
La euforia que domina los parqués podría estar a punto de evaporarse. Bajo la superficie, la estabilidad del mercado podría estar resquebrajándose. De hecho, algunos indicadores técnicos avisan de que una 'tormenta perfecta' podría desencadenarse antes de que acabe el año.
Al menos, así lo advierte el analista Michael Kramer, fundador de Mott Capital, en uno de sus últimos informes para Seeking Alpha, donde dibuja un panorama inquietante para el S&P 500.
“El confort estacional y la esperanza de un 'rally' de fin de año podrían salir volando por la ventana”, escribe este experto. Su tesis es clara: el mercado ha vivido una falsa sensación de tranquilidad gracias al vencimiento de opciones, pero la retirada de ese efecto estabilizador ha dejado al principal índice estadounidense sin red de seguridad.
LA CALMA ANTES DE LA TORMENTA
Durante las últimas semanas, el S&P 500 ha disfrutado de una volatilidad históricamente baja. Sin embargo, según Kramer, esa serenidad es solo la antesala de un cambio brusco. El analista explica que los flujos de gamma positiva, mecanismo que hasta ahora amortiguaba los movimientos del índice, han desaparecido, abriendo la puerta a oscilaciones mucho más violentas.
¿Qué significa esto exactamente? La gamma es un término del mercado de opciones que mide cómo varía la exposición de los creadores de mercado (quienes venden opciones) ante los cambios en el precio del activo subyacente.
Cuando la gamma es positiva, esos creadores tienden a comprar cuando el mercado baja y a vender cuando sube, lo que genera un efecto estabilizador. En cambio, cuando la gamma es negativa, hacen justo lo contrario: venden en las caídas y compran en las subidas, amplificando los movimientos y la volatilidad.
En opinión de Kramer, “la red de seguridad que mantenía al S&P 500 bajo control ha desaparecido tras el vencimiento de opciones de octubre”. En otras palabras, el freno que contenía las caídas se ha soltado, y cualquier movimiento puede acelerarse con rapidez.
LIQUIDEZ AL LÍMITE
A esto se suma un dato alarmante: "la liquidez ha desaparecido". Las métricas de profundidad de mercado que publica CME Group muestran un deterioro acusado, con libros de órdenes más delgados y diferenciales de financiación cada vez más amplios. Cuando el agua baja, explica Kramer, “hace falta menos volumen para mover el índice, y eso multiplica los riesgos”.
El informe describe un escenario en el que la liquidez se esfuma al mismo tiempo que el apetito por el riesgo se debilita. El NYSE McClellan Summation Index, un termómetro de la amplitud de mercado, lleva tiempo en declive. Esto sugiere que el avance del S&P 500 está sustentado por un número cada vez menor de valores. “No hay suficiente liquidez para sostener a todos los participantes”, alerta Kramer.
Si esta tendencia se mantiene, la consecuencia natural sería un retroceso profundo entre finales de 2025 y comienzos de 2026, contradiciendo la narrativa optimista que espera subidas impulsadas por los futuros recortes de tipos de la Fed. Según el citado estratega, el endurecimiento cuantitativo y el aumento de la deuda del Tesoro estadounidense están drenando el combustible que nutre al mercado.
VOLATILIDAD EN TRANSFORMACIÓN
Pero no solo se trata de liquidez. Kramer pone el foco en un indicador poco seguido por el público general: la relación SKEW/VIX, que mide cómo los inversores se cubren ante escenarios extremos. Su reciente desplome revela un giro estratégico: los operadores han abandonado las coberturas a largo plazo para concentrarse en protecciones inmediatas contra caídas.
“Este patrón ha precedido históricamente a grandes ventas masivas”, advierte. La referencia no es casual. Las últimas veces que la volatilidad realizada a tres meses cayó a niveles tan bajos fueron justo antes de las correcciones de enero de 2018 y febrero de 2020. Los precedentes no invitan al optimismo.
LAS RECOMENDACIONES: CAUTELA Y SELECCIÓN
Aunque el tono del análisis es sombrío, Kramer no invita a la huida, sino a la prudencia selectiva. En entornos de volatilidad creciente, recomienda centrarse en empresas con balances sólidos, márgenes estables y baja dependencia de financiación externa. "Las oportunidades siguen existiendo, pero deben examinarse con lupa ante un posible cambio de tendencia".
El mensaje es inequívoco: no se trata de venderlo todo, sino de afinar la puntería y mantener liquidez disponible. Los inversores que sepan leer el cambio del viento podrán convertir la tormenta en oportunidad.
CONCLUSIÓN: CUANDO EL SILENCIO SUENA A PELIGRO
Los mercados suelen hundirse no cuando todo va mal, sino cuando todo parece ir demasiado bien. Y esa, según Kramer, es la trampa actual.
“La estabilidad del mercado no debe confundirse con seguridad”, concluye. Con una volatilidad dormida y una liquidez menguante, el terreno está abonado para un movimiento brusco.

