img 20260127a

La inteligencia artificial ya no vive solo en el silicio. Vive en edificios, cables, refrigeración y energía. Esa es la tesis que empieza a abrirse paso en Wall Street y que defiende Cathie Wood, una de las gestoras más influyentes del sector tecnológico y fundadora de ARK Invest, la firma especializada en inversión disruptiva.

ARK Invest ha puesto cifras a este cambio de fase: el gasto en infraestructura ligada a la IA, principalmente centros de datos, podría pasar de unos 500.000 millones de dólares actuales a 1,4 billones en 2030, marcando el inicio de una nueva etapa del ciclo.

Partiendo de esta idea, James Brumley, analista de The Motley Fool, identifica tres compañías que, a su juicio, están especialmente bien posicionadas para beneficiarse de esta nueva ola de inversión. No son fabricantes de chips ni desarrolladores de software, sino piezas clave del engranaje físico que sostiene la expansión de la IA.

DE LOS MODELOS AL HORMIGÓN: EL CUELLO DE BOTELLA DE LA IA

Durante los últimos dos años, el foco del mercado ha estado puesto en el software, los modelos y los semiconductores. Pero el crecimiento exponencial de la IA ha traído consigo un problema inesperado: el mundo real tiene límites físicos. Los centros de datos consumen cantidades masivas de energía, generan calor extremo y requieren infraestructuras que no estaban dimensionadas para esta demanda.

Según ARK Invest, el salto de la IA desde el laboratorio al uso masivo implica una inversión sin precedentes en centros de datos, sistemas eléctricos y soluciones de refrigeración. “El cuello de botella ya no es el algoritmo, sino la infraestructura”, resume Brumley, que ve en este giro una oportunidad clara para los inversores.

VERTIV: DOMAR EL CALOR DE LA IA

El primer valor en el radar es Vertiv. No desarrolla chips ni software, pero resuelve uno de los grandes retos de la IA: el calor. A medida que los procesadores se vuelven más potentes y densos, la refrigeración tradicional deja de ser suficiente.

Vertiv se ha especializado en soluciones de refrigeración líquida y gestión energética para centros de datos avanzados. “La industria no anticipó hasta qué punto la IA iba a tensionar los sistemas térmicos”, señala Brumley. La compañía acaba de lanzar soluciones modulares que combinan refrigeración directa al chip con arquitecturas híbridas, un enfoque que está ganando tracción entre los grandes operadores.

El resultado se refleja en las cifras: ingresos creciendo cerca del 30% interanual y beneficios más que duplicados. Vertiv no apuesta por la IA; la hace viable… y rentable.

DIGITAL REALTY: CRECIMIENTO CON RENTAS

La segunda apuesta ofrece un perfil distinto. Digital Realty Trust es un REIT especializado en centros de datos, con más de 300 instalaciones repartidas por todo el mundo y una cartera de clientes que incluye a más de 250 empresas del Fortune 500.

Su atractivo no está solo en el crecimiento, sino en la recurrencia. “Es una forma de exponerse a la infraestructura de la IA sin renunciar a ingresos estables”, explica Brumley. Digital Realty lleva dos décadas aumentando su facturación y ofrece un dividendo en torno al 3%, algo poco habitual en un sector dominado por valores de alto crecimiento.

En un entorno de elevada inversión y volatilidad, esta combinación de expansión estructural y rentas periódicas convierte al valor en una pieza defensiva dentro del ecosistema de la IA.

NEBIUS: RIESGO PURO, POTENCIAL MÁXIMO

La tercera apuesta es la más volátil. Nebius Group opera centros de datos diseñados específicamente para desarrolladores de IA. Sus ingresos crecen a ritmos de triple dígito, pero las pérdidas también se amplían, reflejo de una fase aún intensiva en inversión.

La clave está en la validación. Nebius cerró recientemente un contrato multianual y multimillonario con Microsoft, un acuerdo que, aunque poco detallado, confirma su capacidad tecnológica. “Microsoft podría haber construido su propia infraestructura o elegido otro proveedor. Eligió Nebius por una razón”, apunta Brumley.

Los analistas que siguen el valor mantienen una visión positiva pese a la volatilidad, con precios objetivo muy por encima de los niveles actuales. Eso sí, no es una apuesta para perfiles conservadores.

CONCLUSIÓN

La IA ha entrado en una nueva etapa. Ya no basta con diseñar modelos brillantes; hay que alimentarlos, enfriarlos y alojarlos. Como resume Brumley, “el verdadero crecimiento está desplazándose hacia quienes construyen la base física del ecosistema”.

Vertiv, Digital Realty y Nebius representan tres formas distintas de jugar esta transición: eficiencia, estabilidad y riesgo. Tres caminos diferentes para una misma idea de fondo: la próxima fase de la IA no se programa, se construye. Y Cathie Wood ya ha señalado dónde mirar.

Noticias relacionadas

contador