
MADRID, 9 (EUROPA PRESS)
El sector mice en España prevé una fuerte afectación a su actividad de cara al segundo semestre de 2026 como consecuencia del encarecimiento del combustible, el incremento de los costes aéreos y de la inestabilidad geopolítica derivada del conflicto militar en Oriente Próximo, con especial impacto en el segmento de incentivos.
Así se desprende de hasta el 86% de los organismos y empresas participantes en el barómetro 'Flash de Impacto de la Crisis Energética y la Conectividad en el MICE español', realizado por la Asociación Española de Agencias de Incentivo (IdeMice).
Además, un 20% reconoce que en las últimas semanas ha habido cancelaciones de acciones, tras cuatro meses de conflicto en la región de Oriente Próximo.
En concreto, la principal señal de alarma tiene que ver con el incremento de los costes aéreos, señalado por cuatro de cada cinco empresas de mice, seguido de otros factores como los cambios de destino, el aplazamiento de decisiones y la solicitud de alternativas más competitiva.
En lo referente a la conectividad aérea, siete de cada diez empresas reportan problemas en algún proyecto reciente, apuntando como principales problemas las tarifas más altas, menos frecuencias, y cambios de ruta que complican la operativa.
A estos factores, según el barómetro, se une la creciente dificultad para sostener la rentabilidad de los proyectos por el aumento de los costes.
"La incertidumbre es un elemento enormemente desestabilizador en nuestra actividad. La crisis del queroseno eleva el coste de los viajes y frena la toma de decisiones por parte de los clientes en un año que, a priori, se perfilaba muy positivo y que se ha visto trastocado por el componente geopolítico", ha valorado el presidente de IdeMICE, Iñaki Collado.
INCENTIVOS, EL SEGMENTO MÁS AFECTADO
Ya mencionado, el barómetro apunta al segmento de viajes de incentivo como el formato mice más vulnerable en la coyuntura actual, debido a una combinación de factores que dependen de manera intensa de la conectividad aérea y requieren de una planificación más flexible, lo que les hace "más sensibles" a los incrementos de coste y a la incertidumbre.
En paralelo, la presión sobre las decisiones de viaje no solo afecta a la organización de grupos, según el estudio, sino que también al ritmo comercial de las empresas, que estarían retrasando sus compromisos a la espera de tener mayor visibilidad sobre el escenario internacional.