
S&P ha pasado revista por algunas de las automovilísticas del sector en un momento crucial con el diésel y los aranceles amenazando a este tipo de compañías.
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La agencia de calificación ha rebajado sus perspectivas de Renault, que está acusando "el efecto divisa, el incremento de costes por el escándalo del Dieselgate...".
S&P cree que "Renault no es inmune a estos riesgos y puede afectar a su Ebitda". Además, espera "un crecimiento muy limitado de los mercados principales de Renault en 2019, como el europeo".
Por tanto, ve con malos ojos a Renault aunque todavía no ha rebajado la calificación de la empresa francesa. Todo dependerá de que "Renault logre mantener un Ebitda del 9-10% pese a las presiones del mercado".
Respecto a Nissan, S&P le ha rebajado la calificación de A a A-. ¿El motivo? "Creemos que la presión sobre sus ganancias seguirán estando presentes debido, entre otros motivos, a una desaceleración de sus ventas en mercados clave como el chino y el norteamericano".
A ello suma "los riesgos del actual panorama automotriz, que le complicarán fortalecer su beneficio en los próximos uno o dos años".

