
La inteligencia artificial (IA) se encuentra en un momento crítico, en el que los pronósticos más optimistas se mezclan con los temores por los elevados niveles de gasto de las grandes tecnológicas y por el estallido de una posible burbuja. Sin embargo, los expertos de DWS todavía se muestran optimistas sobre las posibilidades de esta tecnología, aunque recomiendan un enfoque selectivo a la hora de invertir.
"Evita los campos de batalla, concéntrate en los cuellos de botella", recomiendan los expertos de la firma, quienes recuerdan que "desde principios de 2026, los mercados han castigado duramente a sectores completos tan pronto como han surgido dudas sobre la resistencia de sus modelos de negocio frente a la disrupción provocada por la inteligencia artificial".
Esto incluye a empresas de software, suministro y procesamiento de datos o mercados digitales, lo que ha hecho que las valoraciones del software hayan caído "con una rapidez y severidad inusuales".
"Seguimos manteniéndonos al margen de este campo de batalla, aunque algunos proveedores específicos de software empresarial esencial para la actividad puedan haberse estabilizado. Seguimos prefiriendo las empresas que operan en áreas de escasez estructural, en particular los fabricantes de semiconductores (asiáticos), especialmente en el ámbito de la memoria, los proveedores de infraestructuras que permiten la IA, como la electrificación, y los productores y distribuidores de energía", detallan.
Además, apuntan que estos cuellos de botella tienen otra ventaja, ya que "también ayudan a limitar el riesgo de exceso de capacidad".
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En líneas generales su pronóstico es optimista, puesto que "el contexto económico favorable sigue beneficiando a las acciones, especialmente a las relacionadas con la inteligencia artificial".
"Esperamos un crecimiento económico sólido y un incremento aún mayor de los beneficios empresariales, con una probable subida de dos dígitos en el beneficio por acción de las empresas estadounidenses en los próximos años. Tanto en Estados Unidos como en Europa, la política fiscal expansiva y las perspectivas de tipos de interés estables o más bajos proporcionan apoyo a los mercados", añaden.
Asimismo, aseguran que "la temporada de resultados del cuarto trimestre de 2025 mostró que las empresas de IA siguen registrando un fuerte crecimiento de sus beneficios".
De esta manera, anticipan que "el impulso de la IA continuará en 2026", un curso para el que esperan que los cinco principales "hiperescaladores" aumenten sus inversiones en más de un 50% interanual, superando una vez más las expectativas.
"Muchos lanzamientos de productos de IA también han superado las expectativas, y un número cada vez mayor de grandes empresas están informando del éxito en la implementación de la IA. La IA ya no es un tema nicho, sino un motor intersectorial de crecimiento de los ingresos y/o reducción de costes. A diferencia de lo que ocurrió durante la era puntocom, vemos casos aislados de sobrevaloración, pero no una burbuja en todo el mercado", manifiestan.
A esto lo denominan "exuberancia racional", puesto que "no hay signos de exceso de capacidad en el mercado ni de niveles peligrosos de endeudamiento en el sector".
DIVERSIFICACIÓN REGIONAL
Una de sus principales recomendaciones para ganar con la IA este año es buscar la diversificación entre regiones, y en este sentido los estrategas de DWS vienen de rebajar la calificación de la renta variable estadounidense y mejorar la de Japón y Europa.
"Creemos que los nuevos flujos de renta variable ya no serán una vía de sentido único hacia el mercado bursátil estadounidense, dado el temor a la disrupción de la inteligencia artificial, que se espera que limite una mayor expansión múltiple del S&P 500, con gran peso del sector tecnológico. Los inversores globales seguirán mostrando una preferencia creciente por la diversificación de las carteras de renta variable entre las distintas regiones", declaran.
Desde la perspectiva de los inversores, ven "probable que el año 2026 esté menos condicionado por factores macroeconómicos y más por los fundamentos de los sectores y las empresas".
"Cabe esperar períodos de retrocesos y mayor volatilidad, tanto dentro de los sectores como entre ellos, pero esto no socava los argumentos a favor de las inversiones en IA", prevén.
En la configuración de la cartera, mantienen un "enfoque claro en tres partes", por el que participan "en la innovación tecnológica a través de la renta variable", pero mantienen "deliberadamente una amplia diversificación" en lugar de centrarse únicamente "en la inteligencia artificial en sentido estricto".
"Al mismo tiempo, mejoramos la estabilidad de la cartera mediante la diversificación entre clases de activos y regiones. Este enfoque permite a los inversores beneficiarse del potencial alcista estructural, al tiempo que se mantiene la resistencia ante posibles perturbaciones, que no pueden descartarse dado el actual entorno geopolítico", concluyen los expertos de DWS.

