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Más de 70 años después de los Juicios de Núremberg, aun siguen existiendo algunos colaboradores del régimen que instauró Adolf Hitler que van saliendo a la luz. Es el caso de Oskar Groening, que se unió a las SS y fue contable y guardia en Auschwitz.

Este martes comenzó un proceso judicial contra Groening, más conocido como 'el contador de Auschwitz', que se unió a las SS y fue guardia del tristemente famoso campo de exterminio nazi. Ahora, a sus 93 años, se sienta en el banquillo acusado de 300.000 cargos por cómplice de asesinato.

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El acusado no niega nada de lo que hizo y explica que su labor consistía en contabilizar los billetes confiscados a los prisioneros de Auschwitz, según publica BBC. A pesar de esto, los fiscales que llevan a cargo el caso le acusan de esconder el equipaje de las víctimas para ocultar a los nuevos la suerte que iban a correr.

Su trabajo en el campo de concentración comenzó a los 21 años y vivió, como testigo, el asesinato en masa de los judíos aunque se ha desmarcado, negando que fuese "cómplice" de esa exterminación. "Es la primera vez en la historia reciente en el que un acusado habla públicamente de los horrores de Auschwitz, algo que casi nunca se ha dado", explica el 'cazador' de nazis Efraim Zuroff.

ADMITE SER TESTIGO, PERO NO CÓMPLICE DEL HOLOCAUSTO

El que fuera miembro de las juventudes hitlerianas ha declarado que, tras la II Guerra Mundial, fue liberado de una prisión británica y rehizo su vida en Lueneburg Heath, en la Baja Sajonia, donde trabajó en una fábrica de vidrio hasta la jubilación. Ahora, décadas después, ha sido cuando ha sentido la necesidad de hablar para confirmar los horrores del Holocausto.

"Vi las cámaras de gas y los crematorios. Estaba allí cuando las selecciones [para las cámaras de gas] se llevaban a cabo. Estábamos convencidos de nuestra visión del mundo de que habíamos sido traicionados… y que había una gran conspiración de los judíos contra nosotros", indica.

A pesar de esto, se declara inocente de los cargos que se le imputan y describe su papel como "una pequeño diente en el engranaje". "Si se puede describir esto como culpa, yo soy culpable, pero no voluntariamente. Legalmente hablando, yo soy inocente", sentencia.

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