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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.The White House/Freepik/Unsplash

Este martes, 20 de enero, se cumple un año desde que Donald Trump fue investido y regresó a la Casa Blanca para iniciar su segundo mandato. Doce meses después, el balance para los mercados financieros es complejo y lleno de matices: episodios de fuerte volatilidad, cambios bruscos de sentimiento y, pese a todo, una notable capacidad de adaptación por parte de los inversores.

Así lo resume Dan Coatsworth, responsable de mercados de AJ Bell, quien subraya que ha sido "un periodo exigente para consumidores y empresas, por decirlo suavemente, en medio de niveles extraordinarios de comportamiento impredecible por parte del presidente, con consecuencias a escala global".

MERCADOS SACUDIDOS… PERO RESILIENTES

Según AJ Bell, las decisiones de Trump han "sacudido el statu quo y han puesto al mundo en una senda diferente", obligando a los mercados a digerir una sucesión constante de anuncios y medidas. Aun así, uno de los rasgos más llamativos de este primer año ha sido la rapidez con la que las bolsas han logrado recomponerse tras cada episodio de tensión.

Ha sido "un periodo exigente con niveles extraordinarios de comportamiento impredecible por parte del presidente"

"Lo interesante es cómo los mercados financieros a menudo han vacilado y luego han reanudado rápidamente su senda alcista durante el primer año de su segundo mandato", apunta Coatsworth. Primero, por la percepción de que el presidente no llevaría a término algunas de sus amenazas —la conocida tesis TACO, 'Trump Always Chickens Out' ('Trump siempre se echa atrás')— y, más recientemente, porque los inversores han aprendido a recalibrar riesgos con mayor rapidez.

LOS GRANDES GANADORES: REFUGIO, DEFENSA Y EUROPA

Entre los claros vencedores de este primer año de Trump 2.0 destaca el oro, convertido de nuevo en activo refugio. AJ Bell atribuye su fuerte subida al clima de incertidumbre y a la debilidad del dólar: "Su caótico segundo mandato es directamente responsable del fuerte repunte del precio del oro". Desde enero de 2025, el metal precioso acumula una revalorización cercana al 70%, mientras que las mineras de oro han ido aún más lejos en bolsa.

Uno de los rasgos más llamativos de este primer año ha sido la rapidez con la que las bolsas han logrado recomponerse

El sector defensa también figura entre los grandes beneficiados. La presión de Trump para que los países de la OTAN eleven el gasto militar hasta el 5% del PIB ha reforzado de golpe las perspectivas de beneficios del sector. "Las perspectivas de beneficios de las compañías de defensa mejoraron de repente y los inversores se lanzaron a comprar estas acciones", señala AJ Bell, que destaca además el impulso adicional derivado de los ataques de Estados Unidos contra Venezuela y de las tensiones en torno a Groenlandia.

Otro ganador inesperado ha sido la bolsa europea, junto con la británica. Muchos inversores, sorprendidos por el giro de la política estadounidense, optaron por buscar alternativas fuera de Estados Unidos. "Buscaron los mercados más baratos y Reino Unido y Europa encajaron perfectamente", explica Coatsworth. El Ftse 100 y el Dax alemán han superado en este periodo al S&P 500, apoyados además por los planes de gasto en infraestructuras y defensa.

LOS PERDEDORES: CRIPTO, CONSUMO Y NOMBRES EMBLEMÁTICOS

En el lado opuesto, no todos los activos que se consideraban ganadores tras la victoria electoral de Trump han cumplido las expectativas. Las criptomonedas, y en especial el bitcoin, han perdido brillo. "El bitcoin se disparó cuando Trump ganó las elecciones, pero posteriormente ha perdido impulso a medida que los inversores se han volcado en el oro", explica AJ Bell. Desde el inicio del segundo mandato, la criptodivisa acumula una caída cercana al 12%.

No todos los activos que se consideraban ganadores tras la victoria electoral de Trump han cumplido las expectativas

Las empresas estadounidenses expuestas a aranceles también figuran entre las grandes damnificadas. Marcas de consumo como Nike o Lululemon han sufrido por el aumento de costes y por el temor a una caída de la demanda. "El mercado entró en pánico ante la posibilidad de que la demanda se desplomara si los costes de venta aumentaban mucho, y las acciones se hundieron", resume el informe.

Especial mención merece Tesla, que pasó de ser vista como una de las grandes beneficiadas por la cercanía de Elon Musk a Trump a convertirse en uno de los valores más decepcionantes. A los problemas estructurales del mercado de vehículos eléctricos se sumaron el desgaste reputacional y la retirada anticipada de incentivos fiscales. El resultado: una subida de apenas el 5% en bolsa, muy por debajo del conjunto del mercado. "No hay nada 'Magnífico' en este comportamiento", ironiza Dan Coatsworth, en referencia al hecho de que la compañía forma parte del grupo de los conocidos como '7 Magníficos'.

UN AÑO DE ADAPTACIÓN FORZADA

En conjunto, AJ Bell considera que el primer año del segundo mandato de Trump ha tenido "un profundo impacto en consumidores, empresas, geopolítica y comercio global", pero también ha demostrado la capacidad de adaptación de los mercados. Tras el sobresalto inicial de cada anuncio, los inversores han aprendido a convivir con la incertidumbre y a redistribuir capital hacia los activos y sectores mejor posicionados.

Doce meses después, el balance deja claros ganadores y perdedores, y una lección principal: en la era de Trump 2.0, la volatilidad se ha convertido en parte estructural del paisaje financiero.

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