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El oro ha brillado con fuerza este 2025, reafirmando su condición de activo refugio por excelencia en tiempos de incertidumbre económica. Pero, tras medio centenar de máximos históricos en lo que va de año, ¿le queda recorrido alcista al metal precioso?

Los analistas de RBC Capital Markets no se muestran demasiado optimistas y ven "poco probable" que repita el rendimiento de los últimos doce meses en el periodo 2026-2027. Por ello, creen que adoptar "una actitud cautelosa es saludable".

"Para ser claros, no proyectamos un año como el de 2025 ni en 2026 ni en 2027. Sin embargo, consideramos que gran parte de las entradas de capital en 2025 son estratégicas y persistentes; no son independientes del resultado macroeconómico, pero sí resistentes dentro de un amplio margen de error".

De este modo, remarcan que el oro ha demostrado su solidez a lo largo del año y, salvo que las dudas se disipen, "los fundamentos estratégicos apuntan a que el camino de menor resistencia sea de estabilidad o alza. En ese sentido, precios en el rango de 4.500–5.000 dólares por onza, o incluso ligeramente superiores, son totalmente razonables".

Así, desde la firma identifican tres temas clave que apoyan esta visión:

1. La incertidumbre, "el factor más difícil de cuantificar para el oro", tal y como explican en RBC, sigue siendo igual de importante, o incluso más, que el resultado macroeconómico para el metal precioso.

2. Si bien consideran que es "poco probable" que 2026 y 2027 repitan el desempeño de 2025, "el camino de menor resistencia sigue siendo al alza por ahora (y favorecemos especialmente nuestro escenario alto en la segunda mitad de 2026 y en 2027)".

3. La demanda del sector oficial/bancos centrales y los flujos de inversión parecen ser persistentes, ya que los flujos de 2025 fueron más estratégicos que tácticos. "Esto es importante dado que son dos de los componentes de nuestro balance con mayor potencial de cambio".

¿QUÉ PRECIOS ALCANZARÁ EL ORO?

Después de marcar récords de todos los tiempos el pasado 21 de octubre en 4.381 dólares, el oro dio paso a una brusca corrección que le llevó a perder la barrera de los 4.000 dólares la onza, aunque desde entonces se ha estabilizado.

"Esto nos indica que el oro ha encontrado soporte y que gran parte de la tendencia alcista, tanto en precios como en flujos, es más persistente de lo que sugiere la narrativa de 'burbuja' que a veces se menciona", dicen los analistas de RBC.

De hecho, desde la firma reiteran sus pronósticos actuales de precios para 2026 y destacan que "el rango de escenario medio a alto (aproximadamente entre 4.500 y 5.000 dólares por onza) será probablemente donde el oro pase la mayor parte del tiempo el próximo año, tendiendo a acercarse a nuestro escenario alto (5.203 dólares) en la segunda mitad del ejercicio".

De cara a 2027, sus previsiones reflejan una "visión conservadora" de lo que podría traer ese año. "Si bien nuestro escenario bajo en 2027 debería, al igual que en 2026, interpretarse principalmente como un sólido suelo o nivel de soporte (3.661 dólares por onza en 2027), el rango de escenario medio a alto debería considerarse nuevamente como el más probable (superando los 5.300 dólares por onza), siendo la diferencia atribuible a niveles de incertidumbre estables frente a crecientes y a un panorama económico estable frente a uno en deterioro".

ASIGNACIONES DE ORO

Con este telón de fondo, en RBC afirman que la naturaleza de las asignaciones de oro, tanto del sector oficial (bancos centrales) como de los inversores, es estratégica, no táctica, por lo que las entradas continuarán en los escenarios más probables estimados para 2026 y 2027.

"En caso de que continúe la fortaleza en los mercados de renta variable, creemos que las entradas de capital hacia el oro aún pueden avanzar gradualmente mientras persista la incertidumbre. Este año, a menudo hemos observado flujos hacia el oro que se producen al mismo tiempo que repuntes en los activos de riesgo, con inversores volcándose en los mercados de riesgo y, de forma simultánea, realizando asignaciones de cobertura en oro".

Esto, según comentan los estrategas, ha provocado que, en ocasiones, el oro haya mostrado un comportamiento parecido a un activo con aversión al riesgo, cuando en realidad ha actuado como cobertura (es decir, por razones de aversión al riesgo).

En cambio, si se produce una desaceleración o una tendencia a la aversión al riesgo en otros mercados, es probable que el oro reciba flujos más directos de aversión al riesgo (aunque después de cualquier liquidación inmediata impulsada por la liquidez)

"Podrían producirse salidas sustanciales de capital por parte de los inversores en un entorno de aversión al riesgo y baja incertidumbre. En este escenario, las correlaciones entre la renta variable y el oro se volverían negativas y los mercados de aversión al riesgo mostrarían un sólido desempeño, probablemente en un contexto que carezca del tipo de incertidumbre que ha dominado en 2025", añaden.

Con todo, y "dado el papel persistente de la incertidumbre -difícil de pronosticar de manera cuantitativa- a lo largo de nuestro horizonte de proyección, consideramos que una postura cautelosa es saludable, destacando que existe un amplio riesgo al alza, con nuestro escenario alto como el más favorecido de para 2027", concluyen en RBC.

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