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EUROPAPRESS

Los mercados parecen haberse acostumbrado a la guerra de Irán, que comienza ya su tercer mes, y es que Wall Street ha renovado sus máximos históricos a pesar de la incertidumbre geopolítica, aunque los expertos de RBC creen que el optimismo puede ser infundado, y alertan de un "iceberg" que amenaza la temporada de alta demanda de verano.

Estos expertos consideran que "el optimismo, siempre presente, podría estar cegando a los participantes del mercado y a los responsables políticos ante el iceberg que se cierne bajo la superficie a medida que nos acercamos a la temporada alta de demanda estival".

La guerra en Irán inicia ya su tercer mes "sin que se vislumbre su fin", y en RBC creen que "el efecto contagio se extiende hacia el oeste, preparando el terreno para un verano cruel", a pesar de que, desde el inicio del conflicto, "un sector del mercado se ha aferrado a cualquier noticia que anuncie una conclusión inminente y la reapertura del estrecho de Ormuz".

"Sin embargo, incluso con un frágil alto el fuego, la brecha diplomática entre Teherán y Washington sigue siendo evidente. Irán se ha mantenido firme en su postura de no renunciar a su derecho a enriquecer uranio, aunque podría aceptar una pausa o hacerlo a niveles más bajos, en consonancia con un programa civil. Asimismo, si bien Irán ha indicado previamente que estaba considerando diluir sus reservas de material altamente enriquecido, se ha negado rotundamente a exportarlo", agregan.

Dado que las negociaciones cara a cara no se han materializado en Islamabad a pesar de que el mercado esperaba un progreso en las conversaciones, estos analistas consideran que "ninguna de las partes siente la presión suficiente para hacer concesiones serias", ya que la Casa Blanca "ha tenido un éxito rotundo al utilizar el mensaje de 'pronto se acabará' para contener los precios del mes más cercano".

No obstante, algunos de los principales operadores físicos del mundo advierten que "esta gestión del mensaje está limitando la necesaria señalización de precios para frenar la demanda de los consumidores en consonancia con la enorme reducción de la oferta".

Además, creen que "la respuesta de precios relativamente limitada ante la mayor crisis de oferta de la historia también podría estar generando un exceso de confianza en Washington, haciéndoles creer que los costes son totalmente manejables, especialmente con la abundante producción estadounidense".

"Y aun así, incluso si se produce un avance decisivo en las negociaciones, la recuperación de la producción en Oriente Medio será extremadamente prolongada, dados los daños a las instalaciones y los yacimientos, así como los cuellos de botella en el transporte y la logística. En el mejor de los casos, se recuperarían cantidades significativas en un plazo de tres a seis meses, en una situación de daños moderados", anticipan en RBC.

UN VERANO DELICADO

Estos expertos indican que el mercado físico se mantiene "excepcionalmente ajustado" y debería experimentar "un mayor repunte durante la temporada de demanda de verano, a medida que la demanda incremental converja con las persistentes limitaciones de la oferta".

"Si bien los diferenciales se han suavizado ligeramente desde los picos del conflicto, ya que algunas refinerías de la región Asia-Pacífico han ralentizado sus compras debido a la presión sobre los márgenes (lo que ha coincidido con una reducción en la producción de las refinerías chinas), creemos que la convergencia de una oferta sin cambios, la reducción de inventarios y una demanda incremental inevitablemente impulsará aún más los precios de los productos durante el verano", anticipan.

Según su criterio, esto debería "reforzar aún más los márgenes de las refinerías y provocar un nuevo aumento en los precios del crudo, que solo se detendrá en la medida en que se produzca una grave disminución de la demanda a nivel del consumidor (lo que conlleva riesgos significativos para la economía global)".

De hecho, añaden, las reducciones a corto plazo en la producción de las refinerías, las diversas prohibiciones de exportación de productos impuestas por los gobiernos y cualquier otro obstáculo para la producción de las refinerías (por ejemplo, nuevos daños en Oriente Medio y Rusia) "amenazan con restringir aún más la oferta de productos y agravar el impacto del verano".

"La interrupción del suministro se prolongaría mucho más si los ataques con misiles y drones iraníes resultaran ser más devastadores de lo que indicaban inicialmente las imágenes satelitales, especialmente a nivel del subsuelo. Tendremos que esperar una evaluación exhaustiva de los daños, pero el plazo es incierto, ya que aún no hay claridad sobre cuándo o cómo terminará esto", señalan.

Por el momento, recuerdan que "las estimaciones de dos semanas ya se han convertido en una realidad de dos meses, y hasta mil millones de barriles de crudo y productos derivados se han visto desplazados de los mercados, según algunos líderes del sector".

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