reflet d un drapeau japonais sur un panneau de la boj

El Banco de Japón (BoJ) es uno de los bancos centrales que esta semana anunciará su decisión de tipos de interés. Lo hará el jueves, un día después de que la Reserva Federal (Fed), previsiblemente, deje los tipos sin cambios en el 4,25%-4,50%, como hizo en junio, mientras sigue lidiando con el riesgo de ralentización económica e incremento de inflación provocado por los aranceles de Donald Trump.

En el caso del BoJ, enfrenta su decisión con dos elementos sobre la mesa. Por un lado, la incertidumbre política generada después de que la coalición en el poder (Partido Liberal Democrático, PLD, y su socio Komeito) perdiera la mayoría en la Cámara Alta en las elecciones del pasado 20 de julio. Por otro, los aranceles y su impacto, con el acuerdo alcanzado con Estados Unidos, que reduce la tasa comercial del 25% con el que se amenazaba al 15%.

La previsión de los expertos es que los tipos permanecerán sin cambios

Todo esto condicionará el proceso de normalización monetaria del BoJ, que se inició el año pasado tras más de una década de políticas ultraexpansivas marcadas por tasas de interés negativas y una agresiva compra de activos. En marzo de 2024, Japón subió los tipos por primera vez en 17 años. Estos han pasado del rango del 0%-0,1% de entonces al 0,5% actual.

Además, el organismo ha ido recortando sus compras de bonos. El pasado mes de junio comunicó que las reducirá en unos 400.000 millones de yenes cada trimestre, hasta enero-marzo de 2026, y en aproximadamente 200.000 millones de yenes cada trimestre, desde abril hasta junio de 2026. El objetivo es rebajar las compras de bonos hasta unos 2 billones de yenes para el periodo de enero-marzo de 2027.

LA PRESIÓN DE LOS PARTIDOS

Para esta próxima reunión, la previsión de los expertos es que los tipos permanecerán sin cambios. Y es que, los partidos de la oposición, muchos de los cuales han ganado terreno en las últimas elecciones, se oponen en general a la normalización monetaria.

Los partidos de la oposición se oponen en general a la normalización monetaria

Yuichiro Tamaki, líder del Partido Democrático por el Pueblo, visto como potencial nuevo socio de la coalición del primer ministro Shigeru Ishiba en caso de que sea necesaria su reconfiguración, ha instado al Banco de Japón a flexibilizar su política para evitar que el yen se fortalezca y perjudique a la economía exportadora. Sohei Kamiya, líder de Sanseito, criticó al BoJ por reducir su ritmo de compra de bonos cuando la economía aún está débil. Otro pequeño grupo, el Partido de la Innovación de Japón, quiere que el BoJ aumente las tasas muy gradualmente para contener el coste de los intereses sobre la deuda pública.

Los economistas de Oxford Economics creen que el PLD probablemente seguirá apoyando la normalización de la política monetaria, pero reconocen que tendrá que prestar más atención a las críticas de quienes defienden un enfoque más expansivo incluso dentro del propio partido. Sanae Takaichi, a quien Ishiba venció por poco en la contienda por el liderazgo del partido el año pasado, ha criticado duramente las subidas de tasas del BoJ.

LOS ARANCELES

Por otro lado están los aranceles, que se entrelazan con el propio resultado electoral. Ahora que Ishiba ha cerrado un acuerdo con EEUU, las especulaciones sobre su próxima dimisión se suceden.

El Banco de Japón ha dicho que necesitará tiempo para comprender los detalles del acuerdo comercial y cómo afectará a la economía. El vicegobernador, Shinichi Uchida, ha indicado que el BoJ no tiene prisa por reanudar las subidas de tasas de interés.

"Es una decisión ajustada, pero en nuestra opinión una subida de tasas en octubre sigue siendo probable, a medida que disminuye la incertidumbre comercial con EEUU y aumentan las presiones inflacionarias. Sin embargo, es posible que el BoJ retrase la subida de tasas hacia finales de año", señalan los economistas de ING.

AUMENTO DE LOS RIESGOS FISCALES

Los estrategas coinciden en la idea de que el resultado electoral en Japón aumenta los riesgos fiscales, especialmente si los legisladores ceden a las demandas más populistas. Además de las persistentes críticas relacionadas con los escándalos de financiación del PLD, los partidos de oposición, especialmente los pequeños partidos emergentes, han ganado votos en las últimas elecciones haciendo campaña a favor de recortes al impuesto al consumo, una propuesta que ha atraído a los hogares en edad laboral que sufren una crisis del coste de vida.

El PLD ha evitado prometer recortes fiscales, argumentando que el impuesto al consumo proporciona una fuente de ingresos esencial y estable para cubrir los crecientes gastos de seguridad social.

"Esperamos que los riesgos fiscales aumenten si los legisladores ceden a demandas populistas. El yen japonés podría tener un rendimiento inferior y es probable que los rendimientos de los bonos del Gobierno japonés (JGB) suban. Un aumento prolongado en los rendimientos de los JGB elevará los costes de endeudamiento en un momento en que Japón ya enfrenta una desaceleración económica", afirman desde Julius Baer.

BOLSA

En cuanto a la renta variable, el Nikkei ha aguantado sorprendentemente bien el resultado político y ha celebrado el acuerdo arancelario.

Desde Julius Baer indican que las acciones relacionadas con el consumo podrían beneficiarse en el corto plazo si se concretan los pagos en efectivo y los recortes impositivos.

"Sin embargo, a largo plazo, seguimos centrados en los fundamentos corporativos como el principal motor del mercado. Mantenemos una visión optimista sobre las perspectivas del mercado japonés, apoyada por un impulso sostenido en las reformas empresariales y mejoras duraderas en el gobierno corporativo y la rentabilidad sobre el capital (ROE) entre las principales empresas japonesas".

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