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Inteligencia Artificial.SEIDOR

La inteligencia artificial (IA) se mantiene como la tendencia más dominante en los mercados, y lejos de marchitarse, su potencial sigue lejos de encontrar techo. Los expertos de Columbia Threadneedle analizan el futuro del sector, para lo que se centran en los "desafíos y oportunidades más allá del software".

"La inteligencia artificial se perfila como uno de los motores más potentes de transformación económica y tecnológica de la próxima década. Sus implicaciones van mucho más allá de los sectores directamente vinculados. La IA está transformando la dinámica de la demanda energética con los centros de datos como grandes impulsores del consumo eléctrico", comenta Michael Guttag, gerente senior de cartera de renta variable de Columbia Threadneedle Investments.

Sus previsiones a futuro son optimistas, y es que proyectan que, para 2030, "estos centros podrían representar más del 20% del consumo total de energía en EEUU, y que las instalaciones específicas para IA superarán a las convencionales en 2027".

Sin embargo, el experto apunta que este auge "presenta tanto desafíos como oportunidades" para el sector de los servicios públicos, que "se beneficiarán de la mayor demanda, pero deberán afrontar limitaciones de infraestructura, largos plazos de entrega en nueva generación y transmisión, así como una creciente oposición local a la ubicación de los centros de datos".

"La gestión de las cargas térmicas es otro reto clave. La potencia de procesamiento necesaria para desarrollar y ejecutar modelos de IA genera un calor considerable. Se prevé que la demanda de refrigeración aumente de 10.000 millones de dólares en 2024 a 60.000 millones de dólares en 2030. El mercado de refrigeración líquida, valorado actualmente entre 2.000 y 3.000 millones, podría multiplicarse por diez y alcanzar el 40% del gasto total en refrigeración de centros de datos para 2028", destaca.

Además, señala que "tecnologías como la refrigeración directa al chip y la refrigeración por inmersión están ganando protagonismo, y las unidades de distribución de refrigerante (CDU) se perfilan como componentes críticos". También observa "inversiones con soluciones avanzadas y un papel creciente de las fusiones y adquisiciones, a medida que las empresas buscan ampliar sus carteras en este sector".

"Los principales obstáculos al crecimiento de la IA no son barreras estructurales, sino desafíos, y pasan por un conocimiento aún limitado de los casos de uso, unos altos costes de adopción, modelos de precios aún poco definidos y un enorme consumo energético. Más que frenos, están generando nuevas oportunidades de negocio e inversión. La IA se ha convertido en un catalizador que impulsará la innovación y el crecimiento en diversos sectores", añade.

ESTRATEGIAS DE INVERSIÓN

Más allá de su potencial transformador para la sociedad, el auge de la IA supone una oportunidad para los inversores, ya que está disparando en bolsa a las empresas que más apuestan por su implementación. Firmas como Nvidia vienen experimentando en los últimos años fuertes revalorizaciones gracias a esta tecnología, y las previsiones de la mayoría de analistas siguen siendo alcistas.

Así, en Columbia Threadneedle mantienen "una perspectiva optimista sobre las inversiones en IA" y ven "margen para obtener sólidos rendimientos en toda su cadena de suministro", aunque sus recomendaciones se centran principalmente en las grandes tecnológicas estadounidenses.

"La fuerte inversión en infraestructura, junto con el rápido crecimiento de los datos, refuerza nuestra convicción. Desde la óptica de inversión, identificamos oportunidades específicas en líderes como Nvidia y Microsoft, pero también en el ecosistema más amplio de facilitadores y proveedores de soluciones para IA", señala Guttag.

A pesar de las subidas de los últimos años, Nvidia sigue apareciendo en las quinielas de casi todos los analistas, y es que la compañía sigue ganando peso en el sector, después de anunciar la semana pasada sus planes de invertir hasta 100.000 millones de dólares en OpenAI. Esta alianza estratégica le permitirá desplegar al menos 10 gigavatios de sistemas de Nvidia en la infraestructura de IA de próxima generación de OpenAI, con el fin de entrenar y ejecutar su nueva generación de modelos en el camino hacia la 'superinteligencia'.

Tras conocerse el acuerdo entre ambas compañías, los analistas de Citi elevaron su precio objetivo para las acciones de Nvidia hasta los 210 dólares desde los 200 dólares por título previos, al tiempo que reiteraron su recomendación de 'comprar' el valor.

Sin embargo, algunas voces han mostrado su preocupación por el auge sin freno de la IA, como James Anderson, antiguo inversor del fondo Baillie Gifford y uno de los más reputados de Reino Unido en este sector, quien considera "desconcertantes" las valoraciones y los últimos anuncios relacionados con la IA.

En su opinión, la inversión prevista de 100.000 millones de dólares de Nvidia en OpenAI rememora incómodas reminiscencias de la burbuja puntocom que explotó a principios de siglo.

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