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Pedro Sánchez participa en el Foro Reuters de Nueva York MONCLOA

Si hace tan sólo dos días el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, aseguraba en Nueva York, en el marco de la Asamblea de Naciones Unidas, que tenía como objetivo mantenerse en el cargo hasta 2020, sacando pecho de su fortaleza parlamentaria, en declaraciones a Reuters ha vuelto a poner sobre la mesa el adelanto electoral. Y lo ha supeditado a cómo se desarrolle su relación con los independentistas: si tensan la cuerda, convocará elecciones.

Durante una entrevista con la agencia de noticias, ha reconocido que la legislatura acabará si los soberanistas priorizan el conflicto. Además, ha afirmado este jueves (madrugada del viernes en España) ante la Asamblea General de la ONU que el momento actual, con sus "desafíos globales", "no requiere de mensajes nacionalistas ni de mensajes excluyentes", sino de "forjar un nuevo liderazgo cooperativo desde la voluntad, no solo de escuchar al otro, sino de entender el por qué de sus razones".

Si en 2017, en vísperas del referéndum independentista del 1-O, el entonces ministro 'popular' Alfonso Dastis puso el foco de su discurso en defender las reglas del juego democrático, Sánchez ha convertido su primera intervención ante la Asamblea en una defensa del multilateralismo, del "valor del acuerdo y del diálogo" y también de una "agenda del cambio" ante los desafíos.

Sin embargo, no ha hecho alusión expresa a la política doméstica, sino más bien a los retos internacionales que, según ha dicho España encara "desde la esperanza de la acción común frente a quienes infunden temor e incertidumbre". Eso si, ha dicho en dos ocasiones que España "es una democracia plena".

Así, ha llamado a asumir "con un profundo sentido de la empatía que nadie, por sí solo, tiene el monopolio de la razón" y a ser conscientes de que hacen falta liderazgos "capaces de construir consensos y forjar acuerdos, de encontrar soluciones aprovechando sinergias".

Además, ha discrepado de quienes apuestan por "el retorno a la falsa calma de las fronteras y la renuncia a la acción colectiva" como "única receta", y ha avisado: "ya sabemos a donde conducen esas ideas".

Él, por su parte, se ha mostrado orgulloso de la sociedad española "que no se ha dejado radicalizar al calor de un discurso xenófobo y basado en la cultura del miedo al diferente", incluso después de haber sufrido "los embates de la crisis económica como pocos Estados en Europa".

Sánchez ha intervenido a final de la tercera jornada de la Asamblea General, en una sesión presidida por el embajador español ante la ONU, Agustín Santos, que es vicepresidente de la Asamblea, después de la primera ministra de Bangladesh.

El jefe del Ejecutivo ha comenzado su discurso con un reconocimiento de que la actual presidenta de la Asamblea, María Fernanda Espinosa, es una mujer latinoamericana, lo que le ha servido para destacar que "este es el tiempo de las mujeres" y que él es "un político feminista".

Tras recalcar que su Gobierno pretende "liderar desde el ejemplo" con un 60 por ciento de mujeres, Sánchez ha apostado por una "hoja de ruta global para erradicar todas las discriminaciones que todavía sufre la mujer, ya se llame violencia de género, trata de mujeres o mutilación genital".

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