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Reuters

En menos de dos semana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha tenido que hacer frente a algunas amenazas que podrían llevarle a un juicio político, conocido en inglés como 'impeachment'. De las más sonadas, la de hace dos jueves, cuando Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, acusaba a Trump de obstruir a la justicia. Por ello, barajó la idea de sacarle del poder emprendiendo en el Congreso un juicio político.

Mientras que este martes, un diputado de su propio partido afirmaba abiertamente que el presidente ha cometido delitos y deberían impedir legítimamente su actuación. Además, este diputado se propuso como candidato para las primarias de su partido el próximo noviembre de 2020.

Sin embargo, esto no es nuevo para Trump. Desde que ganara las elecciones hace 3 años se ha visto amenazado en numerosas ocasiones y teniendo en cuenta cómo han acabado otros juicios políticos en su país, cabe preguntarse ¿saldría adelante? Si bien, llevar a un presidente a un juicio político no asegura que vaya a ser expulsado de su cargo.

Tres presidentes han sido sometidos a un 'impeachment' durante la historia de Estados Unidos y dos fueron absueltos a pesar de ser acusados (Andrew Johnson y Bill Clinton) de manera que permanecieron en el cargo. Mientras que un tercero (Richard Nixon) dimitió y abandonó la Casa Blanca antes de enfrentarse a un proceso judicial.

Por ello, surgen dudas sobre si finalmente saldría adelante. Sin embargo, no faltan motivos. La Cámara de Representantes había citado al exabogado de la Casa Blanca (Donald McGahn) para que declarase sobre la presunta obstrucción de Trump a las investigaciones sobre la intervención de Rusia en las últimas elecciones.

Pero el Departamento de Justicia y la Presidencia han argumentado que McGahn no estaba obligado a declarar. Este desplante ha sido la gota que ha colmado el vaso. Mientras, Trump ha vuelto a hacer mención a una "caza de brujas" contra él y asegura que los demócratas basan sus argumentos en la investigación "ilegal".

Se refiere a la liderada por el fiscal Robert Mueller y que según el presidente de EEUU, en sus conclusiones confirmaba que el entorno de la Casa Blanca no había conspirado con Rusia para alterar el resultado de las elecciones.

Los sectores más progresistas del Partido Demócrata actual llevan meses insistiendo en iniciar un juicio político contra Trump. Pero hasta ahora, Nancy Pelosi, se había resistido. Sin embargo, podría estar enfrentándose ahora a una creciente presión dentro de su partido para abrir de una vez por todas el juicio. De hecho, según apuntan varios medios, el lunes se podrían haber celebrado reuniones a puerta cerrada entre varios legisladores para animar a la presidenta de la Cámara.

El proceso para juzgar al presidente está en su mano porque arranca en la Cámara de Representantes. Además, bastaría una mayoría simple para iniciar el proceso, de manera que en un primer lugar dependería de la voluntad de los demócratas. Y una vez que recibiera la aprobación de la Cámara, sería el turno para el Senado.

En el Senado se celebraría un juicio supervisado por el presidente del Tribunal Supremo, donde el equipo de legisladores de la Cámara (los gerentes) desempeñarían el papel de fiscales, mientras que Trump contaría con abogados defensores y el Senado actuaría como el jurado. En este caso se necesitaría una mayoría de dos tercios de los votos para condenar al presidente y destituirlo de su cargo.

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