• La recaudación de Sociedades será de 24.399 millones, un 12,6% más que en 2016 pero aún un 45% por debajo de lo recaudado en 2007
  • Los ingresos por IRPF alcanzará máximos históricos este año, un 7% más que el año anterior, y más que antes de la crisis
  • Sin embargo, el componente del PIB de los salarios aún no ha recuperado los niveles de 2007 mientras que el de beneficio empresarial está por encima
cristobal montoro interviene en el congreso
Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda

Una de las primeras iniciativas del Gobierno tras la investidura de Mariano Rajoy el 30 de octubre fue aumentar la capacidad de recaudación del Estado. El compromiso de déficit con Bruselas, que en 2017 se encuentra en el 3,1% del PIB, se ha convertido en un objetivo central de la política económica. Esta vez le ha tocado a las empresas un mayor esfuerzo fiscal, aunque son los asalariados los que más han sufrido esta meta.

El ministro de Hacienda y Administraciones Públicas puso en diciembre el foco en el Impuesto de Sociedades, con un cambio normativo que permite al Ejecutivo elevar la recaudación por esta vía en 4.655 millones de euros este año. Una modificación que impide los aplazamientos y limita las exenciones, lo que en la práctica consiste en un aumento del tipo efectivo.

Este ‘hachazo’ fiscal, junto con el crecimiento generalizado de los beneficios empresariales gracias a la recuperación económica, ha llevado a Moncloa a pronosticar un aumento de la recaudación por Sociedades en un 12,6%, hasta los 24.399 millones de euros, según se recoge en el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado (PGE) de 2017.

“La recaudación por Sociedades es la mitad que antes de la crisis”, aseguró Montoro para justificar este esfuerzo exigido al sector privado. Y tiene razón. Los 24.399 millones esperados para este año supondrán una cifra que aún es un 45% inferior a los 44.823 millones de euros que recaudó el Estado en 2007, el máximo alcanzado nunca según las estadísticas de la Agencia Tributaria.

La evolución de la recaudación de los trabajadores es muy diferente. El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) permitirá a Hacienda ingresar 78.027 millones de euros durante este ejercicio. Una cantidad que se elevará un 7,7%, fruto principalmente de la mejoría en el mercado laboral.

Sin embargo, los asalariados ya han tenido que aportar su granito de arena para contentar a Bruselas. La recaudación por IRPF alcanzó un máximo en 2007 de 72.614 millones de euros. Durante los dos años siguientes descendió hasta los 63.857 millones para después volver a aumentar hasta el entorno de los 70.000 millones, mientras que ya el año pasado rozó los niveles precrisis y en 2017 los superará con creces. En concreto, Montoro prevé recaudar este año un 7,5% más que hace una década.

De hecho, el Estado ha venido recaudando prácticamente lo mismo por IRPF con la tasa de desempleo por encima del 20% (entre los años 2010 y 2016) que en 2007, cuando osciló entre un mínimo del 7,93% y el 8,57% del cuarto trimestre. En términos de ocupados, en aquel momento había más de 20 millones. En 2012 el número de personas ocupadas cayó hasta los 17 millones y en la Encuesta de Población Activa (EPA) del cuarto trimestre de 2016 -esta semana se publica la del primer trimestre- alcanzó los 18,5 millones.

Estos datos muestran el aumento del esfuerzo fiscal que han tenido que soportar los trabajadores, principalmente con incrementos de los tramos del IRPF o con la eliminación de distintas deducciones, y que aún es mayor que el de los empresarios. Los tipos máximos, contando el tramo autonómico, se mueven entre el 43,5% de Madrid y el 52% de Navarra. Mientras que el más bajo está entre el 12% de Cataluña y el 9,5% de varias regiones, entre otras la Comunidad de Madrid.

RECUPERACIÓN DESIGUAL

Aunque la recaudación por IRPF es inferior a la media de la OCDE, el coste total del trabajo (39,3%) es muy superior a la media de la OCDE (36%)

La recuperación ha sido desigual entre trabajadores y empresas, según se deduce a grosso modo de las estadísticas desagregadas del Producto Interior Bruto (PIB). Uno de los componentes para calcular el PIB es la remuneración de los asalariados, que en 2007 alcanzó los 522.556 millones de euros, un 12% más que en 2016, cuando se quedó en 473.032 millones, según el INE. Por su parte, el otro gran componente es el excedente bruto de explotación, que recopila el valor añadido generado por las empresas menos la remuneración de los asalariados. En este caso, en 2016 ha alcanzado los 473.032 millones, un 5% más que los 450.170 millones de 2007.

A pesar de ello, el Consejo General de Colegios de Economistas y su órgano de asesores fiscales REAF-REGAF recuerdan que la presión fiscal es inferior a la de otros países. España recaudó el 33,6% del PIB en 2014, frente al 38,8% de media en la Unión Europea. En Este caso, el IRPF se quedó en el 82% del promedio; Sociedades, en el 83%; IVA, en el 89%; los impuestos especiales en el 87%; y las cotizaciones sociales, en el 96%.

No obstante, “aunque la recaudación por IRPF es inferior a la media de la OCDE -con tipos marginales bastante elevados-, cuando sumamos lo que soporta el trabajador y, sobre todo, la empresa, vemos que el coste del trabajo (39,3%) es muy superior a la media de la OCDE (36%), aunque todavía queda por debajo de la media de los 22 países de la Unión Europea en la OCDE (41,7%)”, señalan estos expertos en su informe anual sobre el impuesto de la renta y del patrimonio. “Esto es un problema de competitividad y para disminuir el desempleo”, añade Jesús Sanmartín, presidente del REAF-REGAF, que advierte de la paradoja que se produce en España de tipos altos y baja recaudación con IRPF e IVA.

Estos economistas subrayan “el balanceo que ha habido durante la crisis en los pesos relativos de los impuestos directos e indirectos sobre el total de la recaudación”. En este sentido, los impuestos indirectos (como IVA o especiales) pasan del 36,81% de 2007 hasta el 46,24% de 2016. Mientras que los directos bajan del 56% hasta el 52%, cuatro puntos porcentuales menos. Las estimaciones del Ejecutivo para 2017 son de una recaudación de 106.617 millones en impuestos directos, divididos en 78.027 millones en IRPF, otros 24.399 millones en Sociedades, y 4.191 millones en otros tipos de tributos. Por su parte, en el apartado de impuestos indirectos el Estado proyecta ingresar 67.463 millones por IVA, 20.7790 millones por impuestos especiales, y 3.669 millones por otros tributos de imposición indirecta.

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