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Rafael González - Europa Press

Ana Julia Quezada ha admitido este martes ante el tribunal de jurado que mató el 27 de febrero de 2018 al niño de ocho años Gabriel Cruz en la finca familiar de Rodalquilar, en Níjar (Almería)

"Sí" ha dicho escueta a la primera pregunta de la fiscal Elena Fernández Lora, quien, de forma directa, le ha espetado si "dio muerte al hijo de su pareja sentimental".

Quezada ha roto a llorar desconsolada al oír su voz en una escucha teléfónica en la que insultaba a la madre del pequeño llamándola "hija de puta, mala persona" después de que, de manera reiterada, haya afirmado que no "tuvo ningún problema" con ella.

En su testimonio ante el juez, la dominicana, ha declarado que cuando dejó al menor en el suelo, "el niño ya no respiraba". Asimismo, ha afirmado no recordar si ejerció fuerza "desproporcionada" sobre el niño o si se abalanzó sobre él. "Le tapé la boca y la nariz con la mano, de lo demás no me acuerdo, cuando lo dejé, ya no respiraba".

"Utilicé las dos manos, la derecha seguro en su boca, la izquierda no lo sé, en la nuca, en la frente, fueron momentos muy rápidos, estaba muy nerviosa», ha dicho la acusada. Ha recalcado que se dio cuenta de que no respiraba cuando lo soltó porque le puso la mano en el pecho y que desde entonces, se quedó "bloqueada".

"Me quedé un rato y luego me fui a fumar como una loca, salía, entraba, salía, entraba y no sabía lo que hacía". Entonces vio una pala y decidió "hacer un agujero".

Ana Julia Quezada, por consiguiente, ha sido acusada por asesinato y lesiones psíquicas a los padres del pequeño Gabriel. Se enfrenta así a una condena de prisión permanente revisable, de la cual, ha afirmado sentirse "inocente", ya que, asegura que mató al pequeño de forma accidental.

Quezada, quien solo ha respondido a las preguntas de la Fiscalía y de sus abogados, ha roto a llorar desconsolada cuando se ha reproducido una escucha telefónica en la que insultaba a la madre del pequeño, Patricia Ramírez, llamándola "hija de puta y mala persona" después de que, en más de una ocasión, había afirmado no tener "ningún problema" con ella.

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