
La Reserva Federal (Fed) volverá a dejar los tipos de interés sin cambios este miércoles, en la horquilla comprendida entre el 3,50%-3,75%. Es la decisión que descuenta el mercado de una reunión que estará marcada por el conflicto en Irán y, sobre todo, por el riesgo inflacionista del alza del precio del petróleo. Por ello, los analistas creen que el banco central estadounidense se mantendrá en pausa y cauto.
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"Resulta difícil imaginar un escenario distinto a uno en el que la Fed mantenga los tipos de interés sin cambios en su próxima reunión", valora Christian Scherrmann, economista jefe de DWS para Estados Unidos.
"Esperamos que la Fed mantenga los tipos de interés sin cambios en marzo, en un contexto de inflación persistente e incertidumbres vinculadas a la situación en Oriente Medio", avanza François Rimeu, estratega sénior de Crédit Mutuel Asset Management.
La misma opinión muestra Isabela Lara White, economista en el área de Economía y Mercados Internacionales de CaixaBank Research, quien también prevé que "la Reserva Federal volverá a mantener el tipo de fondos federales en el rango del 3,50%-3,75%. Es una decisión ampliamente descontada por los mercados financieros y anticipada por el consenso de analistas".
"Prevemos que la Fed mantendrá su política monetaria sin cambios en la reunión de marzo, en línea con el consenso y las expectativas del mercado", enfatizan los expertos de Danske Bank.
De hecho, los estrategas tienen claro que el contexto actual en Oriente Medio refuerza la necesidad de cautela por parte de la Fed, debido a que un posible shock energético, con mayor impacto potencial sobre la inflación, en un entorno caracterizado por un IPC todavía por encima del objetivo y con señales mixtas en el mercado laboral, "sugiere que el banco central preferirá mantener los tipos sin cambios mientras evalúa la evolución de la economía y el conflicto", añade Lara White.
"La reciente escalada bélica en Irán, que ha provocado un repunte violento en los precios del gas y el crudo, eleva las expectativas de inflación para los próximos meses. Este tensionamiento de precios energéticos ha enfriado las expectativas de recortes de tipos para 2026", apostilla Luis Merino, responsable de renta fija, mixtos y fondos de fondos de Santalucía AM.
Y es que el nuevo foco de incertidumbre derivado de la guerra en Irán y el rápido aumento de los precios del petróleo ha disparado las alarmas en el organismo monetario. "Este tipo de shocks en los precios de la energía suelen ser interpretados por los bancos centrales como un impulso temporal a la inflación general", afirma Scherrmann.
"La acción militar en Irán y la consiguiente reticencia de los buques a navegar por el estrecho de Ormuz han provocado un fuerte aumento en los precios de la energía. Si bien Estados Unidos obtiene muy poco petróleo crudo del Golfo Pérsico y es autosuficiente en gas natural, los precios del petróleo se fijan a nivel mundial", explican en ING Economics.
En este sentido, consideran que, cuanto más dure la interrupción, mayor será la probabilidad de que aumenten los precios en otros sectores, incluidos los fertilizantes, los alimentos y el coste de los plásticos. "En consecuencia, ahora vemos una inflación que se acerca al 3,5% para el verano, muy por encima del objetivo del 2%".
"El impacto en el crecimiento y el empleo es menos claro en esta etapa. Las encuestas empresariales del ISM de febrero se situaron en niveles históricamente consistentes con un crecimiento del PIB del 3%, pero las noticias sobre el empleo no son tan alentadoras", subrayan en ING Economics.
Es más, no hay que olvidar que la Fed sigue enfrentándose a un escenario en el que los riesgos para sus dos mandatos (mantener los precios estables y maximizar el nivel de empleo) apuntan en direcciones opuestas, por lo que mantener los tipos sin cambios le permite adoptar una estrategia de "esperar y observar" cómo evoluciona la economía.
"Los datos recientes sugieren que la inflación, aunque todavía elevada, no se ha visto impulsada al alza por los aranceles, y es probable que continúe la narrativa sobre que se trata de un fenómeno 'temporal'. La reciente sentencia del Tribunal Supremo apunta incluso a una menor volatilidad en este ámbito y, posiblemente, a unos aranceles medios algo más bajos en términos generales", dice Scherrmann.
Del lado del empleo, los riesgos están sesgados a la baja. "Cuando se celebró la reunión de enero, el mercado laboral parecía haberse estabilizado tras moderarse a lo largo de 2025, y la expectativa de la Fed era que el dinamismo de la actividad sostuviera el empleo. Sin embargo, los últimos datos han arrojado señales mixtas que sugieren que los riesgos a la baja siguen latentes, en un contexto débil de contratación y poca creación de empleo", detallan en CaixaBank Research.
"En conjunto, el contexto actual refuerza la necesidad de cautela por parte de la Fed. Un shock energético con mayor impacto potencial sobre la inflación que sobre la actividad, en un entorno caracterizado por una inflación todavía por encima del objetivo y con señales mixtas en el mercado laboral, sugiere que el banco central preferirá mantener los tipos sin cambios mientras evalúa la evolución de la economía y el conflicto", remarca Lara White.
¿MENOS RECORTES EN 2026?
Con todo, esta reunión de la Fed tendrá varios puntos de interés debido a que el banco central estadounidense actualizará tanto sus perspectivas macro como su 'dot plot', o diagrama de puntos, que muestra donde se situarán los tipos de interés en los próximos años. Además, los inversores estarán atentos a las palabras de su presidente, Jerome Powell.
"En diciembre, la Reserva Federal contemplaba un recorte de tipos en 2026 y otro de 25 puntos básicos en 2027. Existe una gran incertidumbre sobre la duración e intensidad del conflicto y las perturbaciones, por lo que la Fed tendrá poca certeza en sus previsiones", aseguran en ING Economics.
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Por su parte, Scherrmann espera que "veamos un patrón familiar: una inflación general más alta, pero pocos o ningún cambio en las proyecciones de inflación subyacente, mercado laboral o crecimiento económico. Por ahora, el dot plot sugiere solo un recorte de tipos este año, y los mercados observarán de cerca si los responsables de política monetaria eliminan o no ese recorte".
"El mercado ya no descuenta bajadas este año y retrasa el primer recorte hasta junio de 2027. Como consecuencia, la curva de tipos del Tesoro americano ha experimentado en las últimas semanas un desplazamiento al alza con un marcado aplanamiento por mayor tensión en los tramos cortos", agrega Merino.
Respecto a Powell, en Danske Bank creen que "evitará cuidadosamente dar señales contundentes sobre el futuro y hará hincapié en la naturaleza ambivalente de los riesgos derivados de la crisis de suministro energético".
"La mayoría de los participantes del FOMC aún consideran que el nivel actual de la tasa de interés oficial se sitúa ligeramente por encima de la neutralidad, y una vez que disminuya la incertidumbre energética, prevemos que la Reserva Federal realice dos recortes de tasas adicionales en junio y septiembre. La prolongación de la incertidumbre podría retrasar los recortes previstos, pero no eliminarlos por completo, lo que esperamos que se refleje también en las proyecciones actualizadas".
Del mismo modo, Rimeu señala que Powell va a reafirmar una política monetaria "prudente y basada en los datos", haciendo hincapié en la solidez del ciclo económico y en que la inflación no volverá a su objetivo hasta 2028. "Destacará que cualquier flexibilización requerirá pruebas claras de un descenso duradero de la inflación hacia el 2%, al tiempo que se mantendrá dispuesto a reaccionar en caso de que se produzca un deterioro del mercado laboral".
"El presidente Powell, sin duda destacará las dificultades para establecer la política monetaria en esta situación durante la rueda de prensa. No obstante, sospechamos que la Fed recortará ligeramente el crecimiento, elevará su previsión de inflación y, posteriormente, aplazará el recorte de tipos de 2026 hasta 2027", concluyen en ING Economics.

