
La bolsa también tiene sus estaciones, y septiembre suele ser un otoño anticipado para el S&P 500. Sin embargo, mientras el índice tiende a debilitarse, la energía y algunas materias primas encuentran terreno fértil para crecer.
Un patrón histórico que, según Bank of America (BofA) Global Research, merece atención.
UN MES ADVERSO PARA EL S&P 500
“Septiembre es, en promedio, el mes más débil del año para el S&P 500”, recuerda Monica L. Correa, estratega de Seeking Alpha. En números, el índice cae un 1,17% de media y lo hace en el 56% de las ocasiones. La estadística es contundente: incluso tras marcar máximos históricos en agosto, septiembre suele actuar como correctivo.
De hecho, según Paul Ciana, economista jefe técnico de BofA, “cuando el S&P marca récords en agosto, la caída de septiembre es menos profunda, pero sigue siendo caída”.
ENERGÍA Y 'COMMODITIES', AL ALZA
En paralelo al enfriamiento bursátil, la energía gana fuerza. Los datos muestran que en septiembre los índices de energía suben un 1,63% de media en un 63% de las ocasiones. “El petróleo y el oro tienden a encontrar viento a favor en septiembre”, explica Correa.
El patrón se refuerza cuando los precios del crudo están por encima de la media móvil de 200 días: en esos casos, los repuntes suelen concentrarse en miércoles. El oro, por su parte, presenta un sesgo positivo en martes, con un promedio de +0,56% cuando cotiza también sobre esa media clave.
UN CALENDARIO QUE IMPORTA
Más allá del mes en su conjunto, las últimas diez jornadas de septiembre suelen ser las más duras para el S&P, especialmente en el primer año del ciclo presidencial estadounidense: el índice cae en el 71% de los casos, con una pérdida media del 1,58%.
“El mercado tiene memoria y sigue patrones”, recuerda Correa. En este contexto, los fondos cotizados (ETF) ligados a la energía (XLE, VDE, XOP, OIH, entre otros) y al oro (GLD, IAU, SGOL, etc.) aparecen como candidatos a resistir mejor que la media.
RECOMENDACIONES DE CARTERA
El consejo de los estrategas es claro: estar atentos al sesgo estacional. Para perfiles defensivos, la energía puede actuar como refugio relativo en un mes históricamente complicado para la renta variable. Los inversores más tácticos pueden explorar ETF de crudo y oro para capitalizar estas tendencias.
Correa insiste: “El calendario no lo es todo, pero ignorar los patrones históricos es como navegar sin brújula”.
CONCLUSIÓN
Septiembre es un recordatorio de que los mercados no solo se mueven por resultados empresariales o decisiones de bancos centrales, sino también por la psicología colectiva y los ciclos estacionales.
Y en esa coreografía, la energía brilla justo cuando el S&P se apaga.

