
Wall Street tardó un mes en sacudirse los temores generados por los primeros ataques de Estados Unidos (EEUU) sobre Irán, tras lo que la inteligencia artificial (IA) tomó otra vez el mando y llevó a los índices norteamericanos a renovar sus máximos históricos, mientras en Europa las bolsas siguen envueltas en un entorno de "cautela".
De esta manera, la divergencia entre los activos a ambos lados del Atlántico se ha ampliado desde el inicio de la guerra, y los expertos creen que esta brecha podría crecer todavía más, ya que en Europa "la cautela podría persistir", destaca Frank Walbaum, analista de mercado en Naga.
Según su criterio, "los elevados precios del petróleo podrían seguir alimentando la preocupación por la inflación y las expectativas de una política monetaria más restrictiva, lo que podría frenar a las acciones".
"Si bien las cifras del IPC de la zona euro se mantuvieron dentro de lo previsto, los precios al productor en Alemania subieron más de lo anticipado, alcanzando el 1,7% interanual, impulsados por el aumento de los precios de los bienes intermedios y la energía en medio de las perturbaciones en Oriente Medio. La persistente presión sobre los precios en la fase de producción podría seguir afectando a los mercados bursátiles", destaca.
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Esta situación choca con Wall Street, donde los índices llevan semanas instalados en máximos, hasta tal punto que los analistas de XTB creen que "la divergencia empieza a ser llamativa", y no aprecian signos de debilidad gracias al impulso del "gasto en inteligencia artificial". No obstante, este ciclo de la IA está provocando una elevada concentración en los índices en torno a un número cada vez menor de valores.
"Durante el último mes, mientras el S&P 500 ha alcanzado 14 nuevos máximos históricos, no solo ha logrado récords diarios con cada vez menos acciones al alza, sino que la semana pasada 7 de los últimos 10 máximos se han producido con una amplitud negativa", señalan.
En este sentido, Diego Franzin, responsable de carteras en Generali Investments, explica que "el ciclo de inversión impulsado por la IA sigue respaldado por unos fundamentales sólidos".
"La demanda de capacidad de computación continúa superando a la oferta disponible: Google señaló una 'demanda interna y externa sin precedentes de recursos de computación para IA', la cartera combinada de pedidos en la nube de Amazon, Google y Microsoft supera ya los 1,5 billones de dólares, y la estimación de consenso para el capex de los hiperescaladores en 2027 se ha revisado al alza en otros 100.000 millones, hasta situarse en torno a los 900.000 millones", recuerda.
Antonio Di Giacomo, analista senior de Mercado de XS.com, cree que "la tendencia a largo plazo aún mantiene fundamentos sólidos", aunque "el corto plazo podría seguir marcado por una volatilidad elevada", y es que "los mercados estadounidenses atraviesan un momento decisivo en el que la combinación de inflación persistente, rendimientos históricamente elevados, tensión geopolítica y precios energéticos al alza obligan a los inversores a recalibrar sus estrategias".
Por el momento, la temporada de resultados del primer trimestre está ayudando a mantener el optimismo sobre las posibilidades de Wall Street, ya que las empresas del país han registrado sus mejores resultados en cinco años. Según los cálculos de Bank of America (BofA), más del 90% de las empresas del S&P 500 han presentado ya sus cuentas, y el crecimiento del beneficio por acción (BPA) se sitúa en el 26% interanual, la tasa más alta desde 2021.
Las compañías estadounidenses también se muestran confiadas sobre el futuro, ya que a pesar de mostrar "un tono ligeramente más cauto en las teleconferencias sobre resultados", detallan en BofA, las previsiones "se situaron por encima de la media". La situación ha llevado al mercado a revisar al alza su previsión de ganancias para el curso, y ahora proyecta un aumento del 22% en 2026, frente al 15% del 1 de enero.
Por otro lado, el comportamiento superior de los activos estadounidenses sobre los de Europa se debe también al efecto de la guerra y del repunte del petróleo, puesto que "Estados Unidos es exportador neto de petróleo", por lo que "unos mayores precios implican también unos mayores ingresos por dicha exportación".
"Además, hay que sumar que las exportaciones de petróleo estadounidense se han incrementado en unos 2 millones de barriles de petróleo diarios desde el estallido de la guerra en Oriente Medio", agregan en XTB.
LOS BONOS ENTRAN EN ACCIÓN
Sin embargo, las últimas sesiones han provocado las primeras grietas en la fortaleza estadounidense a través del repunte en las rentabilidades de los bonos, lo que hace que "la renta fija vuelva al centro de atención de los mercados".
"Mientras Wall Street continúa cerca de máximos impulsado por la inteligencia artificial, el mercado de bonos está enviando una señal muy distinta: las rentabilidades están subiendo con fuerza en todo el mundo y los inversores empiezan a cuestionar el escenario de inflación controlada y tipos bajos", indican en XTB.
Ante este contexto, agregan, "el mercado teme que los bancos centrales vayan por detrás", ya que "durante meses el mercado descontó recortes de tipos", aunque "el repunte del petróleo, la inflación de EEUU cercana al 4% y el conflicto con Irán han cambiado radicalmente el escenario". No obstante, creen que "la señal más interesante está llegando desde la deuda a corto plazo".
"El rendimiento del bono estadounidense a 2 años ha vuelto a situarse por encima del 4%, es decir, por encima del límite superior del rango objetivo actual de la Reserva Federal. En otras palabras: el mercado empieza a endurecer las condiciones financieras incluso antes de que actúe la Fed", valoran.
Los expertos de Link Gestión también detectan un creciente "temor a que la inflación siga subiendo como consecuencia del aumento de los precios de la energía, algo que pudimos comprobar la semana pasada que ya está ocurriendo tras publicarse en EEUU las lecturas de abril del IPC y del IPP, lo que ha provocado la venta acelerada de bonos, encareciendo de esta forma la financiación a todas las empresas".
A pesar de la irrupción de los bonos, los expertos siguen apostando por Wall Street, como muestra la última encuesta de BofA, que refleja una de las mayores rotaciones desde la renta variable europea hacia la estadounidense desde que existen registros comparables, en 1999.
Actualmente, un 4% neto de los gestores 'infrapondera' las acciones europeas frente al mercado global, cuando al inicio de la guerra con Irán un 35% neto las 'sobreponderaba'. Al mismo tiempo, un 20% neto declara 'sobreponderar' la bolsa estadounidense, frente al 22% neto que la 'infraponderaba' antes del conflicto.

