MADRID, 8 (EUROPA PRESS)

Un equipo de la Universidad Técnica de Múnich (Alemania) ha demostrado que las células B, pese a que son importantes para ayudar al sistema inmunológico a combatir los patógenos, pueden dañar el sistema nervioso en la esclerosis múltiple (EM).

La lucha contra las enfermedades y los agentes patógenos requiere la activación o desactivación de una gran cantidad de diferentes tipos de células en el sistema inmunológico en el lugar correcto y en el momento adecuado. Los investigadores detallan que, en los últimos años, ciertas células inmunitarias, las células supresoras derivadas de mieloides (MDSC, por sus siglas en inglés), han estado recibiendo una atención creciente en este contexto. Funcionan como un importante mecanismo de control en el sistema inmunológico y se aseguran de que las reacciones inmunológicas no se vuelvan demasiado fuertes.

En el caso de la EM, estos controles en el sistema nervioso parecen fallar en parte. Junto con su equipo, Thomas Korn, profesor de Neuroinmunología Experimental en la Clínica de Neurología de la Universidad Técnica de Múnich, ha logrado demostrarlo en un estudio publicado en la revista 'Nature Immunology'. Durante la esclerosis múltiple, el cuerpo ataca su propio tejido nervioso, lo que provoca daños e inflamaciones. Esto, a su vez, puede conducir a la parálisis, así como a trastornos de la visión y el movimiento.

"Estábamos interesados principalmente en el efecto de control de los MDSC en las células B. Su función en la aparición de la EM aún no está clara. Pero parecen jugar un papel importante, algo que queríamos analizar más detenidamente", apunta Korn sobre el objetivo del estudio.

Korn y su equipo utilizaron un modelo de ratón en el que la enfermedad inflamatoria se puede desencadenar y se desarrolla de la misma manera que en el cuerpo humano. El equipo extrajo los MDSC del tejido meníngeo y luego observó un aumento en la acumulación de células B. Al mismo tiempo, se produjeron inflamaciones y daños, desencadenados por el elevado número de células B en el tejido nervioso. Este fenómeno no ocurrió cuando estaban presentes suficientes MDSC controlando el número de células B.

En el futuro, Korn y su equipo quieren explicar cómo las células B destruyen el sistema nervioso. Según el investigador, hay dos posibilidades: en las meninges, las células B emiten sustancias que atraen a las células inmunes que destruyen incorrectamente los tejidos del cuerpo; o, por otra parte, las células B activan las células inmunitarias en la sangre y los sistemas linfáticos que luego pasan a las meninges, donde causan daño.

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