
El mercado ha dejado de perseguir promesas. Ahora quiere beneficios. Y en medio de ese giro silencioso, hay una compañía que está captando la atención de los grandes inversores.
Porque mientras muchas empresas de inteligencia artificial siguen quemando caja, DigitalOcean está haciendo justo lo contrario: crecer… y ganar dinero.
DE LA DESCONFIANZA AL REGRESO CON CRITERIO
Las acciones de crecimiento no han tenido un año fácil. Las tensiones geopolíticas han empujado a muchos inversores hacia sectores más defensivos, alejándose del riesgo asociado a la IA. Pero no todas han sufrido por igual.
“Muchas de estas compañías menos mediáticas han seguido trabajando en segundo plano”, explica Sushree Mohanty, experta de Barchart. Y ahí es donde empieza la historia.
DigitalOcean ha sido una de esas excepciones. En un entorno complicado, su comportamiento bursátil ha sido contundente: sube cerca de un 200% en los últimos 12 meses, triplicando así su cotización, y un 88% en lo que va de año, frente a la caída del mercado en torno al 1%.
UNA TESIS DISTINTA: IA SIN QUEMAR CAJA
A diferencia de los gigantes tecnológicos, DigitalOcean no compite en la carrera por entrenar grandes modelos de lenguaje. Su estrategia es otra: centrarse en la inferencia, es decir, en cómo se aplican esos modelos en el mundo real.
“Su estrategia no pasa por competir con los grandes ‘hyperscalers’, sino por construir un nicho competitivo y sostenible”, apunta Mohanty.
Ese posicionamiento le permite ofrecer soluciones más simples, eficientes y asequibles para desarrolladores, startups y empresas nativas de IA. Y lo hace con un enfoque integrado: computación, almacenamiento, red y capacidades de IA en un mismo entorno. El resultado es un modelo que escala… sin disparar los costes.
CRECIMIENTO CON BENEFICIOS: LA COMBINACIÓN QUE BUSCA WALL STREET
Aquí está la clave: DigitalOcean no solo crece, sino que lo hace con rentabilidad. La compañía elevó sus ingresos un 15% en 2025, hasta los 901 millones de dólares, mientras que el beneficio por acción ajustado avanzó un 10,4%, hasta 2,12 dólares. Todo ello con unos márgenes que refuerzan su atractivo: un EBITDA del 42% y un flujo de caja libre del 19%.
“Esta combinación de crecimiento y rentabilidad es exactamente lo que el ‘dinero inteligente’ busca ahora en las acciones de IA”, subraya Mohanty.
En otras palabras: el mercado está empezando a premiar a las compañías que no solo prometen… sino que ejecutan.
EL FACTOR DIFERENCIAL: CLIENTES DE ALTO VALOR
Otro dato que explica el interés inversor es la evolución de su base de clientes.
Los clientes que gastan más de un millón de dólares al año están creciendo a un ritmo del 123% interanual. Eso indica un cambio estructural: DigitalOcean está dejando de ser una plataforma para pequeños desarrolladores para atraer a clientes de mayor valor. Y eso, en bolsa, cambia la narrativa.
“Los grandes clientes están ganando peso como motor de crecimiento a medida que la compañía escala hacia segmentos más rentables”, destaca la analista.
VALORACIÓN: LA GRAN PREGUNTA
Pero no todo es positivo. Hay un elefante en la habitación: el precio. Tras su fuerte rally, la compañía cotiza a unas 52 veces beneficios estimados de 2027. Una valoración exigente incluso para estándares de crecimiento.
Además, el consenso espera una caída del 53% en beneficios en 2026, antes de un rebote del 72% en 2027. Es decir, el mercado está descontando un bache en el corto plazo.
Y aquí aparece el dilema real del inversor: ¿merece la pena pagar caro por crecimiento de calidad?
EL MENSAJE DE FONDO: ROTACIÓN DENTRO DE LA IA
Lo que está ocurriendo con DigitalOcean refleja algo más amplio. El mercado no está abandonando la inteligencia artificial. Está afinando el tiro.
“Los inversores empiezan a mirar más allá de los grandes nombres evidentes de la IA”, apunta la experta. Es decir, menos 'hype'… y más modelo de negocio.
NO ES UNA GANGA, ES UNA APUESTA
DigitalOcean no es la típica historia de crecimiento que empieza ahora. Es una historia que el mercado ya ha empezado a comprar.
Tiene narrativa, tiene números y tiene 'momentum'. Pero también tiene una valoración exigente. Y ahí está la clave: no es una ganga… es una apuesta consciente por crecimiento rentable en un mercado cada vez más selectivo.

