
El Banco Popular de China ha vuelto a colocarse bajo el foco tras su última intervención en el sector bancario del gigante asiático. El mercado observa sus movimientos con el total convencimiento de que está interviniendo para mantener al yuan deprimido ante el dólar. Objetivo que ha logrado, ya que el renminbi ha cedido hasta mínimos de 13 meses y ya anticipa el riesgo de un desplome mayor.
La moneda china se cambia de manos en los 6,82 yuanes por dólar, después de que el supervisor monetario haya inyectado la cifra récord de 74.000 millones de dólares para estimular el crédito a medio plazo en los principales bancos. Este paso se produce después de que el banco central ya redujera sus requisitos de reserva tres veces en 2018, y se esperan nuevos recortes en los próximos meses.
“El Banco Popular de China parece estar cambiando hacia una política monetaria más flexible para compensar el impacto de los aranceles comerciales de Estados Unidos y la desaceleración de la economía doméstica”, indican los expertos de FXTM.
Para los analistas del bróker chipriota, si bien “un yuan más débil puede compensar el impacto de algunas de las tarifas comerciales, tendrán efectos adversos en las acciones y provocarán mayores fugas de capitales”. Después de romper los 6,80 yuanes por dólar, “las miradas estarán puestas en el nivel psicológico de los 7,00 yuanes por dólar que muy probablemente sea el desencadenante de la venta masiva”, avisan desde FXTM.

