• El pago en efectivo predomina en los países del Sur de Europa, Alemania y Austria
  • Cada español realiza 1,7 operaciones en efectivo al día
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Es el fin del efectivo. Mandan las tarjetas de crédito, las aplicaciones del móvil. Todo está cambiando... o no tanto. Una encuesta del Banco Central Europeo (BCE) evidencia que las operaciones en metálico todavía son mayoritarias, con países, como España, en los que su dominio continúa siendo abrumador.

Desde luego, los datos ofrecidos este viernes por la entidad presidida por Mario Draghi en su informe sobre 'El uso de efectivo por parte de los hogares' ofrecen pocas dudas. En 2016, 87 de cada 100 operaciones realizadas en los puntos de venta fueron en efectivo, en línea con el 86% de Italia, el 92% de Malta, el 88% de Grecia, el 80% de Alemania o el 85% de Austria. En Francia, la proporción baja al 68%; en Bélgica, al 63%; y en Holanda, al 45%. De cada 100 operaciones realizadas en la Eurozona, 79 son en efectivo, 19 se hacen con tarjeta y 2 con otros medios.

Considerando los importes, los pagos en efectivo equivalieron en España al 68% del valor de las transacciones, de nuevo similar al 68% de Italia o al 75% de Grecia. En Alemania, desciende al 55%; en Francia, al 28%; en Bélgica, al 32%; y en Holanda, al 27%.

La propensión al pago en efectivo de los hogares del Sur de Europa se confirma con el tipo de operaciones que se hacen cada día. En España e Italia, los hogares hacen de media 1,7 transacciones en metálico al día, la proporción más alta de la Eurozona, donde la media se sitúa en 1,2 operaciones. Los alemanes hacen una transacción en efectivo al día y los holandeses, 0,5. Por el contrario, los holandeses hacen 0,8 operaciones con tarjeta al día, frente a las 0,2 de los españoles.

Muchas operaciones y por bajo importe. En España, las transacciones en metálico no llegan a los 10 euros, cuando la media de la Eurozona es de 12,38 euros, y las transacciones con tarjeta se acercan a los 30 euros, frente a un promedio de 37 euros.

EN PLENA TRANSICIÓN

Lo llamativo de estos datos para el caso español es que contrastan con la acumulación de evidencias que ponen de relieve el creciente protagonismo de otros medios de pago y el declive del efectivo.

Según la última remesa de datos del Banco de España (BdE), en el segundo trimestre de 2017 las familias atesoraban 64.737 millones de euros en efectivo, el dato más bajo desde 2004. Y aún más: en 2016, y también según cifras del BdE, el importe total de los pagos realizados con tarjeta a través de terminales de puntos de venta (TPVs) alcanzó los 124.406 millones de euros y superó por primera vez la retirada de efectivo en los cajeros, cuyo montante fue de 118.275 millones. Los datos de 2017 constatan que este 'sorpasso' ha venido para quedarse, puesto en el primer semestre las operaciones en TPVs rozaron los 64.000 millones, frente a los 58.500 millones que se sacaron de los cajeros.

El aparante contraste entre estos datos y los de la encuesta del BCE manifiesta en realidad la coexistencia de ambas tendencias. Las tarjetas y otros medios de pago crecen, pero no por igual en todos los ámbitos ni segmentos de población, al tiempo que todavía hay impedimentos al completo desarrollo del 'dinero de plástico', como es el caso de los establecimientos en los que el pago con tarjeta está sometido a unos importes mínimos.

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