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Las bolsas mundiales casi no han tenido tiempo de digerir los resultados de 2025, y ahora deben reequilibrar sus perspectivas para el nuevo año tras la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos. Los analistas descartan grandes movimientos en el corto plazo, aunque creen que una serie de sectores pueden verse beneficiados por este conflicto.

Thomas Mucha, estratega geopolítico en Wellington Management, asegura que "estas continuas perturbaciones políticas y militares probablemente generen resultados más diferenciados y oportunidades de alfa a nivel regional, nacional, sectorial, empresarial y de clase de activo".

"Por ejemplo, este cambio profundo podría generar vientos favorables a largo plazo para una variedad de temas relacionados con la seguridad nacional, incluyendo defensa/espacio, tecnología e innovación, producción y procesamiento de minerales críticos, así como seguridad energética y climática", explica.

En este sentido, anticipa que "las consideraciones geopolíticas podrían ganar mayor peso en la inversión a medida que el orden mundial se fragmenta, y la política global prioriza cada vez más la seguridad nacional".

"Sigo recomendando a los inversores situar las variables geopolíticas en un nivel más alto dentro de su evaluación de riesgos y oportunidades. Este evento se mantiene coherente con el mensaje recurrente de Wellington sobre los cambios de régimen: estamos al final de un largo ciclo geopolítico y macroeconómico y al inicio de uno nuevo", agrega.

Según su criterio, esta nueva realidad incluye "una mayor fragmentación y menor coherencia en la política global, así como un creciente enfoque de los responsables de la política en la seguridad nacional por encima de la eficiencia económica, lo que apunta a la posibilidad de más conflictos en el futuro".

Uno de los activos más afectados por el conflicto será el crudo, y Mucha espera "que los precios del petróleo caigan y que el mercado lo refleje más rápido de lo esperado", aunque advierte de que "cualquier aumento en la producción de petróleo venezolano llevará tiempo debido al estado de su infraestructura, los mercados petroleros globales tienen actualmente excedentes de suministro y los participantes ya tienen una visión negativa sobre los precios".

Además, la esperada caída de los precios del petróleo "implica menor inflación, lo que podría desencadenar una respuesta positiva del mercado, al sugerir que la Reserva Federal podría continuar relajando la política monetaria".

"Las perspectivas de flexibilización de la Fed han sido uno de los factores más poderosos para el 'risk-on' en los últimos años, mientras que las preocupaciones por una inflación elevada y un giro hacia la restricción monetaria han sido, a su vez, algunos de los mayores riesgos", indica.

¿ESCALARÁ EL CONFLICTO?

De cara al futuro, este analista destaca que "la posibilidad de un mayor trastorno sigue siendo una variable clave a vigilar", lo que incluye "la eventualidad de tensiones políticas en Venezuela si la situación interna del gobierno se deteriora en los próximos días".

"La atención se desplazará probablemente hacia el líder opositor exiliado, Edmundo González, y a si el régimen actual sobrevive y se estabiliza bajo la sucesión de Rodríguez. La destitución de Maduro puede haber resultado relativamente fácil, pero Estados Unidos podría necesitar un plan para involucrarse de forma sostenida en los planos económico y militar", señala.

En lo que respecta a la otra parte del conflicto, apunta que "la administración Trump está cada vez más centrada en la competencia entre grandes potencias de Occidente, especialmente frente al involucramiento de China y Rusia en Venezuela y más allá".

POSIBLES ESCENARIOS

Por su parte, Benjamin Melman, director de inversiones de Edmond de Rothschild AM, considera que "actualmente se perfilan tres escenarios, con probabilidades asimétricas".

"El primero es que el régimen sobreviva sin Maduro: las estructuras militares y administrativas permanecen en su lugar, la transición se mantiene en un plano formal y el caos queda contenido, aunque persistente. El segundo es el de una fragmentación del poder, que abriría la puerta a una violencia prolongada, o incluso a una guerra civil, lo que implicaría una presencia estadounidense de facto a largo plazo, muy superior a una operación puntual", añade.

Mientras, el tercer escenario, una transición democrática estable, se perfila como "el desenlace preferido por la Casa Blanca", y sigue siendo también "el más deseable para los mercados".

"Las consecuencias inmediatas se concentran en el mercado petrolero, y es precisamente ahí donde puede surgir un importante malentendido. Contrariamente a lo que cabría esperar, es poco probable que barriles adicionales lleguen al mercado a corto plazo. Las exportaciones venezolanas ya se han reducido a la mitad. Las sanciones y el bloqueo permanecen sin cambios. Y la capacidad de producción, gravemente deteriorada, no permite ningún aumento inmediato", comenta.

En líneas generales, cree que "el relato político ha cambiado de forma radical desde el 3 de enero, pero los flujos físicos siguen estando restringidos".

"A muy corto plazo, el riesgo es incluso negativo para la oferta: el bloqueo limita las importaciones de los diluyentes necesarios para procesar el crudo pesado, las restricciones operativas se acumulan y a varios socios de Petróleos de Venezuela se les ha pedido que reduzcan su producción. Según estimaciones de Energy Aspects, entre 200.000 y 300.000 barriles diarios podrían quedar fuera de servicio", concluye.

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