le drapeau du japon sur le batiment de la banque centrale a tokyo 20250310145207

Japón acude a las urnas el próximo 8 de febrero, en unas elecciones adelantadas convocadas por la primera ministra del país, la conservadora Sanae Takaichi. Más allá de las implicaciones políticas de estos comicios, en los que se decidirán los 465 escaños de la Cámara baja del Parlamento, los analistas creen que pueden tener un impacto en los mercados.

Ray Sharma-Ong, director global adjunto de Soluciones Multiactivos Bespoke en Aberdeen Investments, destaca que si el Partido Liberal Democrático (PLD) obtiene la mayoría, seguiría adelante con su agenda fiscal, que incluye un aumento del gasto en infraestructuras, defensa, seguridad energética y construcción, además de la propuesta de eliminar el impuesto sobre las ventas del 8% aplicado a los alimentos.

En este escenario, asegura el experto, "el crecimiento y la demanda agregada aumentarán, impulsados por un considerable impulso fiscal y una inversión seleccionada en sectores estratégicos como la defensa y la energía". Además, las expectativas de inflación y los rendimientos de los bonos del Estado japonés subirán, "reflejando que el mercado prevé un mayor déficit financiero, un aumento del gasto público y una mayor incertidumbre en torno a la trayectoria fiscal a largo plazo".

Por su parte, el yen japonés "se debilitará", ya que "los mercados descontarán una posición fiscal más débil, un mayor déficit fiscal y la posibilidad de una consolidación más lenta de las finanzas públicas".

"Esperamos que las empresas exportadoras de gran capitalización se beneficien de la debilidad del yen provocada por las elecciones, mientras que los sectores alineados con las prioridades fiscales del PLD -defensa, seguridad energética y construcción- deberían recibir el apoyo de las expectativas de gasto público adicional. Los bancos japoneses también podrían obtener un rendimiento superior, ya que el aumento de la pendiente de la curva de tipos eleva la rentabilidad del sector", explica.

Sin embargo, ve "poco probable que la bolsa evolucione en línea recta", ya que las medidas fiscales propuestas, incluida la posible eliminación del impuesto sobre el consumo de alimentos, "ya han contribuido a la volatilidad de los bonos del Estado japonés a largo plazo y han suscitado dudas sobre la trayectoria fiscal de Japón".

"Por lo tanto, aunque las perspectivas del sector a medio plazo, respaldadas por el estímulo fiscal, serán constructivas, esperamos que el rendimiento a corto plazo sea bidireccional, ya que los mercados intentarán valorar las implicaciones fiscales cambiantes y finales de las elecciones", añade.

PRINCIPALES RIESGOS

A pesar del optimismo actual, Sharma-Ong cree que "la recuperación bursátil de Japón podría enfrentarse a varios riesgos", como "las preocupaciones sobre la credibilidad fiscal, incluida la volatilidad de los bonos del Estado japonés a largo plazo tras la propuesta de eliminación del impuesto sobre los alimentos", que representan "la amenaza más inmediata para la estabilidad del mercado".

"La depreciación desordenada del yen, los riesgos de endurecimiento de la política del Banco de Japón y las perturbaciones externas, como la escalada arancelaria y la incertidumbre geopolítica centrada en Estados Unidos, también podrían alimentar la volatilidad. Por último, los retrasos o la dilución en la aplicación fiscal real podrían provocar decepción en los sectores que han valorado un estímulo sólido", indica.

IMPLICACIONES PARA LA RENTA VARIABLE

Por su parte, Noriko Chen, gestora de Capital Group, asegura que "el repunte de la inflación y de los tipos de interés en Japón puede ampliar el potencial de las valoraciones de la renta variable".

"Después de varias décadas, Japón parece estar escapando por fin del estancamiento económico. Las valoraciones de la renta variable japonesa se han visto especialmente afectadas por el escenario de reflación persistente. En estos entornos, la relación entre los tipos de interés y las ratios precio-beneficios (PER) tiende a invertirse. Ello ha provocado que las ratios PER de las compañías japonesas apenas hayan superado las 17 veces en los últimos veinte años, frente a la media de casi 20 veces en periodos móviles de 10 años que ha registrado la renta variable estadounidense", manifiesta.

A más largo plazo, ve "factible" una subida de los tipos a largo plazo "al 2% o más", debido a un aumento de la inflación y la productividad, "lo que abriría la posibilidad de que la ratio PER alcanzara un nivel de 20-25 con el tiempo". Esta posibilidad, añade "se ha visto respaldada por el nombramiento de Sanae Takaichi como primera ministra del país, ya que se espera que sus políticas expansivas fomenten una inflación impulsada por la demanda".

"El aumento de la inflación en Japón nos debería llevar a centrarnos en las compañías con capacidad de fijación de precios. Nintendo, por ejemplo, cuenta con una sólida propiedad intelectual y puede fijar el precio de sus productos en consonancia, en un contexto de demanda mundial de su modelo Switch 2 muy superior a la esperada", recomienda.

Sin embargo, cree que "la situación podría ser más complicada para algunas de las compañías de alimentación y bebidas, y muchas otras empresas del sector de consumo".

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