ep fernando marti
Fernando Martí

MADRID, 13 (EUROPA PRESS)

El presidente del Consejo de Seguridad Nuclear, Fernando Martí, ha señalado este miércoles que en la decisión del cierre de la central nuclear de Santa María de Garoña (Burgos) "nadie ha intervenido políticamente" y que él mismo "no lo hubiera consentido" si así fuera. En este sentido, ha defendido también el trabajo de los técnicos del organismos que, según ha señalado, "han hecho que han tenido que hacer".

Así lo ha aclarado durante su intervención en la Comisión de Energía, Turismo y Agenda Digital del Congreso, en donde los partidos de la oposición se ha puesto en duda las decisiones del organismo regulador en esta materia, y más concretamente, las tomadas por el Pleno del Consejo de CSN.

"Me acusan de estar haciendo gestiones para el Gobierno, como que somos los portavoces y es mentira. Jamás me han dado una instrucción sobre nada, ni yo lo toleraría. No me iría a dormir tranquilo", ha insistido Martí, para después señalar que en "todo lo que se hace en el CSN, lo hacen los técnicos de abajo a arriba".

Garoña ha sido uno de los temas por los que más han preguntado los partidos de la oposición en esta intervención, así como por la situación del proyecto del Almacén Temporal de Villar de Cañas (Cuenca) o la mina de Uranio de Retortillo (Salamanca). En estos dos últimos casos, el presidente del CSN ha asegurado que tiene opinión personal, pero no puede hacerla pública como miembro del órgano que preside. Martí ha recordado que estos temas son decisiones del Gobierno y el Consejo sólo trabaja en lo que se le encarga en materia de seguridad.

La presencia de Martí en la Cámara Baja se había solicitado por la propia Comisión de Energía para presentar el Informe Anual del órgano en 2016, un documento que recoge información del funcionamiento interno del CSN, su organización, sus planes y recursos, así como las actividades propias del regulador.

22 INCIDENCIAS EN 2016

Entre los datos de este documento se recogen las incidencias detectadas en las centrales nucleares el año pasado que, según el presidente del CSN, fueron 22, siendo 20 de nivel 0 y dos de nivel 1, "ambos detectados en Almaraz y relacionados con inoperabilidades en un tren de sus cambiadores de calor".

Por otra parte, ha explicado que el organismo regulador emitió dos apercibimentos en 2016. Uno a la central nuclear Ascó (Tarragona) y el otro a la central nuclear de Cofrentes (Valencia). "No se ha propuesto apertura de ningún expediente sancionador", ha apuntado.

Precisamente sobre Cofrentes ha sido cuestionado Martí y, más concretamente sobre el últimos suceso registrado allí por problemas en una de sus vasijas de agua. Según informó la propia central, se perdieron piezas de esta vasija que se quedaron en el interior de su sistema.

En este sentido, el presidente ha señalado que los principales responsables de la seguridad de la planta son los directivos de la misma y que los miembros del CSN son elegidos para inspeccionar lo que hacen los técnicos de las centrales, de modo que, en este caso, su responsabilidad sólo llega hasta la recomendación.

Según ha indicado Martí, lo que quería Cofrentes era operar los 24 meses que tenía por delante con las piezas perdidas en su interior porque, según explicaron, ha habido casos en Estados Unidos que se ha hecho así. Sin embargo, desde el regulador se le instó a para la actividad de la planta, sacarlas y reanudar. "Pero no les dijimos cómo hacerlo, se les da esa libertad de elegir cuál creen que es el modelo más seguro", ha indicado.

"Lo peor de todo esto han sido los cuarenta y tantos días sin poder producir. Para ellos es importante", ha señalado, para responder a las críticas sobre la falta de transparencia señalando que no es obligatorio avisar de las incidencias de nivel 1 "porque no tiene importancia en materia de seguridad".

PRÓXIMOS OBJETIVOS

Durante su intervención, el responsable de la seguridad nuclear en España ha destacado que el organismo que preside elaboró en 2016 un Código Ético en el que, a través de un conjunto de valores, se promueve la excelencia de los trabajadores del organismo regulador y se refuerza la confianza de los grupos de interés en la misión que realiza el Consejo.

En general, según ha explicado, 2016 supuso para el CSN un paso más en la consolidación de uno de los principales retos que afronta a medio y largo plazo, como es la política de recursos humanos, la renovación de la plantilla técnica y la gestión del conocimiento, con la oferta de seis plazas de nuevo ingreso al cuerpo de Seguridad Nuclear y Protección Radiológica del CSN.

En este sentido, se ha referido al despido de uno de los miembros del Consejo y sobre el trabajo realizado con una persona menos durante este tiempo. "No ha habido problema. No ha habido alteración", ha asegurado.

Finalmente, ha señalado que el Consejo de Seguridad Nuclear asumirá, en 2018, la segunda misión de verificación del sistema regulador (IRRS, por sus siglas en inglés), solicitada por España, puesto que la primera tuvo lugar en 2008. En esta ocasión, esta misión vendrá acompañada de una revisión del sistema de la gestión de los residuos radiactivos y el combustible gastado, denominada Artemis.

contador