
Alemania aprobó hace unos días los objetivos clave para su Presupuesto de 2027, cuyo proyecto destina un gasto total de 543.300 millones de euros, un 3,6% más que el año anterior. Para los analistas de Bank of America (BofA), las cuentas públicas germanas suponen un "mayor déficit previsto debido a la debilidad cíclica y al rápido aumento del gasto en defensa". Además, las califican de "irregulares".
En concreto, el Gobierno prevé un nuevo endeudamiento de un total de 196.500 millones de euros el próximo año (el 4,3% del PIB), lo que supone 15.000 millones de euros más respecto al Presupuesto de 2026.
La mayor partida irá al Ministerio de Trabajo, sin embargo, el de Defensa es el que verá en mayor parte incrementado su presupuesto: cerca de un 28%, con 105.800 millones de euros en 2027. A ello se suma una partida de 27.500 millones de euros provenientes del fondo especial para las Fuerzas Armadas, cerca de un 8% más que en 2026.
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Tras el acuerdo alcanzado sobre los puntos clave, el gabinete tendrá que aprobar el primer borrador en julio. Después, en septiembre, comenzarán las discusiones sobre el Presupuesto, que se prevé que consiga el visto bueno final para finales de año.
"El Gobierno alemán ha iniciado el proceso de planificación presupuestaria para 2027. Desde una perspectiva procedimental, se ha vuelto a la normalidad por primera vez desde 2023. El nuevo y drástico plan prevé necesidades netas de financiación de 196.500 millones de euros para 2027. Solo alrededor de la mitad de este aumento se debe a una flexibilización mediante el incremento del gasto en defensa dentro del presupuesto principal. El resto es un ajuste de nivel derivado de la debilidad cíclica", destacan en BofA.
Creen que "conviene ser cautelosos al interpretar este nuevo y drástico plan como una flexibilización fiscal, una tolerancia a las fluctuaciones, o al menos no en su totalidad. Recordemos que los planes presupuestarios para 2026 se revisaron al alza en aproximadamente 8.000 millones de euros en noviembre de 2025, en comparación con el drástico plan inicial del verano pasado, debido a un crecimiento menor al esperado. En aquel entonces, el plan presupuestario a medio plazo para 2027-2029 no se había actualizado, pero las perspectivas de crecimiento se han debilitado aún más desde entonces".
En su opinión, esto sitúa aproximadamente 10.000 millones de euros del aumento en los planes de déficit para 2027 en manos del deterioro cíclico.
"El resto es una flexibilización adicional, a priori, mediante un aumento más rápido del gasto en defensa. El presupuesto destinado Ministerio de Defensa se ha incrementado a 105.800 millones de euros en 2027, desde los 93.300 millones de euros del plan a medio plazo del año pasado. Si se suman los 27.000 millones de euros de gasto en defensa que se mantienen sin cambios en el marco del mecanismo de financiación especial a partir de 2022, el gasto en defensa debería alcanzar cerca del 2,8% del PIB el próximo año, 20 puntos básicos por encima de los planes anteriores", señalan.
En este sentido, consideran que Alemania "parece estar acelerando el camino para alcanzar el objetivo del 3,5% de gasto en defensa para 2029, pero cabe recordar que es probable que los multiplicadores fiscales en este caso sigan siendo relativamente pequeños".
Mientras tanto, remarcan que el freno a la deuda pública sigue vigente para todas las demás partidas presupuestarias, es decir, limitando el déficit federal al 0,35% del PIB en términos estructurales.
"La debilidad estructural ha obligado al Gobierno a emprender una corrección fiscal. Es necesario cerrar un déficit presupuestario de 20.000 millones de euros en 2027, por lo que se están preparando numerosas medidas, cada una por valor de entre 2.000 y 4.000 millones de euros. Las reformas estructurales del sistema de bienestar social y de los regímenes de seguro médico deberían ser prioritarias y, si bien podrían no afectar directamente al Presupuesto federal, sí podrían repercutir en la renta disponible de los hogares (se prevén ahorros de 16.000 millones de euros para el próximo año)", indican.
También ven importante mencionar que es necesario cubrir un déficit de financiación de 30.000 millones de euros en 2028 y otros mayores posteriormente: "Salvo que se produzca un crecimiento inesperado (al alza), es probable que las negociaciones presupuestarias sigan ejerciendo una presión considerable sobre la estabilidad del Gobierno. Desde una perspectiva de confianza, la flexibilización fiscal está tardando demasiado en notarse. Un endurecimiento de la política monetaria, que coincida con una crisis del petróleo, podría convertirse en el principal motor de la confianza y, en última instancia, de la demanda del sector privado".

