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Mientras el mercado sigue obsesionado con la inteligencia artificial y los grandes nombres tecnológicos, una transformación mucho menos vistosa, pero igual de decisiva, avanza en segundo plano. Puertos, canales, costas y grandes infraestructuras vuelven a ser protagonistas en Estados Unidos, impulsadas por una ola de inversión pública sin precedentes. Y ahí es donde JP Morgan empieza a ver oportunidades claras para los inversores.

El detonante es político y económico a partes iguales. La Ley Bipartidista de Infraestructuras, aprobada en 2021, ha puesto en marcha cerca de 1,2 billones de dólares en gasto federal para modernizar la columna vertebral del país. Solo en puertos, vías navegables y proyectos marinos se han comprometido alrededor de 17.000 millones. Una factura que empieza a traducirse en contratos, cartera de pedidos y visibilidad de beneficios.

CUANDO LA INFRAESTRUCTURA VUELVE A IMPORTAR

Estados Unidos arrastra décadas de bajos presupuestos para infraestructuras críticas. Puertos obsoletos, canales poco profundos y sistemas de control de inundaciones insuficientes no solo encarecen el comercio, sino que afectan a la competitividad y a la seguridad nacional.

“Actualizar puertos y vías navegables ya no es opcional; es una necesidad estratégica”, subraya Tomohiko Sano, analista de JP Morgan. En este contexto, el banco estadounidense ha identificado dos compañías directamente expuestas a esta nueva fase de gasto público, con perfiles distintos pero un denominador común: fuerte visibilidad de ingresos y potencial de revalorización.

ORION GROUP: EL EFECTO PALANCA DE LOS CONTRATOS FEDERALES

La primera apuesta es Orion Group Holdings, una constructora especializada en proyectos marinos, hormigón e ingeniería, con más de un siglo de experiencia en infraestructuras costeras. Su segmento clave es el marino: puertos, terminales, dragados, restauración ambiental y proyectos ligados a defensa.

El crecimiento de su actividad ha sido notable. En apenas dos años, su cartera de proyectos ha pasado de 3.000 a 18.000 millones de dólares, impulsada por contratos de la Armada estadounidense y adjudicaciones vinculadas a los grandes programas federales de infraestructuras. El último ejemplo: un contrato de 86,3 millones de dólares del Cuerpo de Ingenieros del Ejército para trabajos en la costa de Texas.

Sano destaca que “el crecimiento del segmento marino se apoya en programas federales plurianuales, mientras que una mayor disciplina en las ofertas está mejorando los márgenes”. A ello se suma el empuje del negocio de hormigón, beneficiado por la demanda de centros de datos e instalaciones industriales.

JP Morgan recomienda 'compra' sobre el valor con un precio objetivo de 16 dólares, lo que implica un potencial alcista del 32%. El consenso del mercado también acompaña, con una recomendación de 'compra clara'.

GREAT LAKES: EL PODER DEL DRAGADO Y LA VISIBILIDAD A LARGO PLAZO

La segunda elección es Great Lakes Dredge & Dock, una veterana del sector fundada en 1890 y único gran operador estadounidense de dragado con presencia internacional. Su actividad abarca desde el mantenimiento y ampliación de puertos hasta la protección costera y la recuperación de terrenos.

Great Lakes tiene una ventaja clave: experiencia en enclaves estratégicos como el río Misisipi, el canal de Houston o el puerto de Nueva York. Su flota, con más de 200 embarcaciones especializadas, le permite abordar proyectos de gran complejidad técnica.

Aunque los ingresos trimestrales crecieron solo un 2%, la sorpresa llegó por el lado del beneficio, con un BPA que duplicó al del año anterior. Además, la cartera de pedidos alcanza los 934 millones de dólares, ofreciendo una visibilidad clara.

“El fuerte ‘backlog’, el giro hacia proyectos de mayor margen y una gestión de costes más disciplinada están mejorando la rentabilidad”, explica Sano. J.P. Morgan fija un precio objetivo de 20 dólares, con un potencial de subida del 30%.

UN JUEGO DIFERENTE AL DE LA IA

Estas apuestas no compiten con los grandes relatos tecnológicos, pero sí con una ventaja: flujos de ingresos ligados al gasto público y contratos a largo plazo.

“Mientras otros buscan la próxima estrella de la IA, aquí hablamos de empresas que se benefician de una necesidad estructural”, resume el analista.

CONCLUSIÓN

La reconstrucción de las infraestructuras estadounidenses ya no es una promesa, sino una realidad en marcha. Para los inversores, el mensaje de JP Morgan es claro: hay oportunidades fuera del foco mediático, en compañías que construyen, dragan y refuerzan la base física de la economía.

Orion Group y Great Lakes Dredge & Dock representan dos formas de jugar ese ciclo: una más orientada a crecimiento y contratos de defensa; otra, apoyada en visibilidad y especialización técnica. En ambos casos, el banco ve una ecuación riesgo-rentabilidad atractiva en un mercado que empieza a mirar más allá de las modas.

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