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Bandera de la Unión Europea.EDUARDO PARRA / EUROPA PRESS - Archivo

La escalada en Oriente Medio "difícilmente parece un telón de fondo propicio para una perspectiva optimista sobre los mercados de capitales", aseguran los analistas de DWS, quienes, a pesar del contexto, mantienen una visión positiva, aunque reconocen que "el ataque a Irán ha aumentado sin duda las incertidumbres geopolíticas y económicas una vez más".

"Esta visión constructiva se basa en dos supuestos clave: que el conflicto con Irán no se convierta en una conflagración regional más amplia, y que los precios del petróleo no se mantengan de manera sostenible en 90 dólares por barril o más", detallan.

El CIO de DWS, Vincenzo Vedda, ve perspectivas sólidas para los mercados de renta variable, estrechamente vinculadas a expectativas de un crecimiento económico moderado a robusto y a un entorno de tipos de interés favorable, y apunta que "incluso si los escenarios adversos no se materializan, es especialmente importante enfatizar que una diversificación amplia es esencial en un entorno como este".

"Seguimos manteniendo una visión fundamentalmente positiva sobre la inteligencia artificial (IA), pero también reconocemos el potencial de sorpresas negativas", añade.

Uno de sus pronósticos apunta a un mejor rendimiento de la renta variable europea en comparación con los activos estadounidenses, aunque Vedda también ve potencial en otras regiones.

"En este momento, preferimos los mercados de renta variable de Europa y Japón, menos dependientes de la tecnología, frente a Estados Unidos. Su descuento de valoración en relación con EEUU debería reducirse como resultado de la diversificación geográfica en curso que buscan muchos inversores", agrega.

EL POTENCIAL DE EUROPA

La apuesta de DWS por las bolsas de Europa se debe fundamentalmente a cuatro motivos. El primero se centra en las valoraciones, ya que "en los últimos años, las acciones europeas han cotizado con primas de riesgo récord en comparación con las estadounidenses".

"Esto estaba justificado en 2022 y 2023, dado el fuerte impacto de la guerra de Rusia contra Ucrania y la consiguiente crisis energética. Desde entonces, sin embargo, los riesgos se han vuelto más manejables: las cadenas de suministro se han ajustado y la incertidumbre general ha disminuido, lo que respalda primas de riesgo más bajas", apunta.

La segunda razón es "la diversificación de carteras", puesto que "los inversores internacionales están diversificando cada vez más para reducir el exceso de concentración en activos estadounidenses".

"Un factor clave es la imprevisibilidad de la política del gobierno de EEUU. En un mundo de crecientes riesgos geopolíticos, Europa se percibe como más predecible", señala.

En tercer lugar, DWS se centra en "el impulso de los beneficios empresariales", ya que, aunque el crecimiento de las ganancias en Europa "probablemente seguirá por detrás del de EEUU en 2026", espera que "el crecimiento de los beneficios europeos se acelere y se sitúe en un rango medio a alto de un solo dígito".

"A medida que se reduzca la diferencia de crecimiento, también deberían disminuir los descuentos en valoración", anticipa la gestora.

El cuarto motivo, y quizás "el más sorprendente", es "el papel de la inteligencia artificial (IA)", a pesar de que, a primera vista, esta herramienta "parecería favorecer a EEUU, dado el limitado peso de Europa en este ámbito".

"Sin embargo, el impacto de la IA ha desencadenado uno de los cambios de estilo más significativos de los últimos años", destaca.

RENTA FIJA

En lo que respecta a los activos de renta fija, se decantan por los "bonos corporativos europeos", que ofrecen "un equilibrio atractivo entre rentabilidad y riesgo".

"En el entorno actual de mercado, seguimos viendo oportunidades atractivas en bonos corporativos de alta calidad, los llamados grado de inversión (IG)", afirma el gestor de carteras Thomas Höfer, quien también señala que "la volatilidad sigue siendo baja en términos históricos, lo que hace que las rentabilidades resulten atractivas desde una perspectiva de riesgo-retorno, especialmente como componente básico de una cartera bien diversificada".

En la actualidad, las rentabilidades totales se sitúan en torno al 3,10%, y aunque los diferenciales de crédito se ampliaron algo a principios de marzo tras la escalada del conflicto con Irán -lo que provocó ligeras caídas de precios- Höfer considera que esta ampliación de diferenciales frente a los bonos gubernamentales representa una oportunidad de entrada atractiva.

"Actualmente se sitúan en niveles que no habíamos visto desde las secuelas de la crisis financiera mundial de 2008”, explica Höfer.

Este gestor también destaca el escenario macroeconómico denominado 'goldilocks' de la firma, que incluye un "crecimiento sólido combinado con expectativas de inflación moderadas y una política monetaria favorable para 2026 y años posteriores como un factor clave que respalda esta perspectiva".

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