christine lagarde presidente de la banque centrale europeenne s adressant aux journalistes

El Banco Central Europeo (BCE) tiene un alto margen de maniobra para una nueva bajada de tipos. Por ello, los analistas creen que la próxima reunión que tendrá lugar el 30 de octubre es un encuentro que el mercado puede ignorar y que la atención tiene que dirigirse a la decisión que tomará en diciembre, cuando es posible un nuevo recorte de los tipos de interés.

En su último encuentro, el organismo europeo decidió volver a dejar los tipos sin cambios, en el 2%, tras siete bajadas consecutivas -ocho en todo el ciclo-.

Según recogieron las actas, el BCE consideró que "no existía presión inmediata" para modificar los tipos de interés oficiales en la reunión de septiembre, dado que "las perspectivas de inflación seguían siendo favorables y que la economía se mantenía resiliente, con los riesgos para el crecimiento económico ahora más equilibrados".

Después de ese encuentro, Eurostat, la oficina estadística europea, ha publicado el dato definitivo de la inflación de la eurozona, que en septiembre escaló al 2,2%, dos décimas por encima del mes anterior.

Sin embargo, los analistas de ING dan por hecho que el BCE se mantendrá en pausa en su siguiente reunión y aportan tres razones por las que se muestran convencidos de que es un día que el mercado puede obviar, ya que, como dicen, "es poco probable que tenga un impacto duradero".

"Una consulta rápida a su sitio web de análisis macroeconómico favorito el jueves por la tarde debería ser suficiente", aseguran.

Como explican, "el BCE se siente actualmente muy cómodo en lo que denomina una buena situación. Dado que las propias previsiones de crecimiento indican que la economía de la eurozona crecerá ligeramente por encima del 1% anual y que la inflación se estabilizará en el 2% durante los próximos años, existen muy pocos motivos para modificar su política monetaria".

No obstante, creen que todavía hay algunos argumentos moderados válidos que podrían obligar al banco central a recortar una vez más en la reunión de diciembre: "Basta pensar en el impacto adverso retardado de los aranceles estadounidenses, la apreciación del euro, la política francesa o un retraso en el estímulo fiscal alemán. Si alguno de estos riesgos a la baja se materializa, podemos esperar que el BCE implemente uno o dos recortes de tipos más".

Con este panorama, ¿cuáles son las razones por las que en su opinión no vale la pena prestar atención al encuentro de octubre?

La primera de ellas es "hay muy poca información nueva disponible". Como señalan, desde la última reunión de política monetaria del BCE en septiembre, la publicación de datos ha sido "escasa e inconclusa". Si bien los PMI y los indicadores de sentimiento económico de la Comisión Europea subieron ligeramente en septiembre, los datos duros de agosto, que abarcan el consumo y la producción industrial, fueron "decepcionantes". Es más, cifras clave como la inflación, las estimaciones del PIB del tercer trimestre y los datos de sentimiento de la Comisión se conocerán el mismo día de la decisión del BCE. "Un momento desafortunado, sin duda", dicen.

La segunda razón es que "no hay urgencias apremiantes". Dado que la situación política francesa ha evitado, por ahora, una mayor escalada y que los mercados financieros parecen estar tranquilos con la inestabilidad política actual, "la necesidad de intervención del BCE es aún menor que en septiembre", comentan.

Por último, la tercera razón es que "las palomas y los halcones esperan hasta diciembre". Como apuntan, los comentarios de los funcionarios del BCE desde la reunión de septiembre "sugieren que la tensión latente entre posturas más moderadas y más restrictivas no ha aumentado. En cambio, parece existir un acuerdo tácito para esperar hasta la reunión de diciembre".

"Si bien Isabel Schnabel afirmó que el BCE debería mantener su nivel actual de tipos de interés, citando riesgos al alza para la inflación, el nuevo gobernador del banco central austriaco, Martin Kocher, remarcó que existía la misma probabilidad de que una subida o una bajada de tipos fuera la próxima medida del BCE. Los comentarios más frecuentes simplemente reiteran la ya conocida sensación de que el BCE se encuentra en una buena posición, con poca urgencia para ajustar los tipos", exponen los analistas.

Con todo ello, su opinión es que la reunión de diciembre es la que hay que tener en cuenta, "ya que las probabilidades de un recorte de tipos siguen siendo mayores de lo que anticipan los mercados".

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