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La Reserva Federal (Fed) tenía marcada esta semana en su calendario, ya que puede terminar de perfilar la senda de su política monetaria al mostrar el estado de los dos componentes de su doble mandato: inflación y empleo. Ahora, tras la sorpresa al alza del mercado laboral, todas las miradas se dirigen al IPC de enero, que se dará a conocer este viernes.

La previsión de consenso apunta a una desaceleración de la tasa interanual hasta el 2,5%, un nivel que podría refrendar la idea de una Fed más cautelosa de lo esperado con los recortes de tipos, ya que los datos laborales han supuesto un alivio para el banco central, que ahora tiene más argumentos para defender su postura de "esperar y ver".

Para Aaron Hill, analista de FP Markets, los datos de inflación "ayudarán a determinar la trayectoria a corto plazo de la tasa de los fondos federales". Por ahora, el mercado descuenta una nueva pausa en la reunión de política monetaria de marzo, con un 94% de probabilidad, según la herramienta 'FedWatch' de CME.

Este estratega considera que "una cifra que coincida con las previsiones del mercado reforzaría el respaldo a la postura actual de la Fed de no apresurarse, alineándose esencialmente con la narrativa del banco central y descartando totalmente un recorte en marzo".

Kathleen Brooks, directora de investigación de XTB, explica que "el primer recorte de tipos de la Fed se ha pospuesto de junio a julio, y a menos que veamos una gran sorpresa a la baja en el IPC estadounidense el viernes, es difícil prever un recorte de tipos en EEUU en el primer semestre de este año".

Los analistas de TD Securities creen que el informe que se conocerá este viernes mostrará un acelerón mensual en los precios que pagan los consumidores estadounidenses, por el que "la inflación subyacente se disparará al 0,42% intermensual, con el IPC general registrando un aumento más moderado del 0,30%".

"Nuestro sólido pronóstico subyacente se debe a una combinación de subidas de precios a principios de año, la normalización residual tras el confinamiento y la transferencia de aranceles. Como ha ocurrido en el período pospandémico, prevemos que la robusta inflación de enero estará impulsada por un segmento de servicios más firme, en lugar de por precios de bienes significativamente más altos", anticipan.

En lo que respecta a la tasa interanual, tienen una visión en línea con la de consenso, ya que prevén "que el IPC subyacente se mantendrá sin cambios en el 2,6%, mientras que el indicador total probablemente caerá 0,2 puntos porcentuales, hasta el 2,5%".

"Consideramos que los riesgos para nuestras previsiones están sesgados a la baja, ya que los datos recientes del IPC subyacente han tendido a ser inferiores a nuestras proyecciones de una inflación más firme", añaden.

De cara al futuro, creen que "tras el impacto del cierre gubernamental, el segmento subyacente alcanzará un máximo de aproximadamente el 3% en el segundo trimestre".

"Seguimos creyendo que la desinflación gradual será la clave en el segundo semestre de 2026. Esperamos que la inflación subyacente del IPC finalice el año en el 2,6% en el cuarto trimestre", añaden.

UNOS DATOS "INESTABLES"

Los expertos de Oxford Economics creen que los datos de inflación de enero "serán inestables debido a la estacionalidad residual", y prevén "que los precios al consumidor, tanto generales como subyacentes, aumentarán un 0,3% intermensual", aunque "los riesgos se inclinan al alza".

"La Oficina de Estadísticas Laborales no ajusta completamente los aumentos de precios de principios de año, ya que los contratos con proveedores y salarios tienden a reajustarse en enero, y estos efectos son más visibles en los precios de los bienes. Estos ajustes puntuales podrían ser mayores esta vez debido al rezago en la transmisión de los aranceles", declaran.

Además, "las distorsiones de los datos relacionadas con el cierre del Gobierno disminuirán gradualmente en el IPC de enero, pero la imputación de arrastre, que anuló el crecimiento del IPC de octubre para la vivienda, continuará lastrando la inflación interanual del IPC". Según su criterio "esta distorsión no se corregirá hasta la lectura de abril".

Para Michael Brown, estratega de investigación sénior de Pepperstone, una moderación de la inflación puede ayudar a mejorar el sentimiento del consumo estadounidense, algo que ve especialmente necesario tras la publicación de las ventas minoristas de esta semana, que ha deparado unas cifras "francamente, mediocres, ya que las ventas generales se estancaron en el último mes del año pasado, y la métrica del grupo de control -que representa en términos generales la canasta básica de consumo utilizada para calcular el PIB- registró una caída intermensual de las ventas del 0,1%".

"Estaré interesado en ver si esta debilidad fue un hecho aislado o si el gasto del consumidor podría estar comenzando a estancarse, cuando se publique el informe de ventas de enero la próxima semana, y por el momento me resisto a extraer demasiadas conclusiones de un solo informe", concluye.

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