• Uno de los aspectos más controvertidos es el cobro de incentivos o retrocesiones por la venta de fondos, aunque aún no se conoce la dimensión de la restricción
  • La CNMV asegura que la integración vertical de los grupos bancarios no será suficiente para saltarse las exigencias de MiFID II
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Sebastián Albella, presidente de la CNMVPABLO MORENO

La banca deberá cambiar su forma de vender fondos de inversión. Tanto si son productos de terceros o de su propia gestora. La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) advierte de que todas las entidades deberán someterse a la normativa MiFID II.

El regulador ha publicado este martes una guía con preguntas y respuestas sobre 21 aspectos en torno a la transposición de la directiva europea MiFID II, que debe entrar en vigor el 3 de enero, aunque en los mentideros de la industria se contempla la posibilidad de que se retrase, ya que debe pasar por el Parlamento en un momento político difícil por la crisis catalana.

La idea es que esta norma, que busca proteger al cliente y dotar de más transparencia a los procesos de asesoramiento, gestión y venta de productos, entre en funcionamiento con el inicio de 2018, aunque las entidades tendrían seis meses para adaptarse. También se incrementan los requisitos de formación para los empleados del sector financiero. “Trabajamos con la hipótesis de que se inicie en enero”, señala el ejecutivo de una entidad bancaria.

Entre los aspectos más controvertidos está el cobro de incentivos. En esencia, los clientes deberán conocer al detalle todas las comisiones que cobran y se restringe el cobro de retrocesiones -parte de la comisión que se queda el vendedor-. Los asesores que se declaren independientes no podrán cobrarlas, sino que tendrán que recibir incentivos explícitos por su servicio. Y los no independientes podrán percibirlas si realizan una mejoría del servicio con arquitectura abierta -ofrecer una amplia gama de productos de terceros- o con una evaluación continua de la cartera de inversiones del cliente.

Sobre el requisito de una amplia gama de instrumentos, la CNMV especifica que deben ser "representativos de los instrumentos financieros disponibles en el mercado y que para la selección de los productos se hayan considerado todos los aspectos relevantes como riesgos, costes y complejidad, así como las características de los clientes de la entidad".

El lobby bancario pelea aún para que el Ministerio de Economía y Competitividad permita finalmente lo que se conoce el cuarto supuesto, y que considera a la red de sucursales de los bancos como un valor añadido suficiente para cobrar retrocesiones. Aunque da por hecho que no será así, como se recogía en el borrador que sometió a audiencia pública el Ministerio dirigido por Luis de Guindos en agosto hasta el 18 de septiembre.

Algunos ejecutivos bancarios han reconocido en privado su temor por un descenso de ingresos en el conjunto del sector en la medida en que haya una búsqueda por parte de los vendedores y de los clientes finales por los productos más baratos, incluyendo la gestión pasiva, además de un incremento de costes regulatorios. Aunque este lunes, en la presentación de resultados de Bankia, su consejero delegado, José Sevilla, restó importancia al impacto de MiFID II: “El efecto en nuestra cuenta de resultados será pequeño. Tenemos una estrategia de comercialización de productos internos, con gestoras en casa que son las que producen los productos que se distribuyen en la red”.

No obstante, la CNMV advierte de que MiFID II pondrá coto también a esta práctica. “La CNMV considera que la nueva regulación de percepción (o prohibición) de incentivos no puede soslayarse mediante prácticas de integración vertical, en las que simplemente se suprima el pago explícito de incentivos por parte de la gestora al comercializador del grupo, sin alterar el resto de las condiciones en la prestación de los servicios”, dice la guía. Es decir, el regulador presidido por Sebastián Albella avisa que los bancos deberán cumplir con MiFID II.

La respuesta a la pregunta sobre si el régimen de incentivos se aplicará cuando hay integración vertical -por ejemplo, un banco en el que la gestora pertenece íntegramente al grupo- es que se evitará que se mantenga el fondo económico actual: “Ya que el banco prestaría a la gestora un servicio que, en lugar de abonarse explícitamente vía retrocesión de comisiones, se abonaría vía reparto de dividendos o acumulación de reservas en la filial”.

El grupo deberá tener en cuenta la nueva normativa. No vale con que no pague parte de comisiones por ello porque luego los beneficios se quedarán en la entidad

De esta forma, si la red de sucursales vende productos de su gestora, el grupo deberá tener en cuenta la nueva normativa. No vale con que no pague parte de comisiones por ello porque luego los beneficios se quedarán en la entidad. Es decir, o se mejora la prestación de servicios para cobrar retrocesiones, o se disminuyen los costes totales que soporta el cliente al desaparecer éstas.

“Se entiende que existirá incentivo, al que resultaría de aplicación la correspondiente normativa, cuando la entidad distribuidora no perciba expresamente una retrocesión de la gestora, o perciba una retrocesión anormalmente baja, por la comercialización de IIC (fondos o Sicavs) cuyas comisiones de gestión sean las mismas (o similares) a las que existirían con una política de retribución expresa”, resume la CNMV.

Igualmente, también añade que esto se producirá cuando “excedan de las que normalmente resultan de aplicación en el mercado para IIC similares que no general retrocesiones (clases limpias), teniendo en cuenta un diferencial de márgenes razonable entre gestoras”, concluye el regulador.

FUERTE CAMBIO EN EL SECTOR

El 90% de los fondos se compra a través de una sucursal bancaria o una plataforma web de distribución de productos, según estimaciones de Inverco. Y en ambos casos, MiFID II obligará a la modificación del esquema de las comisiones. El negocio de las retrocesiones alcanzó los 738 millones de euros entre enero y junio, según cifras de la CNMV, después de que las gestoras de fondos cedieron el 62% de las comisiones cobradas.

“Vamos a pasar del cobro implícito al explícito, es un cambio que va a costar pero que elevará la transparencia”, señaló Guillem Cullerés, director de productos de gestión de inversiones en Banco Sabadell, en un encuentro de Allfunds. “La industria va a seguir creciendo. Pero tenemos el reto de ver cómo generamos valor añadido entre todos para ganar dinero, y buscar fuentes para paliar el efecto de MiFID II”, apuntó Íñigo Gallastegui, director de productos y asesoramiento en Santander Private Banking.

El cambio será drástico para un negocio cada vez más importante para la banca. La actividad tradicional de obtener ingresos con el diferencial de intereses entre el dinero que captan de los clientes y el que prestan está condicionada por los tipos al 0% del Banco Central Europeo (BCE), con lo que los bancos se han esforzado en incrementar sus recursos fuera de balance para recuperar su rentabilidad. Esto es, venta de fondos de inversión, planes de pensiones y otros productos que no están en balance, y por los que cobran comisiones a los clientes más rentables.

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