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Los efectos de la inversión anticipada ante la amenaza de aranceles por parte de EEUU ha podido disfrazar de alguna manera la situación económica de la zona euro. Pero, ahora, el globo parece estar empezando a desinflarse, con la economía de la región mostrando mayor debilidad.

"La debilidad económica de la eurozona queda al descubierto a medida que se desvanecen los efectos de la inversión anticipada de EEUU. Los datos de la eurozona se mantienen volátiles ante la evolución de la guerra comercial, pero la tendencia subyacente sigue siendo débil", apuntan los analistas de ING.

Como explican, en el primer trimestre, la economía de la zona euro "se vio inflada por los fuertes efectos de la preconcentración estadounidense", mientras varios sectores "se beneficiaron de los intentos de los estadounidenses de evitar el aumento de los costes de los bienes".

De hecho, la tasa de crecimiento intertrimestral del 0,6% fue la mejor desde el segundo trimestre de 2022. Sin embargo, "las cifras de producción industrial y comercio echaron por tierra cualquier esperanza de una fortaleza sostenida. La producción y las exportaciones cayeron un 2,4% y un 8,2%, respectivamente, lo que sugiere que la reversión de los efectos de la preconización ahora está lastrando negativamente el crecimiento del segundo trimestre", aseguran.

Así, en el segundo trimestre, creen que se ve afectado por una demanda interna moderada, lo que lleva a ver que es probable un crecimiento negativo para este período. "La producción de servicios disminuyó un 0,3% intermensual en abril y las ventas minoristas cayeron un 0,7% en mayo. Si bien la fecha de las vacaciones puede haber influido en los datos de actividad a lo largo del segundo trimestre, la debilidad del sector servicios se ha convertido en un tema recurrente en la eurozona en los últimos meses", afirman.

De cara al tercer trimestre, vaticinan un estancamiento en comparación con el segundo trimestre: "No prevemos una escalada total de las tensiones comerciales, sino una continuación de la incertidumbre actual y de las barreras comerciales, que podrían aumentar ligeramente respecto a la situación actual. Es poco probable que la prolongación de la pausa arancelaria durante algunas semanas más suponga un alivio significativo para la economía nacional de la eurozona, sino que prolongue un período de incertidumbre sobre las perspectivas económicas del bloque".

Por su parte, desde J. Safra Sarasin Sustainable AM, su economista jefe, Karsten Junius, comenta que el crecimiento se ralentizará con seguridad durante el segundo semestre en la zona euro.

"En el primer trimestre, las empresas estadounidenses adelantaron importaciones desde Europa ante la posible imposición de aranceles". Además, "la elevada incertidumbre política ha pesado sobre las decisiones de inversión y consumo de empresas y hogares. Sin embargo, creemos que esta situación cambiará en los próximos trimestres", dice.

"Aunque algunas de las inversiones previstas se retrasen, es casi seguro que habrá un fuerte estímulo fiscal, impulsando el crecimiento europeo a partir de 2026", concluye.

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