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La sostenibilidad del sistema de pensiones cada vez está más en duda y los datos hacen que afrontar económicamente la jubilación sea una necesidad cada vez mayor entre la población española. En este contexto, el fomento de los sistemas privados, fundamentalmente empresariales, aparecen como un complemento, aunque no sustitutivo, de la pensión pública. Aunque en España a los planes de empleo todavía les falta un impulso.

Según los últimos datos, publicados esta misma semana, la Seguridad Social destinó en febrero la cifra récord de 9.563,1 millones de euros al pago de las pensiones contributivas. Mientras, el número de pensiones tampoco deja de aumentar y en este mes también ha marcado máximo, hasta situarse en 9.707.140 de pensiones.

En España, la tasa de reemplazo tras la jubilación es elevada, pero el problema es que depende casi exclusivamente de que el sistema público sea sostenible, puesto que no hay complementariedad privada. Algo que es "un riesgo", según la asociación de consultores de pensiones (OCOPEN), que propone mitigarlo mediante el desarrollo de sistemas de pensiones complementarios. Y enfocarlo, principalmente, a las empresas.

La previsión social complementaria actual se caracteriza por estar centrada en las grandes empresas, lo que supone que cubre solo el 10% de la población total ocupada. Sin embargo, las iniciativas de este tipo son escasas entre las pymes, que es donde se canaliza el mayor número de empleados en España.

En nuestro país, existen más de 22.000 empresas con más de 250 trabajadores. Si en todas ellas se implantaran los planes de empleo de manera casi obligatoria, significaría que más de 5,5 millones de trabajadores tendrían asegurado un complemento a su pensión pública. Como señala el presidente de OCOPEN, Mariano Jiménez, para desarrollar un sistema de previsión complementaria suficiente, hay que "fortalecer el ahorro dentro de las empresas, especialmente en las más pequeñas, que son las que más trabajadores emplean". El objetivo: "fomentar el ahorro finalista a largo plazo de todos los empleados, de forma que tengan garantizado su bienestar futuro".

La previsión social complementaria actual está centrada en las grandes empresas, con lo que cubre solo el 10% de la población total ocupada

¿Qué es lo que falla? Sobre todo una falta de concienciación e información, unida a los efectos de la crisis, una normativa errática y la rigidez en la estructura del sistema. En cuanto a la previsión social complementaria individual, el fallo está en su utilización como mero instrumento de deducción fiscal y los malos resultados en rendimientos. A todo esto, se suma que "si no hay nadie que dé el empujón, nadie aporta".

Entre todas las opciones con las que cuentan los trabajadores para complementar la pensión pública, "primar los sistemas empresariales tiene ventajas evidentes", según esta asociación, puesto que los planes de empleo "ofrecen rentabilidades más altas y costes de gestión más reducidos".

El objetivo deseable es un sistema mixto global de pensiones, en el que participen tanto la empresa como el trabajador y en el que haya varios proveedores de pensiones con la finalidad de diversificar riesgos. Y para ello, es necesario impulsar sistemas complementarios pero no sustitutivos, es decir, aunar un sistema público fuerte y sostenible dando prioridad, a la vez, a los sistemas de empleo como un complemento privado. Con todo ello, OCOPEN pretende extender a toda la población una pensión complementaria que represente, en 2040, uno de cada cinco euros de la pensión total recibida.

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