
El ruido de fondo del mercado energético no ha logrado atemorizar a quienes buscan oportunidades con visión de ciclo. Pese al retroceso del petróleo y al clima de incertidumbre geopolítica, hay una compañía que sigue generando titulares entre los analistas: SLB, antes conocida como Schlumberger.
Para Chris Markoch, experto de MarketBeat, podría ser “una de las jugadas más sensatas para los que confían en que la energía continuará siendo el corazón de la economía global”.
El gigante de servicios petroleros está viviendo un 2025 volátil: sus acciones retroceden un 14% en el año, penalizadas por la caída del crudo. Pero el mercado, que tiende a castigar el presente más que a valorar el futuro, podría estar ignorando un cambio estructural en marcha.
LOS CIMIENTOS DE UN NUEVO CICLO ENERGÉTICO
Las cifras de su último trimestre avalan la resistencia del grupo. SLB ha superado expectativas con ingresos de 8.930 millones de dólares y beneficio por acción de 0,69 dólares, un 4% por encima del consenso. Todo ello “a pesar de un mercado de petróleo plenamente abastecido y unos precios deprimidos”, subraya su consejero delegado, Olivier Le Peuch.
Markoch interpreta estos resultados como un preludio de lo que podría venir. “Las grandes inversiones en infraestructura y el movimiento de relocalización industrial están generando una demanda energética más estable y duradera”, explica. En su opinión, el auge de proyectos asociados a la inteligencia artificial y la automatización industrial también crea un suelo de consumo que pocos sabiendo ver.
LA DEMANDA GLOBAL SIGUE LATENTE
El experto de MarketBeat recuerda que casi el 80% de los ingresos de SLB proceden de mercados internacionales, especialmente de Oriente Medio y Asia, donde los proyectos son de largo plazo y con márgenes superiores. “Si la OPEP+ decide aumentar progresivamente sus cuotas, SLB será uno de los grandes beneficiados por su fuerte exposición a campos 'offshore' y a contratos multianuales”, sostiene Markoch.
Aun así, advierte que no se trata de una apuesta exenta de riesgo. La ralentización del crecimiento global o un exceso de producción podrían presionar los precios del barril y enfriar los beneficios del sector. “Pero incluso en ese escenario, la diversificación tecnológica de SLB actúa como colchón frente a las oscilaciones del crudo”, añade.
TECNOLOGÍA Y TRANSICIÓN ENERGÉTICA: EL 'PLAN B' DE SLB
La compañía ha ido más allá del negocio tradicional de perforación. Su división SLB New Energy desarrolla soluciones de captura de carbono, geotermia y extracción de litio, con previsión de aportar una parte significativa de los ingresos en la próxima década.
Paralelamente, sus plataformas digitales, herramientas de IA y sistemas de operación remota están elevando la eficiencia de los clientes y creando flujos de ingresos recurrentes.
“SLB ya no es solo un proveedor de servicios petroleros; es una empresa tecnológica camuflada en un uniforme azul”, resume Markoch. “Su reciente adquisición de ChampionX, por 7.750 millones de dólares, consolida esa transformación e incrementa el potencial de sinergias a medio plazo”.
"VALORACIÓN ATRACTIVA Y POTENCIAL ALCISTA"
La acción cotiza con un PER adelantado cercano a 9 veces, muy por debajo de sus múltiplos históricos y de otras industriales globales. Además, ofrece un dividendo del 3,5% y mantiene una "sólida generación de caja, fruto de la disciplina de capital instaurada tras la última crisis energética".
Los analistas estiman un precio objetivo medio de 52 dólares, lo que implica un potencial de revalorización superior al 50% desde niveles actuales. “Si el crudo se estabiliza entre 80 y 90 dólares, las ganancias de SLB podrían volver a crecer a doble dígito en 2026”, apunta Markoch.
"UNA OPORTUNIDAD CON RIESGO, PERO CON SENTIDO"
El mercado parece haber olvidado que el petróleo, como la marea, siempre vuelve. En ese vaivén, "SLB se perfila como una de las opciones más equilibradas del sector: combina dividendo, fortaleza financiera y capacidad tecnológica para navegar la transición energética".
No es una apuesta sin sobresaltos, pero sí una jugada razonable para quienes creen que la energía -fósil o verde- seguirá siendo el combustible del crecimiento mundial. Como apunta Chris Markoch, “SLB puede no ser la acción más brillante del momento, pero podría ser la más inteligente a largo plazo”.
Por eso, concluye, "se trata de un título con opciones de convertirse en el próximo gran acierto bursátil".

