías no han sufrido "un deterioro repentino de los fundamentos". "Utilizar un marco para evaluar el impacto potencial de la innovación en IA en empresas específicas puede ayudar a identificar acciones que podrían estar protegidas e incluso beneficiarse de la IA", afirma.
Según este estratega, la principal preocupación es clara: si los agentes de IA se convierten en la interfaz principal para ejecutar el trabajo, las plataformas tradicionales podrían quedar relegadas a simples almacenes pasivos de datos. Esto podría erosionar su poder de fijación de precios y su relevancia estratégica, por lo que es fácil explicar la caída de sus cotizaciones.
Asimismo, otros analistas de carteras de Goldman Sachs Research sugieren que los inversores ahora esperan que las empresas de software crezcan más lentamente. En su pico reciente, la firma señala que las valoraciones de las acciones de software implicaban una tasa de crecimiento de ingresos a medio plazo (2028) del 15-20%. Los múltiplos de valoración, ahora mucho más bajos, corresponden a una tasa de crecimiento esperada de solo 5-10%.
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"Reconocemos que la rápida innovación en IA genera una incertidumbre legítima y justifica una prima de riesgo más alta", destaca Martino. "Aun así, creemos que la revalorización se ha aplicado de manera generalizada en lugar de selectiva", añade. Esta circunstancia crea "oportunidades potenciales" en empresas de software cuyos fundamentos siguen intactos a pesar de la elevada volatilidad experimentada en los últimos tiempos.
Para comprender el impacto de la IA en las empresas de software, los inversores deberían analizar más de cerca las diferencias en los modelos de negocio, los mercados finales y el grado en que un producto o plataforma ofrece capacidades reales de IA, según Goldman Sachs Research.
Para ello, los analistas creen que los inversores deben considerar seis aspectos diferentes de los negocios. En primer lugar, lo que llaman "riesgo de orquestación", es decir, la posibilidad de que capas horizontales de agentes de IA eludan la plataforma y se conviertan en el principal generador de valor. En segundo lugar, el modelo de monetización de estas compañías: si está vinculado a usuarios, es más vulnerable; si lo es a activos y datos, lo hace más duradero.
También creen que conviene fijarse en el sistema de registro, ya que es más difícil que sea desplazada si la plataforma gobierna aprobaciones, cumplimiento normativo y ejecución. Además, se debe vigilar que tenga una ventaja competitiva en datos e integración, así como la ejecución de la IA para saber si la empresa está ofreciendo capacidades reales e integradas en lugar de hojas de ruta conceptuales. Por último, la alineación presupuestaria, ya que determina si la adopción de IA aumenta o disminuye la prioridad estratégica de la categoría.
Las compañías no han sufrido un "deterioro repentino" de los fundamentos, aseguran desde Goldman Sachs Research
"En algunos tipos de software de aplicaciones, la orquestación de agentes podría cambiar con el tiempo el nivel de interacción y la captura de valor, especialmente en productos que funcionan como interfaces de usuario ligeras y cuyo modelo de negocio se monetiza principalmente a través de puestos o licencias por usuario", señala Goldman Sachs Research.
Por otro lado, en la capa de plataforma e infraestructura, la dinámica puede ser "fundamentalmente diferente". Los agentes pueden cambiar la forma en que se inicia el trabajo, pero, en general, aumentan la necesidad de gestión de datos, orquestación de cargas de trabajo, seguridad y recuperación. Estas son capacidades que se sitúan por debajo de la interfaz de usuario y no pueden eludirse fácilmente.
"La pregunta clave de inversión no es si los agentes cambiarán el software (lo harán)", apunta Martino, quien considera que es más importante analizar cuidadosamente la "pila de software" —el conjunto de sistemas y herramientas que utiliza una empresa— para identificar "dónde los agentes de IA generarán disrupción y dónde reforzarán los productos y plataformas existentes".
¿GANANCIAS EN 2026?
Por su parte, Bret Kenwell, analista de mercados de eToro, señala que en 2025 se espera que 10 de los 11 sectores del S&P 500 registren un crecimiento positivo, siendo el sector energético "el factor imponderable".
"Ese tipo de expansión, con una mejora en la acción de los precios en todos los sectores, es constructiva. En otras palabras, este no es un mercado donde solo entre 7 y 10 acciones sean las que más ganen, como vimos en 2023", señala este experto. Y la tecnología, añade, puede volver con fuerza.
Pese a que cinco sectores ya han subido más del 10 % en lo que va de año, el S&P 500 se mantiene prácticamente plano porque cuatro sectores (Tecnología, Comunicaciones, Discrecional y Finanzas) han bajado en lo que va de año y, en conjunto, representan aproximadamente dos tercios del peso del índice. No obstante, el software tiene un mayor riesgo de perderse este rally.
"Es posible que surjan oportunidades en industrias con foso amplio, especialmente fuera del software, que parecen menos vulnerables a la disrupción de la IA. Hemos observado caídas notables en las redes de tarjetas de crédito, la ciberseguridad, las agencias de calificación, las bolsas de valores, los operadores de transporte y logística, y las plataformas de reserva de viajes. Sin embargo, la disrupción sigue siendo más teórica que tangible, y en muchos casos las previsiones de beneficios e ingresos se mantienen estables o mantienen una tendencia al alza", reflexiona.
Dentro de estos nichos, Kenwell señala que Visa, Mastercard, Booking, Nasdaq, Moody's, Fair Isaac, Palo Alto Networks y CrowdStrike se han visto lastrados por el temor a la IA. Sin embargo, considera que es "más probable" que muchas de estas empresas "sean ganadoras que perdedoras en el mercado de la IA, incluso si las últimas semanas de acción de los precios han dado a entender lo contrario".
"Los inversores pasivos en índices podrían apenas notar la dispersión de Wall Street ni la creciente preocupación por la IA. Pero a medida que el dinero se desplaza hacia sectores más aislados, cualquier activo con un mínimo indicio de riesgo de disrupción se ve afectado. Esto crea una oportunidad potencial para algunos inversores, mientras que otros se mantendrán en una indexación lenta y constante", explica.
Ambos enfoques, apunta Kenwell, tienen sus desventajas: los inversores en índices han evitado algunos de los nichos de mayor volatilidad del año, mientras que los compradores a largo plazo podrían adquirir empresas de alta calidad a precios razonables, suponiendo que la narrativa de la disrupción no se haga realidad.
"Un riesgo del que nadie parece hablar: incluso si estas empresas no se ven afectadas significativamente por la IA, podría producirse un cambio de perspectiva en Wall Street que afecte a las valoraciones a largo plazo. Si persisten las preocupaciones sobre la IA, los inversores podrían no estar dispuestos a pagar la misma valoración que estas industrias han tenido anteriormente. Una valoración más baja, incluso con un negocio sin perturbaciones, sigue representando un obstáculo para el precio de las acciones y podría retrasar o limitar una posible recuperación", concluye.

