eurodolar265

Existe la duda de si el EUR/USD puede mantener su ritmo de fortaleza. Pero, ante un panorama más favorable para la perspectiva alcista del cruce entre ambas divisas, indica que el objetivo de llegar al nivel de 1,22 "aún es razonable". ¿Qué condiciones y catalizadores tendrían que darse?

"Encontrar los factores que impulsan la perspectiva alcista del EUR/USD no es la parte difícil; el reto reside en cuantificar su valor", apuntan los analistas de JP Morgan, que creen que, a pesar del reciente rendimiento superior, "el contexto histórico no descarta una mayor fortaleza", dado que ven que el panorama macroeconómico "sigue siendo propicio para la debilidad del dólar estadounidense".

Como aseguran en su último informe sobre ambas divisas, los factores subyacentes de su visión alcista sobre el EUR/USD no han cambiado.

Desde el punto de vista de EEUU, "la motivación reside en la contracción del crecimiento estadounidense hacia el resto del mundo, presiones inflacionarias más persistentes que erosionarán los tipos de interés oficiales estadounidenses, primas a plazo elevadas y, finalmente, la independencia de la Reserva Federal (Fed)". Desde el punto de vista del resto del mundo, "la visión se basa en la mejora del impulso del crecimiento frente a expectativas ya pesimistas, con el gasto fiscal como fuente de apoyo donde los países tienen margen", explican.

"Todos estos factores se están materializando y tienen el potencial de continuar", subrayan. Creen que el siguiente catalizador para un alza repentina del EUR/USD tendría que provenir de la moderación de la política monetaria de EEUU y la consiguiente capitulación de la Fed. Además, un alto el fuego entre Rusia y Ucrania podría entrar en juego, "pero el listón es alto", reconocen.

Más allá de estos catalizadores, consideran que los mercados deberían avanzar hacia una fortaleza de menor intensidad en el EUR/USD, que se basará en la evolución de los datos en EEUU y la UE, así como en las preocupaciones sobre la independencia de la Fed.

Mientras, los expertos de Rabobank prevén que el EUR/USD pueda alcanzar el nivel de 1,20 la próxima primavera, dadas sus expectativas de una Fed más moderada el próximo año.

Añaden su opinión de que es probable que el Banco Central Europeo (BCE) haya completado su ciclo de flexibilización, "aunque otra fuerte apreciación del valor del euro aún podría provocar una reacción verbal de los moderados dentro del consejo de gobierno. Dicho esto, si, como prevemos, la Fed adopta un tono más moderado en 2026, un movimiento alcista del EUR/USD podría ser difícil de prevenir el próximo año".

Ven el riesgo de que el dólar aún pueda beneficiarse de nuevos episodios de cobertura de cortos en un período de uno a tres meses, dados los temores de que puedan surgir presiones de precios más fuertes en EEUU y potencialmente por las preocupaciones sobre el alto nivel de las valoraciones de las acciones estadounidenses.

"El euro tiene un limitado potencial alcista en el corto plazo, pero las fuerzas estructurales y el gasto fiscal deberían impulsar la divisa hacia finales de 2025 y en 2026", comenta, por su parte, Claudio Wewel, estratega de divisas de J. Safra Sarasin Sustainable AM.

En concreto, sobre el euro, expone que, a corto plazo, se ha beneficiado del "sell America" tras el anuncio de aranceles recíprocos el pasado 2 de abril: "Los indicadores de sentimiento económico han mejorado en la eurozona, impulsados por los paquetes fiscales alemanes en infraestructura y defensa, lo que ha reducido la brecha entre los datos de EEUU y los de la eurozona".

No obstante, para que el euro suba de forma significativa desde estos niveles, cree que se requerirá una mejora sustancial de la actividad económica en la región.

Además, estima que el euro también debería beneficiarse de una reversión de los flujos financieros desde EEUU hacia la eurozona, a medida que se desvanece la excepcionalidad estadounidense. "Esperamos que la venta estructural de dólares siga siendo un factor favorable para la moneda europea. Un nuevo repunte de los diferenciales de deuda periférica, motivado por las preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal de Francia, representa un riesgo bajista".

Sin embargo, a largo plazo, el euro "debería tender al alza una vez que el ciclo económico global se reactive de forma más sólida", dice.

Sobre el dólar, prevé que se enfrentará a vientos en contra debido a "políticas insostenibles y a un ciclo económico interno moderado": "Aunque los datos económicos siguen siendo sólidos, con un mercado laboral resiliente y cifras moderadas de actividad, mantenemos una postura cautelosa respecto al dólar. En nuestra opinión, la tasa efectiva de aranceles sobre las importaciones estadounidenses debería aumentar a partir de ahora, lo cual, combinado con un dólar más débil, podría presionar los precios al alza y afectar negativamente al consumo interno".

Afirma ser menos propenso a prever que el dólar se beneficie de una recesión global como en ciclos anteriores: "Los planes de la administración Trump de hacer que los activos en dólares sean menos atractivos para los tenedores extranjeros representan otro riesgo bajista. No obstante, un giro significativo en las políticas estadounidenses que restablezca la confianza en los activos del país constituiría un riesgo al alza para la moneda".

A largo plazo, la combinación de una elevada incertidumbre política y la persistencia de grandes necesidades de financiación externa por parte de EEUU "representa un obstáculo estructural para el dólar, en cuyo contexto es probable que la mayoría de las divisas del G10 y los mercados emergentes vinculadas a materias primas continúen recuperándose frente a un dólar sobrevalorado", concluye.

Noticias relacionadas

contador