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La guerra con Irán amenaza con extender sus efectos a todos los aspectos de la economía, y los analistas de Rabobank creen que, si se mantiene en el tiempo, terminará por generar un "impacto estanflacionario" sobre Estados Unidos (EEUU). En este contexto, se preguntan hasta dónde puede subir la inflación.

"La guerra con Irán introduce otro shock negativo de oferta en la economía estadounidense. Dado que Estados Unidos se ha convertido en un exportador neto de petróleo y gas, es menos sensible a las interrupciones del suministro global, pero los precios mundiales del petróleo aún afectan la economía nacional. Si bien es poco probable que se produzca una recesión, la inflación podría aumentar considerablemente, aunque sea temporalmente", detallan.

En consecuencia, ven "probable" que esta guerra tenga "un impacto estanflacionario en la economía estadounidense", es decir, una mayor inflación y un menor crecimiento del PIB. Sobre los niveles que puede alcanzar la inflación, estiman que tocará un 3,0% este año, para el que anticipan también una desaceleración de la economía al 2%, aunque muestran una serie de escenarios con distintos resultados.

"La guerra con Irán nos ha llevado a elevar nuestra previsión de inflación base al 3,0% en 2026 y a reducir nuestra previsión de crecimiento del PIB en 2026 al 2,0%. Nuestra previsión base se basa en un conflicto relativamente breve. Sin embargo, simulaciones con escenarios más severos muestran el considerable potencial de que la guerra impulse la inflación y desacelere el crecimiento del PIB en 2026", agregan.

ESCENARIOS POSIBLES

El escenario base de estos estrategas asume que la guerra tendrá "una duración limitada" y que el estrecho de Ormuz se mantendrá cerrado "parcial y temporalmente". Si esto se produce, anticipan que el precio del petróleo Brent, de referencia en Europa, tendrá un precio promedio de unos 86 dólares por barril en marzo y abril, para luego "bajar durante el verano".

"La producción solo se reduce temporalmente y la capacidad de producción se mantiene intacta. Sin embargo, otras fricciones operativas, como los seguros y la prevención del cruce del estrecho, persisten un trimestre más", auguran.

Sin embargo, en Rabobank elaboran otras dos situaciones posibles. En la primera de ellas, el estrecho de Ormuz permanece cerrado durante un período prolongado, lo que eleva el precio del petróleo Brent a 110 dólares. Además, "los precios bajan ligeramente respecto al verano, pero se mantienen por encima de los niveles previos al conflicto durante 9-12 meses".

El último escenario que presentan, el más adverso, asume una "destrucción de infraestructura crítica en la región", donde instalaciones clave de petróleo y gas natural licuado (GNL) en el Golfo Pérsico "resultan dañadas durante la guerra".

"Esto implica una reducción de la capacidad de producción durante varios años. En este caso, el precio del petróleo Brent aumenta a 150 dólares", explican.

Sobre el impacto de los tres escenarios en los precios generales y el crecimiento económico, indican que "las proyecciones de inflación para 2026 aumentan con la gravedad del shock".

"En comparación con nuestra previsión base anterior a la guerra, de una inflación del IPC del 2,8% en 2026, incluso el escenario 1 (fricciones persistentes en la cadena de suministro) eleva la inflación al 3,6%. Un cierre total del estrecho de Ormuz (escenario 2) elevaría la inflación al 4,0%. En el escenario más extremo (destrucción de infraestructura crítica), la inflación asciende al 5,8% en 2026", subrayan.

El lado positivo, matizan, es que, en los tres escenarios de riesgo, "el impacto se desvanece en 2027", lo que sugiere "que la inflación será relativamente efímera".

"En contraste, las proyecciones del PIB para 2026 disminuyen con la severidad del shock. En comparación con nuestra previsión previa a la guerra de un crecimiento del PIB del 2,1% en 2026, las persistentes fricciones en la cadena de suministro (escenario 1) ralentizan el crecimiento al 1,9%. En el escenario 2 (cierre total del estrecho de Ormuz), el crecimiento cae al 1,8%. Estos efectos reales siguen siendo relativamente moderados. Sin embargo, en el peor escenario (destrucción de infraestructura crítica), el crecimiento del PIB cae al 1,2% en 2026", manifiestan.

¿QUÉ PUEDE HACER LA FED?

Sobre el papel que puede jugar la Reserva Federal (Fed) en este proceso, apuntan que "el banco central subirá las tasas en 2026, especialmente en el peor escenario posible".

"La política monetaria no puede solucionar ambos problemas a la vez: una mayor inflación requiere una subida de tipos, pero un crecimiento económico más lento exige una bajada. Bajo la presidencia de Powell, es probable que la Fed se mantenga en una postura de esperar a ver qué pasa, similar a la que adoptó durante el shock arancelario", declaran.

Sin embargo, si Kevin Warsh finalmente se convierte en el próximo presidente, tal y como se espera, ven "probable que impulse recortes de tasas, argumentando que el FOMC debería considerar los efectos temporales de los precios de la energía sobre la inflación".

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