
En lugar de recortar los tipos de interés de inmediato, la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde, adoptará un tono más acomodaticio. Es la previsión, entre otros, de los analistas de Natixis IM, que creen que "aún sería necesario un recorte de 25 puntos básicos para apoyar la recuperación de la zona euro".
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La previsión compartida por el mercado es que el organismo mantendrá sin cambios sus tipos de interés de referencia por tercera vez consecutiva en la reunión de este jueves 30 de octubre.
En opinión de Romain Aumond, estratega cuantitativo en Natixis IM Solutions, la declaración de Lagarde será objeto de un minucioso análisis en varios aspectos: "Hasta ahora, ha insistido en que la política monetaria está adecuadamente posicionada para hacer frente a posibles perturbaciones que podrían afectar a la zona euro. Los riesgos que rodean el horizonte de proyección de la inflación son simétricos y la incertidumbre está disminuyendo. Sin embargo, el crecimiento sigue siendo lento, con el plan de estímulo alemán luchando por materializarse y los países exportadores continuando penalizados por la desaceleración de la demanda mundial".
No obstante, espera que, "en lugar de recortar los tipos de interés de inmediato, Lagarde adoptará un tono más acomodaticio". "El mercado espera un ajuste marginal de 25 puntos básicos en el primer trimestre de 2026, cuando la Reserva Federal de EEUU (Fed) no solo recortará su tipo de referencia, sino que también pondrá fin a su QT", asegura.
Desde PIMCO, Konstantin Veit, gestor de carteras, considera que el BCE "querrá preservar el margen de maniobra de la política convencional y tratará de minimizar el riesgo de tener que invertir el rumbo poco después de haber alcanzado el tipo terminal".
"No creemos que la función de reacción del BCE esté orientada al ajuste fino de la política monetaria y, en nuestra hipótesis de referencia, seguimos esperando un periodo prolongado de inactividad en los tipos de interés oficiales", dice, remarcando que "es de suponer que el ciclo de recortes del BCE ha concluido".
Aunque se muestra de acuerdo con el mercado en que existe "cierta probabilidad" de que se produzca una nueva bajada de tipos "con el fin de proteger la proyección en línea con el objetivo para 2027, pero vemos más posibilidades de que el ciclo de recortes haya concluido ya con el tipo de interés oficial actual del 2%", reitera.
Por su parte, François Rimeu, estratega senior de Crédit Mutuel Asset Management, considera probable que Lagarde afirme que el BCE solo intervendrá en caso de desviaciones significativas y duraderas de su objetivo de inflación del 2%, subrayando que un ligero rebasamiento no justifica necesariamente un cambio en los tipos de interés oficiales.
Su previsión es que el organismo mantendrá su postura favorable a esperar hasta que se actualicen sus próximas previsiones económicas en diciembre, incluida la publicación de las proyecciones de inflación para 2028. "Esta reunión no debería suponer ninguna sorpresa: la decisión está ampliamente descontada por los mercados y es poco probable que provoque reacciones significativas", dice.
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Tampoco espera un impacto relevante en el mercado Niall Scanlon, gestor de Carteras de Renta Fija en MIFL (Mediolanum International Funds), quien apuesta a que, de cara a las próximas semanas, los datos podrían debilitarse "a medida que el efecto de los aranceles lastra el crecimiento en los próximos trimestres".
Esto, junto con las previsiones de inflación por debajo del objetivo para 2026 y 2027, "podría llevar al BCE a adoptar una postura más moderada a finales de este año o comienzos del próximo. La reunión de diciembre debería ser más dinámica", añade.
El encuentro de este jueves será, para Luke Copley, gestor de carteras de renta fija de Columbia Threadneedle Investments, "una especie de reunión provisional, mientras que la reunión sobre política monetaria del 18 de diciembre será "más sustancial". De cara al próximo año, estima "probable que la puerta esté más abierta a otra bajada que a una subida".
"Las previsiones consensuadas de inflación apuntan a que el IPC de la zona euro se situará por debajo del objetivo en el primer semestre de 2026 debido a los efectos de base, impulsados principalmente por la energía. Si esto se produce junto con un entorno interno o externo más débil, o un euro más fuerte, en el segundo semestre de 2026 los precios podrían bajar aún más, momento en el que el BCE tendría margen para volver a recortar los tipos de interés oficiales", apunta.

