g7 20210613174831

La reunión del G7 ha dejado muchas incógnitas, entre ellas la de cómo puede afectar a las economías la reforma fiscal mundial que pactaron los líderes en la cita que tuvo lugar hace unos días en Reino Unido, sobre todo la decisión de crear un impuesto mínimo de al menos el 15% sobre las grandes empresas multinacionales para evitar que éstas utilicen los paraísos fiscales para evadir impuestos, de forma que los países podrán gravar a las empresas allí donde generen ingresos. Según los expertos, si esta medida se aplica hará que en Europa haya claros ganadores y perdedores.

Así lo creen en Oxford Economics. Esta firma de análisis recuerda que el debate sobre un impuesto de sociedades global lleva mucho encima de la mesa, pero ahora "parece diferente" porque la pandemia de Covid-19 "ha tenido un profundo efecto en las finanzas públicas" de los países, y con los gobiernos "luchando por obtener ingresos adicionales", parece una "fuente atractiva" para conseguirlos.

El problema, señalan los expertos de esta casa, es que puede tener efectos muy distintos entre los Estados europeos. A su juicio, habrá cuatro grandes damnificados en el Viejo continente, que sufrirán "grandes golpes en sus finanzas públicas". Se trata de Luxemburgo, Irlanda, Países Bajos y Hungría.

Tres de ellos "tienen unas finanzas públicas relativamente saneadas y el impacto parece manejable", pero para Irlanda la situación puede ser muy diferente. "Esta reforma la dejará como una de las economías más endeudadas de Europa, y podría obligar al gobierno irlandés a hacer difíciles concesiones, sobre todo porque la alta concentración de ingresos por impuesto de sociedades de unas pocas multinacionales clave le hacen vulnerable a las decisiones de deslocalización", apunta Oxford Economics.

No obstante, cree que los ganadores superan a los perdedores, y "las economías más grandes se beneficiarán más". Según el análisis de estos estrategas, en la Eurozona el impacto neto sobre los ratios deuda/PIB "es positivo, con una mejora media de 0,4 puntos de media impulsada por las mayores economías". En concreto, apuntan que los ratios de deuda en relación con el PIB de Alemania y Francia se reducirían en torno a 1,4 puntos porcentuales para 2028, mientras que en Italia caerá 1 punto porcentual y en España, 0,8 puntos porcentuales.

Cabe recordar que el objetivo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) es que las negociaciones sobre este impuesto de sociedades global concluyan con éxito a mediados de 2021, lo que significa que "hay mucho en juego en las próximas semanas", apunta Oxford Economics. Y es que todavía falta por acordar una serie de elementos y parámetros sobre el diseño del mismo.

Concretamente, los países deben llegar a un consenso sobre la categorización de la actividad empresarial y el umbral de ingresos para aplicar esta tasa, así como sobre la cantidad de beneficios residuales que pueden reasignarse. También debe cerrarse cuál será el nivel del tipo impositivo mínimo global, aunque todo apunta que podría ser del 15%, que "es sustancialmente más bajo que el 21% propuesto recientemente por Estados Unidos".

SOCIEDADES, UNA FUENTE "RELATIVAMENTE MODESTA" DE INGRESOS

Sea cuál sea el resultado de este debate, en Oxford Economics se han basado en diferentes parámetros para valorar a qué países beneficiaría y a cuáles perjudicaría este tributo. Y su conclusión es clara: "Con algunas excepciones notables, los impuestos de sociedades son una modesta fuente de ingresos para la mayoría de los países" en Europa. En 2019, los impuestos de sociedades generaron alrededor del 15% de los ingresos fiscales totales de Luxemburgo y el 14% en Irlanda (que aumentó a casi el 21% en 2020). Países Bajos tuvieron una participación menor, pero aún importante, del 9% de los impuestos en 2019.

Los tipos medios legales y efectivos del impuesto de sociedades se sitúan, en general, cómodamente por encima del 15%, el nuevo nivel de referencia que está sobre la mesa. Pero los tipos efectivos de Hungría e Irlanda, del 10% y el 12% respectivamente, están por debajo de ese nivel.

¿Y por qué se verán más perjudicados entonces? Muy sencillo, porque son los países donde las multinacionales estadounidenses que se pueden ver afectadas por este impuesto global generan más ingresos. El análisis de estos expertos, que han cruzado datos de lugares donde estas empresas registran beneficios en Europa comparándolas con la ubicación de los usuarios de Facebook y los ingresos del comercio electrónico, dos áreas de negocio que probablemente estarán en el ámbito afectado, sugiere que "Países Bajos, Irlanda y Luxemburgo reciben una parte desproporcionadamente grande de los beneficios, pero en el caso de Alemania, Francia, Italia y España ocurre lo contrario".

Hay "grandes discrepancias" que dejará ganadores y perdedores. La implantación de este impuesto "supondría una pérdida de base imponible para estos países", dicen en referencia a Holanda, Irlanda y Luxemburgo, mientras que Alemania, Francia, Italia y España "serán los principales ganadores". Y es que "los porcentajes combinados de estos países sobre los beneficios de las multinacionales estadounidenses contabilizados en Europa se sitúan en el 7,6%, mientras que sus porcentajes combinados sobre los clientes de Facebook y los ingresos del comercio electrónico superan el 40%".

Además, recuerda la casa de análisis, no se puede olvidar las "grandes contribuciones" de estas multinacionales a la economía de Países Bajos y, sobre todo, de Luxemburgo e Irlanda. "Estas empresas representaron el 44% del empleo global de Luxemburgo en 2018, el 18% en Irlanda, y el 14% en Países Bajos, en todos los casos cómodamente por encima de la media de la UE del 11%. Ese mismo año, las multinacionales de propiedad extranjera representaron casi el 26% del valor añadido bruto (VAB) de Luxemburgo, alrededor del 43% en Irlanda, y casi el 18% en los Países Bajos".

Por ello, más allá del impacto en las finanzas públicas, "está claro que el proceso de reforma podría afectar a las economías de estos países y al empleo, sobre todo si las multinacionales deslocalizan sus beneficios e inversiones como consecuencia de ello", inciden estos expertos, que también llaman la atención sobre Hungría, que "tiene el tipo medio efectivo del impuesto de sociedades más bajo". "Aunque Hungría depende relativamente poco de las multinacionales para obtener ingresos fiscales, las empresas de propiedad extranjera realizan importantes contribuciones a su economía, lo que significa que el impacto será en general negativo", concluyen.

En cualquier caso, "todo dependerá de cómo las empresas y los países respondan a los cambios" que se acuerden. Pero el análisis muestra que el impacto será "relativamente grande en las finanzas públicas" de los cuatro países mencionados. Se espera que los ratios de deuda de estos países sean más elevados, con un impacto acumulado sobre la deuda en relación con el PIB de más de 6 puntos porcentuales para 2028 en Luxemburgo, de menos de 5 puntos porcentuales en Países Bajos y de 2,4 puntos porcentuales en Hungría.

En el caso de Irlanda, el impacto en la relación deuda/PIB es inferior a 5 puntos porcentuales, pero si se toma como base la renta nacional bruta modificada -"una medida más apropiada en este caso, dadas las conocidas distorsiones del PIB relacionadas con las multinacionales en Irlanda"-, el impacto es mayor: de casi 9 puntos para 2028.

Noticias relacionadas

contador