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Goldman Sachs prevé que la economía estadounidense entre en una etapa de fuerte crecimiento impulsado por la productividad, gracias al avance de la inteligencia artificial (IA) y la digitalización, pero advierte de que ese mismo proceso podría generar un nuevo tipo de riesgo: una expansión económica sin creación de empleo.

El banco cree que este escenario tendrá efectos mixtos para los mercados, que podrían beneficiarse del repunte del PIB y de unos tipos de interés más bajos, siempre que la debilidad del mercado laboral no derive en recesión.

En un informe publicado recientemente, Goldman señala que la mayor parte del crecimiento potencial de EEUU en los próximos años procederá de mejoras de productividad, no del aumento del empleo.

El envejecimiento de la población, el menor flujo migratorio y la adopción acelerada de la IA reducirán la aportación de la fuerza laboral al crecimiento. A la vez, muchas empresas están priorizando la automatización para recortar costes, lo que podría mantener contenida la demanda de trabajo incluso en periodos de expansión.

PARADOJA DE LA IA: PRODUCTIVIDAD ALTA, EMPLEO DÉBIL

El banco destaca que el fenómeno no es nuevo: los repuntes de productividad vinculados a innovaciones tecnológicas suelen venir acompañados de una ralentización temporal del empleo. Sin embargo, esta vez la magnitud del cambio tecnológico es mayor. “El avance de la inteligencia artificial está permitiendo un crecimiento sólido del PIB, pero también podría dificultar el mantenimiento del pleno empleo”, señalan sus expertos.

Los datos recientes muestran que el mercado laboral se ha enfriado fuera del sector sanitario y que el crecimiento de las nóminas privadas es casi nulo. Al mismo tiempo, las menciones a la IA en las conferencias de resultados de las empresas del índice Russell 3000 se han multiplicado, reflejando una creciente atención a la reducción de costes laborales mediante automatización.

Pese a ello, Goldman Sachs descarta por ahora un impacto devastador en el empleo. El efecto agregado sigue siendo moderado y, según sus estimaciones, los trabajadores más expuestos (especialmente jóvenes del sector tecnológico) son los más afectados. “La economía aún no muestra una disrupción generalizada, pero el riesgo aumentará en la próxima recesión”, advierten sus analistas.

INFLACIÓN BAJA Y POLÍTICA MONETARIA FLEXIBLE

Por otro lado, el banco recuerda que los aumentos rápidos de productividad suelen ejercer una presión bajista sobre la inflación, al reducir los costes de producción. Esto permitiría a la Reserva Federal mantener los tipos de interés en niveles algo más bajos, incluso si la tasa de paro repunta moderadamente.

El precedente, señalan los economistas, fue la llamada 'recuperación sin empleo' de principios de los 2000, cuando la Fed de Alan Greenspan y Ben Bernanke mantuvo una política monetaria acomodaticia para compensar la falta de creación de puestos de trabajo pese a una productividad elevada.

En un contexto similar, Goldman Sachs prevé que el tipo de los fondos federales baje gradualmente hasta un rango del 3%/3,25 % en 2026, desde el 4,5 % actual, mientras la inflación se estabiliza en torno al 2,5%.

IMPLICACIONES PARA LOS MERCADOS FINANCIEROS

De confirmarse este escenario, las implicaciones para los mercados serían ambiguas, reconoce Goldman Sachs. Por un lado, un crecimiento del PIB sostenido por la productividad y unos tipos más bajos favorecerían la revalorización de los activos de riesgo, especialmente la renta variable y los bonos de larga duración.

Pero ese impulso solo se mantendría si la debilidad del empleo se limita y no deriva en un deterioro de la confianza del consumidor o un repunte significativo del desempleo.

En otras palabras, el 'crecimiento sin empleo' podría ser positivo para los mercados solo mientras no se transforme en una recesión. Si la IA logra impulsar la productividad sin destruir demasiados puestos de trabajo, la combinación de crecimiento, inflación baja y política monetaria flexible podría configurar un entorno favorable para los inversores.

“Una economía más eficiente puede sostener los precios de los activos, pero una caída abrupta del empleo sería suficiente para revertir ese equilibrio”, concluye Goldman Sachs.

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