La primavera no solo altera la sangre. También despierta el apetito por el riesgo. Y marzo llega con catalizadores que podrían agitar varias acciones con recorrido técnico y respaldo de analistas.
La energía está en el punto de mira del conflicto en Irán. Cada vez hay más nerviosismo en el mercado por lo que está pasando con el Estrecho de Ormuz, que está prácticamente cerrado, y también por los ataques a otras instalaciones clave, como las relacionadas con el GNL de Qatar. Los inversores no saben qué esperar, aunque desde RBC Capital Markets avisan: "Hay que prepararse para cortes de suministro en cascada".
La escalada del conflicto con Irán ha vuelto a colocar al petróleo en el epicentro de la atención de los mercados. Más allá del impacto inmediato de la crisis en las bolsas, el verdadero canal de transmisión hacia la economía global es el precio del crudo. Si la historia sirve de guía, las tensiones geopolíticas tienden a tener un efecto limitado en los mercados siempre que no alteren los fundamentos. Y el mecanismo clásico por el que un conflicto golpea a la economía es, precisamente, el petróleo.
El petróleo ha seguido subiendo este martes, aunque ha moderado las alzas después de que Donald Trump haya asegurado que la Marina escoltará a los petroleros a través del estrecho de Ormuz. Así, tanto el barril de tipo Brent, de referencia en Europa, como el de calidad West Texas, de referencia en EEUU, han avanzado un 4%, aunque han llegado a repuntar un 7%, apoyándose en la escalada del conflicto en Irán, tras los ataques de Estados Unidos e Israel. Y es que, dicen los expertos, "las tensiones siguen lastrando las perspectivas de suministro" a través de Ormuz, que está bloqueado.